Mensaje de Alemania al gobierno entrante

“La campaña política se acabó, ahora hay que tender puentes”: Tom Koenigs

El enviado especial del gobierno alemán para el proceso de paz le dice al presidente electo, Iván Duque, que continúe con la mesa del Eln, critica el uso del glifosato y los cambios que se están promoviendo a la JEP.

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Tom Koenigs es el enviado especial de Alemania al proceso de paz en Colombia desde abril de 2015. / Gustavo Torrijos

Tom Koenigs es el enviado especial del gobierno alemán para el proceso de paz en Colombia desde hace tres años. En este tiempo ha recorrido varias regiones de Colombia afectadas por el conflicto y ha ido hasta Ecuador y Cuba para acompañar la mesa de negociación con el Eln. Alemania es, además, garante del cumplimiento del punto 5 (víctimas y justicia transicional) del Acuerdo Final firmado entre el Gobierno y las Farc. En su última visita a Colombia se reunió con comunidades en Tumaco, con el presidente Juan Manuel Santos, con embajadores de los otros países que acompañan el proceso con los elenos (fue a La Habana a hablar con los guerrilleros) y con delegados del gobierno entrante. Y justamente es Iván Duque el principal destinatario de sus mensajes.

Vea la entrevista a Tom Koenigs en Caracol Noticias:

¿Qué encontró usted en su visita a los líderes sociales en Tumaco?

Se sienten amenazados, se sienten sin amparo y es el tema que más me conmueve. También el de las erradicaciones de coca y los cultivos alternativos y toda la ola de violencia que rodea el esfuerzo del Estado en la implementación de esta parte del Acuerdo. Ellos están muy inquietos con lo que va a pasar con el próximo gobierno, tienen miedo. Y comparto esa inquietud, porque hubo manifestaciones en Alemania en apoyo a los líderes amenazados y por tristeza por los muertos. Ojalá no se desarrolle una matanza tan fuerte como la de la Unión Patriótica. El Estado tiene que reaccionar.

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¿Qué mensaje le deja a la sociedad colombiana en estos momentos de transición, con un cambio de gobierno, la implementación del Acuerdo y una negociación incierta con el Eln?

Nadie pensaba que el proceso de paz fuera de un par de días o de meses. Los vamos a seguir acompañando, con cualquier gobierno; estamos con la sociedad civil, con los amigos de la paz, con los que quieren cambiar a Colombia hacia lo mejor. No creemos en las soluciones violentas. Por eso llamamos a los guerrilleros del Eln para que regresen a formas políticas sin violencia.

¿Cuál es el mensaje para el Eln?

Toda la comunidad internacional está en favor de continuar las negociaciones, pero eso significa que debe haber resultados tangibles para la población, tiene que haber un desescalamiento de la violencia, de los secuestros. Vamos a seguir apoyando la negociación; ojalá el nuevo gobierno lo continúe de forma más eficaz.

El gobierno entrante ha impuesto al Eln nuevas condiciones para seguir negociando, ¿qué piensa de esas propuestas?

Si es una nueva puerta, bienvenida; si es una continuación con el fin de llegar a la paz más eficiente, bienvenida; pero si son condiciones que previenen la negociación, creo que es una equivocación. La comunidad internacional ha dicho que si los esfuerzos de la negociación se terminan eso no impulsaría la inversión extranjera ni la simpatía que tiene Colombia en todo el mundo por el proceso de paz.

¿Cuál es el mensaje para el nuevo gobierno frente a esa negociación con el Eln?

Se terminó la campaña, ahora hay que abrir puertas, construir puentes, hay que colaborar; la apertura que ha vivido Colombia tiene que mantenerse; hay que escuchar a los que quieren la paz; hay que acelerar la implementación del Acuerdo de Paz, de la reincorporación de los exguerrilleros, la atención a las víctimas, la implementación de las reformas en el terreno con enfoque territorial, la JEP.

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El gobierno entrante está promoviendo cambios en la JEP, algunos ya se hicieron en el Congreso, ¿qué piensa de eso?

La JEP es producto de una negociación, es un compromiso de dos lados, y ese compromiso debe mantenerse. Si hay cambios se debe negociar sin violar el derecho del otro. Esos cambios me parecen difícil de implementar en el derecho nacional y en el derecho internacional. Tengo confianza en los órganos de la justicia colombiana. En las cortes habrá una solución. La JEP va a funcionar y tenemos que apoyarle. Mi opinión es que estos cambios no mejoran la situación, pero eso lo dirá la Corte.

¿Qué opinión le merece el intento de sacar a la Fuerza Pública de este sistema de justicia transicional?

Hay muchas responsabilidades en una guerra de más de 50 años, no sólo de los que hicieron la guerra, la Fuerza Pública, los guerrilleros, los paramilitares, sino también está la responsabilidad de los que la apoyaron desde la sociedad, no hay quien no tenga una responsabilidad. Tenemos que vivir incluso con una JEP imperfecta, con una paz imperfecta, como lo ha dicho el padre Francisco De Roux. En la comunidad europea estamos juntos en la opinión de que este proceso de paz merece continuación por los años que vienen.

Ustedes en Alemania tuvieron dificultades para formar gobierno, ¿qué mensaje puede darnos para salir de esta polarización y garantizar la gobernabilidad?

Esta elección fue la más pacífica desde hace medio siglo, fue un proceso democrático que tiene un resultado y ahora es difícil juntar las fuerzas que estuvieron opuestas en la campaña. Por eso digo que la campaña se terminó y ahora hay que tender puentes, rebajar los extremos, sentarse para dialogar. Esos problemas los conocemos bien, pero no somos quien para darles enseñanzas a los colombianos. Es al revés, aprendimos del proceso de paz en Colombia; ojalá tuviéramos un proceso así en Ucrania o en Siria. Finalmente, es una paz colombiana y deben estar orgullosos de él; ojalá que no se destroce por ideologías ajenas al proceso.

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Colombia quiere regresar al uso del glifosato y hay preocupación por el aumento de las áreas cultivadas con coca. Algunos piensan que esta guerra contra las drogas es una guerra perdida, ¿qué piensa?

No creo en el uso del glifosato, no sólo por una razón química y de salud, sino también por lo social. Eso es una agresión al campesino, no lo van a tolerar y va a aumentar la conflictividad. Hace 25 años se está usando y no hay lugar donde se haya solucionado el problema de esta forma. El cultivo de coca es un problema social y hay que ofrecer al campesino una alternativa legal, para eso está la reforma agraria con enfoque territorial, la lucha por la presencia estatal en los territorios tiene la solución para el problema. Nosotros en Europa tenemos una responsabilidad porque no podemos controlar el consumo, ¿cómo pueden ustedes controlar la producción? Por eso la solución es una acción internacional.