¿Quiénes son los estudiantes que lideran las marchas por la paz?

Algunos de los jóvenes que impulsan las movilizaciones, que han sacado a las calles a miles de colombianos, iniciaron su liderazgo en las marchas contra la reforma a la Ley 30 de educación superior. Las historias de cuatro líderes universitarios.

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Arriba de izquierda a derecha: Darío Daza y Simón Ladino. Abajo de izquierda a derecha: María Fernanda Moreno y Laura Ballán.
/ Archivo particular.

El país sigue siendo testigo de cómo miles de personas se toman las calles a través de movilizaciones pacíficas para exigirles al Gobierno, a las Farc y a los voceros del No, que lleguen a un acuerdo que ponga fin definitivo al conflicto armado. El liderazgo de los estudiantes universitarios ha sido clave para convocar marchas espontáneas luego de que los colombianos rechazaran en el plebiscito los acuerdos ya pactados en La Habana.

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El movimiento estudiantil por la paz tiene una particularidad: no hay liderazgos centralizados, sino una gran cantidad de plataformas y comités que impulsan las manifestaciones por todo el país. Colombia2020 contactó a cuatro de esos líderes que piden no ser identificados como caudillos, aunque han ejercido el liderazgo en sus universidades desde tiempo atrás.  

“Lloré mucho, lloré un montón. Sentí dolor de patria”, recuerda Laura Ballán, después de una onda exhalación. Ella es estudiante de la Universidad Javeriana y una de las líderes de las movilizaciones estudiantiles en esa universidad. Pronuncia esas palabras al revivir el momento en el que conoció los resultados del plebiscito del pasado domingo 2 de octubre.

Laura estudia Licenciatura en Lenguas Modernas y tiene 21 años. También hace parte de un programa en la universidad que impulsa espacios de diálogos para propiciar la resolución pacífica de conflictos. Tiene ascendencia del medio oriente. Su papá era libanés y su mamá también tenía familia en el Líbano. “Allá siempre hay guerra”, afirma. Y agrega que, en parte, por eso siempre ha tenido interés sobre el conflicto armado colombiano.  

Los resultados del plebiscito los sintieron los estudiantes de todas las universidades. Simón Ladino, alumno de sociología de la Universidad Nacional, también vivió el momento con mucha desazón. “La tristeza fue tremenda, yo hablé con mi mamá e hicimos el duelo juntos”, afirma Simón, quien desde ese domingo empezó a buscar la manera de liderar movilizaciones por la paz en la Nacional. 

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Ladino tiene 22 años, entró a la universidad en el segundo semestre del 2011 luego de obtener el mejor puntaje entre los aspirantes a ingresar a la carrera de sociología. Actualmente, hace parte del colectivo UN sueño de paz. Desde esa plataforma impulsó el Sí en el plebiscito y ahora participa activamente de las movilizaciones que se desarrollan en Bogotá.

Luego de la victoria del No muchos estudiantes universitarios se preguntaron cómo convertir la tristeza por los resultados en acciones que ayudaran a superar la incertidumbre nacional. En medio de esa búsqueda, y de forma espontánea, el país vio como miles de universitarios salían a las calles de varias ciudades a hacer parte de La marcha del silencio, que inició el miércoles 5 de octubre de 2016.

María Fernanda Moreno, quien a sus 17 años cursa Licenciatura en Educación Comunitaria en la Universidad Pedagógica Nacional (sede Bogotá), cuenta cómo se gestó la noche del 2 de octubre La Marcha del Silencio que tres días después colmó la Plaza de Bolívar. “Hicimos un grupo en Whatsapp y éramos como cinco personas. Esa misma noche propusimos hacer una marcha del silencio para romper la polarización política del país”.  

Ella creció en un hogar en el que siempre se ha hablado de política gracias a que la familia de su mamá es cercana a esta esfera. Por ejemplo, su abuelo ha sido amigo de varios alcaldes de municipios de Boyacá.

María Fernanda también se acercó a la política por medio de la educación que recibió en su colegio. Recuerda cómo un profesor los empoderó políticamente cuando le pidió a cada curso que conformaran partidos políticos para debatir internamente las problemáticas del país.

