Ayer regresó a Quito el jefe negociador, Gustavo Bell

Alemania pide un nuevo cese del fuego con el Eln

Tom Koenigs, comisionado alemán para el proceso de paz, estuvo en Colombia y Ecuador para conocer la situación después del fin del cese. Pide a ambas delegaciones empezar un quinto ciclo de diálogo.

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El comisionado alemán para el proceso de paz en Colombia, Tom Koenigs. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Después de casi dos semanas de incertidumbre por el camino que iban a tomar los diálogos entre el Gobierno y el Eln, ayer las delegaciones de ambas partes se volvieron a sentar en Quito para acordar la fecha en la que iniciarán el quinto ciclo de negociaciones, en el que está previsto incluir el capítulo de participación ciudadana y las condiciones de un nuevo cese del fuego.

Justamente, el enviado especial de Alemania para el proceso de paz, Tom Koenigs, estuvo recorriendo Quibdó (Chocó) y viajó a Quito (Ecuador) el fin de semana para pedir que se reinicien los diálogos. En entrevista con este diario aseguró que pudo ver en las comunidades la tranquilidad de moverse por el territorio durante el cese del fuego.

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¿Qué percepción le dejó Colombia tras su visita?

Cada vez que estoy aquí me siento feliz, y más ahora porque es un país donde se está construyendo la paz y eso se nota. Lo vi en Chocó. Allí la paz y el cese del fuego se vieron porque la gente tiene más esperanza, mayor movilidad por el terreno, más espíritu para implementar la paz y eso crea fantasías y planes, que es importante. Me parece que Colombia está mejorando, y no solamente es la percepción de los extranjeros y turistas que vienen sino también de la misma gente.

Me emocionó mucho que algunas mujeres en la Pastoral Social de Quibdó me dijeron que por primera vez pudieron regresar a sus pueblos para celebrar la Navidad. Me decían que antes no había la posibilidad de viajar, pero que con el cese del fuego bilateral con el Eln y el fin de la guerra con las Farc sí hay más facilidad de circular.

Precisamente en Chocó, la zona donde usted estuvo, se presentaron dos incidentes durante el cese del fuego. ¿Cómo vio la situación allá?

Allí, el pueblo y las organizaciones populares les dicen claramente, tanto al Gobierno como a la guerrilla, que están cansados de esta guerra. No hubo nadie que dijera que no continuara el cese. La gente está tomando la iniciativa. Esta nueva realidad es lo que debe tener en cuenta el Gobierno Central, pero también la mesa de negociación que se hace en Quito.

Lamentablemente, el departamento no está representado y uno siente en las declaraciones del Eln cierta resistencia hacia la paz y hacia el cese del fuego. Aun así, estoy muy a favor de la consigna principal elena respecto a la participación de la sociedad. Si se logra implementar en la mesa de negociación la participación popular, las dos partes van a escuchar el clamor por la paz.

¿Qué opinión le genera la tensión que hubo después del cese del fuego y qué habló con las delegaciones en Quito?

Alemania seguirá apoyando los diálogos, pero para eso la mesa debe regresar. Seguramente, las partes tienen que renegociar las posibilidades, pero los diálogos deben enfocarse en encontrar formas de participación popular y en crear la confianza de que eso se puede efectuar en un ámbito de no violencia. Hasta las audiencias preliminares de participación social necesitaron el cese del fuego. Si muere un líder social en este momento, uno de los propagandistas de la paz, es un asunto no solamente del Eln y la región, sino también del presidente. Es un colombiano que muere. 

Hubo aspectos que no se cumplieron de parte del Gobierno, como mejorar la situación de los encarcelados. Por parte del Eln hubo incidentes innecesarios que costaron vidas. Se puede mejorar el mecanismo de protección, ese es un reto, pero la mesa tiene que hacer reconsideraciones de ambos lados.

También me parece que las acciones que el Eln cometió apenas acabó el cese no le sirvieron políticamente, porque había muchas instituciones, intelectuales, simpatizantes, eclesiásticos y empresarios, llamando a la continuación. El Secretario General de las Naciones Unidas ha hecho un llamado a esa continuación, al igual que los países garantes, entre ellos Venezuela y Cuba.

¿Lo ocurrido provocó decepción en la comunidad internacional respecto a los diálogos con el Eln?

