“‘Guacho’ es un narcotraficante puro, objetivo de alto valor”: general Nieto

El general Jorge Hernando Nieto, director de la Policía, habla con Colombia 2020 de los conflictos que se desataron luego de la dejación de armas de las Farc, a propósito de la participación del oficial en el foro que se desarrolla hoy en Medellín.

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Jorge Hernando Nieto, director de la Policía Nacional desde febrero de 2016. / Archivo El Espectador

Si hay una institución que tiene retos en los albores del posconflicto, esa es la Policía Nacional. Y en los últimos meses ha puesto a prueba su transformación, tras la dejación de armas de la guerrilla de las Farc, justamente en los territorios que fueron el teatro de la guerra por cinco décadas. Tumaco, Urabá antioqueño y chocoano, Catatumbo y norte del Cauca son algunas de las regiones en las que el fin del conflicto con la insurgencia destapó una guerra que está vigente desde hace tres décadas: la de la droga, la del narcotráfico.

La salida de la insurgencia alteró el orden ilegal establecido en esas zonas de conflicto. Hay disidentes, está viva la guerrilla del Eln y los residuos de los paramilitares tienen los dientes bien afilados. En este contexto, conversamos con el general Jorge Hernando Nieto, actual director de la Policía, quien intervendrá en el Foro de Colombia 2020 y El Espectador, para hablar de estos y otros temas de seguridad y convivencia en los territorios del conflicto. La cita será este martes a las 8 a.m. en el hotel JW Marriot de Medellín.

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¿Cómo avanza la ocupación de los territorios dejados por las Farc?

En desarrollo del Plan de Control Institucional Integrado del Territorio o Plan Horus, dispuesto por el Gobierno Nacional, este año la Policía Nacional continuó su avanzada hacia estos territorios, que incluye algunos donde hacía varias décadas no había presencia de la Fuerza Pública, como ocurrió recientemente en el corregimiento de Frías, en Falán (Tolima). Ya lo habíamos hecho en Inzá (Cauca), Medellín del Ariari (Meta), Bilbao (Tolima), Juan José (Córdoba) y Capricho (Guaviare).

¿Cuál ha sido la estrategia para ocupar esos espacios, pues en muchos de ellos aún hay guerra?

A la fecha ya hemos avanzado en un 26 % en la consolidación de sus 15 líneas estratégicas, que buscan entregarle al país policías más humanos, íntegros, disciplinados, innovadores y efectivos en su gestión; policías más cercanos al ciudadano; expertos en seguridad pública y paz territorial.

¿Cuáles son los resultados del Plan Horus, a la fecha?

Este Plan, liderado con nuestras Fuerzas Militares, viene cumpliendo una misión muy importante en las 595 veredas priorizadas, ubicadas en 67 municipios que fueron muy afectados por el conflicto armado. La Policía Nacional tiene presencia en 75 de ellas: 33 de responsabilidad absoluta de nuestra institución y 42 mixtas. Allí venimos creando las garantías de seguridad necesarias para que el Estado pueda llevarles a sus habitantes salud, vías, educación y otros elementos propios del desarrollo.

¿Cómo están llegando con sus hombres a los territorios?

La modernización de la institución en época de posconflicto ha implicado el robustecimiento del Sistema Integrado de Seguridad Rural (SISER), mediante el cual más de 10.000 carabineros ya acompañan a nuestros campesinos. Hemos fortalecido los grupos especializados contra el crimen organizado, creamos el Cuerpo Élite y seis nuevos fuertes de carabineros en zonas aisladas de Colombia. También dirigimos importantes recursos a la lucha contra el narcotráfico, la minería ilegal y otras manifestaciones del crimen organizado que afectan la seguridad rural.

Pero esa seguridad rural es la que más se ha visto alterada en los últimos meses. Siguen los asesinatos a líderes y por otro lado se creció la disidencia en Tumaco.

Más que un disidente, Guacho es un narcotraficante puro, que busca apoderarse de todos los eslabones de la cadena del narcotráfico en esa región del país. Hoy, este delincuente es un objetivo de alto valor, máxime después del crimen del equipo periodístico de Ecuador. Ya desplegamos a la zona un equipo de inteligencia del más alto nivel para dar con su paradero.

La semana pasada fueron asesinados ocho policías que acompañaban una misión de restitución de tierras en el Urabá antioqueño. ¿Quién estuvo detrás de ese hecho?

Tenemos la certeza de que la acción criminal fue una retaliación a la neutralización de el Indio y demás cabecillas de la organización criminal del clan del Golfo, a la cual también le hemos capturado cerca de 2.000 integrantes. Avanzamos en la investigación y esperamos pronto dar con el paradero de todos los responsables de este acto de barbarie contra ocho valientes policías que venían ayudando a que nuestros campesinos recuperen y retornen a sus tierras.

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¿Qué iba a hacer esa misión de restitución, la cual terminó en esta masacre?

Se iba a desarrollar un procedimiento de restitución de tierras en La Parcela 23, en la vereda El Porvenir, en zona rural del municipio de Arboletes, en el Urabá antioqueño.

¿En qué quedaron las investigaciones de la masacre de El Tandil en Tumaco (Nariño), en la que murieron siete campesinos?

Esa investigación está en manos de la Fiscalía General de la Nación y la Procuraduría General de la Nación, la cual hemos apoyado con toda determinación. Aquí quiero destacar que la intervención que estamos efectuando en Tumaco, en coordinación con nuestras Fuerzas Militares, viene dando grandes resultados, ciudad donde no se ha registrado un solo homicidio en las últimas dos semanas.

Las otras problemáticas que dejaron al descubierto el fin de las Farc como guerrilla, ¿cómo las está afrontando la institución?

Además de superar el conflicto armado, Colombia tiene que avanzar en la consolidación de una cultura ciudadana, que nos permita contrarrestar esa violencia cotidiana que tanto daño le hace al país y que muchas veces comienza en los hogares y se extiende a calles y vecindarios. En el caso de la Policía Nacional, el proceso de modernización responde a esas necesidades, en especial a través del fortalecimiento del servicio de policía en las calles, vecindarios y campos; el despliegue de las Policías de Turismo y de Infancia y Adolescencia, y la renovación de las ocho Regiones de Policía. Para avanzar en este propósito contamos con una herramienta fundamental: el Código Nacional de Policía y Convivencia, que nos ha permitido poner en práctica un elemento novedoso, como lo es la medicación policial.

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