“Colombia ha estado en sus últimos largos años en una coyuntura donde los estudiantes y las ciencias humanas tienen un papel fundamental para construir sociedad”, dice Darío Daza, un líder de las movilizaciones en la Universidad Sergio Arboleda, donde adelanta octavo semestre de Política y Relaciones Internacionales.

Las movilizaciones por la paz encuentran antecedentes importantes en las marchas estudiantiles contra la reforma a la Ley 30 de educación superior que se llevaron a cabo en el 2011.  Entre otros puntos, la reforma permitía que las universidades tuvieran ánimo de lucro. Pero la resistencia estudiantil se atravesó. En noviembre de ese año el presidente Juan Manuel Santos desistió de esa idea y retiró el proyecto de reforma radicado en el Congreso. 

El antecedente es importante para Darío, Simón y Laura, pues su participación política comenzó cuando los estudiantes se volcaron a las calles y promovieron paros en las universidades para oponerse a dicha reforma. Ese episodio activó su pensamiento crítico, por lo que luego participaron en otras manifestaciones como el paro nacional agrario que se desarrolló en agosto del 2015.   

“Yo ya quería ser profesora y veía que todo lo de la reforma a la Ley 30 me iba a tocar vivirlo. Por eso salía a marchar”, afirma Laura entre risas al recordar en esa época aún estaba en el colegio y ya asistía a protestas de estudiantes universitarios.

La oposición a la reforma a la Ley 30 movilizó masivamente a los estudiantes de las universidades privadas. Sin embargo, para Darío y Laura la paz ha logrado convocar más estudiantes. “En la Sergio se ha hecho un tabú el salir a marchar. Alguna vez salimos e hicimos una pancarta, pero no tuvo mucho éxito. Esta vez la gente se sintió acogida”, opina Darío, quien cuenta que en el 2011 asistió a algunas reuniones del Polo Democrático, pero nunca se sintió identificado con esa colectividad.  

En la Javeriana hay por los menos cuatro organizaciones estudiantiles que convocaron a las dos marchas que se desarrollaron en Bogotá. Ahora están llamado a que los estudiantes acudan a la Marcha Pacífica programada para este jueves desde el Planetario Distrital a las 5 pm. Darío, junto con un compañero de su universidad, también está llamando a esta movilización haciendo uso de las redes sociales y de estrategias como el voz a voz.    

Los cuatro líderes consultados para este artículo participaron de las dos marchas que se llevaron a cabo en Bogotá. La más reciente fue La Marcha de las Flores que tuvo como principal objetivo hacer un cordón humanitario por la Carrera Séptima para recibir a indígenas y campesinos que llegaron de varias partes del país a marchar hacia la Plaza de Bolívar. De la misma manera, trabajan impulsando a los estudiantes a participar de las movilizaciones por la paz que seguirán vigentes hasta que se firme un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc.  

Simón Ladino, que está haciendo su tesis sobre los procesos de paz territorial y posconflicto en la región de Los Llanos del Yarí (Caquetá), dice que “la ‘plebitusa’ se ha vuelto una oportunidad importante para recuperar la fe de que los jóvenes podemos ser una fuerza renovadora de la política en Colombia”. Él, desde el colectivo UN sueño de paz, continúa impulsando a los estudiantes de la Universidad Nacional para que la movilización no se detenga.

Estos líderes jóvenes no permiten que las manifestaciones por la paz, que siguen tomándose las calles del país, sean reclamadas como propias por los partidos políticos. En palabras de Daza estas movilizaciones “no tienen ningún tinte político, la ciudadanía expresa su voz sin importar si votó por el Sí, por el No o si no votó”.

Precisamente una de las lecciones del proceso de oposición a la reforma a la Ley 30 es que los personalismos y el afán de las organizaciones estudiantiles por posicionar sus agendas y sus líderes le hacen daño a las causas que defienden. Simón reconoce que en ese momento se cometieron errores y espera que no se repitan. “No tenemos liderazgos fijos. Lo más importante es nuestro sentido de compromiso común con la paz. Nosotros trabajamos con inteligencia y creatividad desde la diversidad”, concluye.

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