Sucre, la chispa que encendió la pradera

Las memorias de los dirigentes campesinos del norte y del centro del departamento de Sucre y sus procesos de resistencia en diferentes periodos de violencia.

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Grupo de jóvenes campesinos que lideraron la lucha por la tierra. Foto/ Richard May y José Rivera Mesa. Archivo CNNM.

El reconocimiento como sujetos de derechos es el centro de la reflexión que presentan los dirigentes campesinos, pensado como el punto inicial de un posible proceso de reparación colectivo. Ser reconocidos como ciudadanos con derechos, es el primer paso para ellos, en el camino de la reparación colectiva.

En este cuaderno, el Centro Nacional de Memoria Histórica, presenta parte de las memorias de los dirigentes campesinos del norte y del centro del departamento de Sucre, en un ejercicio que intenta reconstruir su devenir organizativo y comunitario. Los relatos permiten evocar el surgimiento de sus comunidades y de la larga tradición de organización y lucha por la tierra: personajes como Felicita Campos, la rascendencia de los sindicatos agrarios y tabacaleros y la conformación de los primeros comités campesinos se constituyen en los principales antecedentes de lo que, con el tiempo, sería la expresión más importante e influyente de la organización campesina en la región Caribe. “Sucre fue la chispa que encendió la pradera”.

El campesinado relata cómo desde sus inicios hasta el presente ha enfrentado diferentes periodos de violencia: los setenta y la violencia terrateniente en contra de los procesos de recuperación de tierras y las comunidades allí conformadas y los ochenta y noventa se relacionan con la entrada de los actores armados y la violencia.

La década de dos mil es relacionada con la violencia extrema perpetrada por los paramilitares. Se referencian los múltiples daños y afectaciones colectivos configurados a lo largo del tiempo y también se evocan acciones de defensa y resistencia de los líderes campesinos.

Así son los campesinos de Sucre

En el departamento de Sucre la población campesina se ha configurado a partir de una constante lucha por el acceso a la propiedad de la tierra y por la permanencia en el territorio. En la zona montañosa de los Montes de María, en la zona de sabanas y en la zona norte sucreña se ha forjado por décadas un sujeto colectivo campesino que desde sus primeros pasos construyó una comunidad trabajadora y de relaciones muy estrechas, que le permitieron aunar esfuerzos en procura del mejoramiento general de la comunidad.

El “vivir unidos los unos con los otros y el actuar juntos” se extendía al plano del trabajo colectivo de la tierra a través de la llamada mano prestada o mano de vuelta en temporada de cosechas y limpias. El trabajo conjunto también se ejercía en pro de la defensa de sus territorios y la consecución de tierras “para poder sostenerse”.

Es justamente alrededor de estas prácticas colectivas que valores como la solidaridad y la hospitalidad llegaron a formar parte constitutiva de este sujeto. Ser campesino sucreño también es tener ascendencia afro e indígena, es ser “parranderos y de espíritu alegre”, todas estas son formas de ser y actuar que le imprimen a sus territorios una diversidad particular.

Otro de los elementos fundamentales en la formación del sujeto colectivo en Sucre se encuentra vinculado a la siembra de determinados cultivos que han marcado sus trayectorias comunitarias e incluso organizativas. Su cultura se entiende como aquella que también es cultivada y, productos como el algodón, el tabaco, el arroz, la caña de azúcar, el ñame, el ajonjolí y la yuca, además de la pesca y del cuidado de especies menores, se destacan como parte constitutiva de su identidad y sus saberes. Sus cultivos han estado a su vez marcados por las largas temporadas de sequía, que en el primer semestre del año azotan las condiciones de producción del campesinado y su soberanía alimentaria. La comercialización de sus productos ha incidido en las formas de relacionamiento entre comunidades, que con el paso del tiempo han permitido establecer redes de solidaridad para la construcción de espacios de uso comunitario como escuelas, casas campesinas o caminos. Estos últimos transitados por el campesinado en compañía de sus animales de carga como el burro.

Hoy el campesinado sucreño se ve abocado a cambiar algunas de sus formas de vida productiva por la injerencia de los monocultivos de palma y teca a gran escala o la minería, sus tierras se encuentran en continua disputa por las consecuencias del acaparamiento de tierras ejercido de manera violenta; el campesinado sin fuentes, sin condiciones dignas de empleo y con altos índices de desnutrición se encuentra en riesgo de continuar con los elementos constitutivos anteriormente mencionados, pues, sin tener con qué cultivar no hay forma de permanecer y construir conjuntamente en el territorio.

Fragmentos de una canción de los tabacaleros

Entre versos un cantautor y líder campesino de Ovejas (Sucre) recuerda a través de una canción la situación que vivieron los campesinos y obreros tabacaleros en esta época. El autor de la letra de la canción es Carlos Caro, también cantautor del municipio de Ovejas.

Al campesino y al obrero hemos citado

Hablemos ahora de la empresa y el patrón

Que a ciencia cierto son los más beneficiados

Con el producto llevado a la exportación.

 

Comprado el peso y a un precio muy bajo el kilo

Ya el campesino no tiene ningún valor

Vendido en dólar y a la vez en efectivo

Grandes ganancias debió tener el patrón.

 

De esas ganancias dedicaran tan siquiera

El dos por ciento pa´ financiar el folclor

Así entonces nuestro festival Armando Viera

Siempre migrando para su realización”.

*Apartes del capítulo Campesinado en el departamento de Sucre, de la serie "Campesinos de tierra y agua".