"No puede haber una Colombia del Sí y otra del No después del plebiscito"

El senegalés El Hadji Ahmadou lleva más de 15 años trabajando por aplacar los conflictos que surgen de las diferencias culturales entre refugiados y europeos. Está en Bogotá, cuenta sus impresiones del momento histórico que vive Colombia y dice que tras el plebiscito todos -los del Sí y del No- deben aplicar lo que el pueblo decidió sobre el Acuerdo de Paz entre Gobierno y Farc.

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El experto senegalés en resolución de conflictos El Hadji Ahmadou.
Cortesía

El mar Mediterráneo se ha convertido en un cementerio acuático. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), desde 2014 hasta la fecha han muerto más de 10 mil personas intentanto cruzarlo. Para los que llegan, el drama continua. Cada vez son más fuertes las tensiones en Europa respecto a la acogida de quienes huyen de la violencia y la pobreza en países de África y Oriente Medio. El senegalés El Hadji Ahmadou es una autoridad en estos temas. Lleva más de 15 años trabajando por aplacar los conflictos que surgen por las diferencias culturales entre refugiados y europeos. Lo entrevistamos en Bogotá, en el marco del XII Congreso Mundial de Medicación y Cultura de Paz organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), y hablamos con él sobre los desafíos que tiene Colombia para para dirimir los conflictos por caminos diferentes a la guerra. 

-¿Qué tiene que fallar en una sociedad para que tengamos un conflicto armado como el colombiano?

Los lazos sociales. Vivimos en una sociedad donde la injusticia social está banalizada, eso es lo que genera todos los tipos de conflictos. Hemos dejado de hablarnos y cuando la gente deja de hablarse empezamos a tener problemas.  

-En medio del conflicto colombiano se han generado construcciones de amigo-enemigo ¿Cómo empezar a romper con eso?

Es fundamental saber que hay que romper esa dinámica porque esa construcción de los que están a favor y los que están en contra no nos lleva a ninguna parte. La única solución es dialogar. El primer paso es crear espacios y tener el proyecto común de la construcción de la paz. No se va a hablar solamente de la paz, se va a hablar también de la construcción de una sociedad nueva porque todo va a cambiar a partir de ahora.

Antes era enfrentamiento y ahora es otra aventura: la paz. Esto se construye a través del diálogo y de poner sobre la mesa todos los temas. Los temas que obligaron a la gente a levantar las armas no han cambiado.

Cuando te das cuenta de que todos esos temas giran alrededor de la injusticia social te das cuenta que el nuevo proyecto es mucho más difícil de alcanzar que levantar las armas. Levantar las armas es más fácil. Hay que buscar los puntos que nos pueden unir a pesar de las diferencias, por ejemplo, la educación de nuestros hijos. Buscar lo que nos une y hablar sobre lo que nos diferencia.     

-Colombia entra a un proceso de reinserción de personas que generaron muchas concepciones culturales alrededor de la guerra. ¿Cómo preparar a un combatiente para su llegada a la vida civil?

Empieza un proyecto que es la construcción de la paz. Para un mediador comunitario es la oportunidad que se ofrece para un nuevo contrato social y preguntarse ¿cómo los colombianos pueden vivir juntos? En África países como Ruanda, después de un millón de muertos, han conseguido vivir juntos. Tenemos el proyecto de la construcción de la paz. Vamos a dialogar, a hablar, a comunicar a través de espacios pacíficos. Yo creo que todos los colombianos quieren la paz, lo que está en discusión es cómo conseguirla.          

-Se viene un proceso muy complicado en donde los guerrilleros dejan las armas y se reintegran a la vida civil ¿Cuál es su mensaje para la sociedad colombiana que está por recibirlos?

Yo creo que los de arriba ya cumplieron, negociaron, firmaron un acuerdo y ahora les toca a los de abajo, le toca al pueblo, le toca a la comunidad, hacer realidad lo que se firmó. Si no se trabaja desde abajo no va a haber ninguna solución. La reconciliación es compatible con rendir cuentas ante la justicia. Decir que la gente tiene que reconciliarse no significa que se olvide todo, significa que la gente que ha cometido crímenes horribles tiene que ser juzgada y tiene que pagar por lo que ha hecho. Esa es la base fundamental que hace que las víctimas se sientan corresponsables de la solución.    

La comunidad tiene una responsabilidad muy grande en este proceso de construcción de la paz. Frente a la reinserción hay que decir que seguramente muchos jóvenes han visto la incorporación a grupos armados como una salida laboral porque no hay empleo. Empezar a solucionar el desempleo juvenil es un paso muy grande en el proceso de construcción de la paz.

-¿Cómo explicarle a la gente el cambio de enfoque hacia la justicia restaurativa?

Hasta la justicia clásica tiene mecanismos alternativos a la cárcel, están presentes en el derecho de todos los países del mundo. Situaciones donde las personas cometen un delito y no van a la cárcel, en cambio de eso, hacen trabajos de interés general porque se piensa que la sociedad no gana absolutamente nada al meter a esas personas a la cárcel.

Por otro lado, la justicia restaurativa ha demostrado lo potente que es en situaciones de posconflicto en muchos países. Hay que ver los aportes de la justicia restaurativa a la consolidación del proceso de paz. Son mecanismos nuevos ¿Por qué no los vamos a intentar? La reconciliación tiene un precio. Los colombianos deben tener el coraje de abordar soluciones nuevas porque la cárcel no es la alternativa ¿Esta persona será mejor si lo metes a la cárcel? No creo. El objetivo es la reconciliación, pero los que cometieron crímenes graves tienen que pagar.

-De manera restaurativa…

Exactamente

-¿No hay obligatoriedad de cárcel para las personas que cometieron los peores crímenes?

¡Ah, sí! Por supuesto. Hay un principio fundamental y es que los crímenes contra la humanidad se tienen que pagar. No tengo ningún tipo de duda, los que cometieron crímenes graves tienen que responder ante la justicia y ante las personas a las que le hicieron daño. 

-En Colombia si las personas que han cometido crímenes de lesa humanidad dicen toda la verdad les serán impuestas penas alternativas a la cárcel…

Entonces estamos desviando la justicia restaurativa de sus objetivos. Un objetivo fundamental es curar una herida enorme teniendo en cuenta que no se olvida absolutamente nada. Se puede perdonar, pero no se puede olvidar porque si se olvida se va a repetir. Uno de los pilares fundamentales es que las personas respondan por los crímenes que han cometido. 

-¿Qué mensaje le daría a los que impulsan el No en el plebiscito?

Que tienen toda la libertad de hacerlo. A mí lo único que me preocupa es el día siguiente del plebiscito. Los que votaron No tienen que respetar los resultados en caso de que gane el Sí y los que votaron Sí tienen que respetar los resultados si gana el No. El problema que podemos tener es una cristalización de las posiciones, una Colombia Sí y una Colombia No. El plebiscito es el punto final, al día siguiente todos se tienen que poner a aplicar lo que el pueblo colombiano decidió. Eso es democracia y así tiene que ser, no podemos seguir argumentando sobre esto después del plebiscito. El mensaje que doy es que se respete la decisión que se dé en las urnas.   

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