Fue una frustración tremenda. No lo fue tanto el fin del cese sino el accionar del Eln, el recomienzo de la guerra. Frustró al papa, al secretario general de las Naciones Unidas, a los países garantes que dos días antes habían hecho un llamado a la paz y a la renovación. Claro que hay quejas de que no se estaba implementando apropiadamente lo pactado, de incidentes aquí y allá, del no funcionamiento del Mecanismo de Monitoreo, pero eso debe negociarse en la misma mesa.

Por el lado de las Farc, ¿cómo ve la forma en la que está andando la implementación?

Las Farc han cumplido y los del No deben estar asustados porque votaron pensando que la exguerrilla no iba a dejar las armas, pero lo hizo al pie de la letra. Ahora es el Estado el que tiene que cumplir, que es mucho más difícil. Si el Gobierno les dice a los guerrilleros que tienen que dejar las armas y tomar los votos, pues debe garantizar que la organización de la Farc, el partido político, vuele. Ellos tienen que tener las condiciones para trabajar políticamente, porque la promesa era dejar la violencia y entrar en la política democrática.

Mucho no se pudo implementar rápidamente, porque hay que entender que el Estado es un aparato, con los tres poderes, y no todo el mundo está a favor. Hay una división política en el país.

Precisamente entramos a elecciones con una sociedad polarizada. ¿Cómo sanar estas divisiones?

Las campañas siempre son períodos de politización, sin embargo, todo candidato tendrá que articularse con lo acordado con las Farc. Ningún presidente electo va a hacer trizas esto, porque es el pueblo el que goza de las ventajas de la paz. Es el pueblo mismo el que le va a decir al futuro presidente: “No lo hemos elegido para volver a la guerra, estamos cansados de eso”.

Si miras las coaliciones de los diferentes candidatos, hay algunos que están abiertamente a favor de profundizar el proceso de paz y otros que dicen que hay que cambiar lo que hay y renegociar, pero no hay nadie que diga que va a terminar con esta vaina para que resurja la guerra. De las dos estrategias, la guerra es la que produce víctimas, muertos y desplazados.

¿Cómo integrar a la Colombia que quedó dividida después del Acuerdo con las Farc?

La Jurisdicción Especial para la Paz, junto con la Comisión de la Verdad y la Unidad de Búsqueda de Desaparecidos, serán elementos importantísimos, pero también las reformas que se hagan, como la reforma agraria, que van a dar posibilidades de desarrollo al terreno. El reto central es pasar de un pensamiento muy centralizado a integrar el territorio en los planes políticos. Yo lo sé muy bien como alemán, porque cuando hubo la reunificación tuvimos que integrar una parte del Estado federal muy atrasada con un sistema distinto y con oposición.

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¿Qué podemos aprender del caso alemán?

Que cuesta buena voluntad política y también plata. Hasta hoy, en Alemania pagamos un aumento a la tasa tributaria por solidaridad con los países de oriente, de los nuevos estados que se sumaron la República Federal. Requiere paciencia también, porque no se puede implementar todo lo que se decidió en tan sólo un año. La comunidad internacional tan simpatizante con el proceso de paz financieramente puede aportar un poquito, 5% a lo máximo, pero financieramente el grueso de la reforma tiene que venir de Colombia misma.

La ministra de Turismo anunció recientemente que con la paz creció el turismo porque la imagen de Colombia ha cambiado. Hace 25 años, se le mandaba un saludo a Pablo Escobar, ibas al terreno y encontrabas droga, regresando te chequeaban como locos. Si un turista viene a Colombia hoy, todo el mundo ve un país donde se construye la paz. Este cambio de imagen es importantísimo. Con la paz también ha cambiado la imagen internacional que tiene cada colombiano y colombiana en el mundo. También se ha aumentado la interlocución, la cooperación de organizaciones internacionales. Hace 20 años casi no había miembros de las Naciones Unidas aquí. Ahora todas las organizaciones están, no para decirle a los colombianos qué hacer, sino para aportar. 

También tuvo la oportunidad de conocer a los magistrados de la JEP. ¿Qué impresión le dejaron?

Aquí la JEP comienza con la verdad. En los casos de juicios contra guardianes de los campos de concentración, algunos de estos se hicieron un par de años atrás, no hubo ninguno que colaborara o tomara responsabilidad, ni uno. Se callaron o dijeron que fue Hitler. Aquí la JEP comienza cuando se toma responsabilidad, es una cosa complemente novedosa, que se hizo en Sudáfrica, pero hasta cierto punto. Eso es interesante y vamos a aprender de eso.