Alberto Brunori, el visitante incómodo de Guatemala llega a Colombia

Este martes llegó al país este italiano que será el nuevo representante en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Viene de Guatemala donde estuvo seis años y sus denuncias y declaraciones en defensa de las víctimas resultaron incómodas para algunas autoridades. Conozca un poco de él. 

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El italiano Alberto Brunori, nuevo Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Colombia. EFE/Archivo

El italiano Alberto Brunori es considerado un hombre de convicciones férreas a la hora de defender los derechos humanos y las víctimas. Viene de desarrollar su labor en dos escenarios complicados en términos de violaciones a los derechos humanos como son Centroamérica y México. Hasta su designación en Colombia, se desempeñó como  Representante Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para América Central (ACNUDH), cargo que asumió en el 2016. Desde el 2010 hasta el 2016 fue el Representante en Guatemala del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y previo a ello, estuvo a cargo de  la misma oficina en México. En el 2009 trabajó durante un período de seis meses como Coordinador de la Oficina del Comisionado de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, Cicig.

Su trabajo es especialmente reconocido en Guatemala, país en el que tuvo que sortear situaciones como el juicio de genocidio contra el expresidente Ríos Montt, militar que encabezó la dictadura que sufrió ese país entre los años 1982 y 1983, y quien  falleció el pasado domingo 1 de abril a los 91 años.

Su Oficina atendió situaciones extremas de violaciones a derechos humanos como la masacre ocurrida en un asentamiento campesino llamado Totonicapán, en donde el Ejército desalojó violentamente a decenas de familias y según versiones del lugar, disparó contra campesinos que se manifestaban acabando con la vida de siete personas y dejando otras 40 heridas.

Brunori, en su paso por Centroamérica, impulsó el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y favoreció el trabajo por el pluralismo jurídico. Este italiano fue en definitiva, un visitante incómodo para los gobiernos guatemaltecos. A pesar de esto, Alberto Brunori le aseguró a un medio local que nunca se mordió la lengua y que cumplió su mandato. Ahora le toca lidiar con otro de los pesos pesados en América Latina y el mundo en violaciones a los derechos humanos.

La Colombia que Brunori recibe

El nuevo Alto Comisionado recibe un país menos violento del que le tocó lidiar a sus predecesores. Sin embargo, tiene por delante el enorme reto de vigilar y acompañar la implementación de los compromisos contenidos en el acuerdo de paz firmado con las Farc a portas de un cambio de Congreso y de Gobierno. Una implementación que está siendo muy difícil tal y como lo señala el informe realizado por su predecesor, Todd Howland en el que se ponen de manifiesto aspectos muy graves que podrían poner en peligro la construcción de una paz duradera.

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El informe sobre la situación de los derechos humanos en Colombia durante el 2017, cuya presentación tuvo que ser aplazada en tres oportunidades, señala con preocupación la precaria implementación del acuerdo de paz firmado entre el Gobierno y las Farc; una ocupación de los territorios abandonados por esa guerrilla por parte de grupos armados relacionados con las economías ilegales; una crítica situación de seguridad para los defensores de derechos humanos y líderes sociales y un Congreso que ha modificado aspectos sustanciales de lo pactado en la Habana.

El coordinador para América Latina de PAX Holanda, Joris van de Sandt, espera que Brunori sea una fuente confiable y autónoma de información acerca de la situación de DDHH en Colombia y que mantenga la misma actitud y apertura con las organizaciones de la sociedad civil que tenía Todd Howland. Es muy importante, apunta Van de Sandt, que el nuevo Alto Comisionado de la ONU siga trabajando en el tema de la responsabilidad  que empresas o terceros puedan haber tenido durante el conflicto armado, y  por supuesto, que le dé un apoyo decidido a la Justicia Especial para la Paz y la Comisión de la Verdad.

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Alberto Brunori fue acreditado por el gobierno colombiano luego de varios meses de espera, situación que provocó que cerca de 416 organizaciones, de carácter nacional e internacional,  expresaran su preocupación por la falta de un representante de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas en Colombia en un momento fundamental para lograr superar tantos años de guerra.

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*Comunicadora de Pax en Colombia