Lecciones de la Segunda Guerra para Colombia

"La memoria no solo es un proyecto de las élites": Thomas Krüger

Thomas Krüger, presidente de la Central Federal para la Formación Política de Alemania, reflexiona sobre la importancia de que la sociedad recuerde los crímenes cometidos en el pasado y que las víctimas hablen públicamente sobre sus experiencias.

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Thomas Krüger, presidente de la Agencia Federal para la formación Política de Alemania./ Foto: Bpb-Martin Scherag

Vivió en el régimen represivo de la antigua Alemania Oriental y creció con el recuerdo de los crímenes del Holocausto y la destrucción de Europa. Thomas Krüger estudió teología y hoy es el presidente de la Central Federal para la Formación Política, una institución pública alemana que en 1952 se impuso la tarea de reconstruir la memoria histórica luego del fin de la Segunda Guerra Mundial.  A través de conferencias, escuelas de verano e intercambio de conocimientos con la academia y la sociedad civil, su misión es develar los horrores del pasado para evitar que surjan nuevos fenómenos violentos.

En su paso por Colombia, Krüger da pistas sobre la importancia de construir memoria histórica, sobre todo, después de un largo conflicto armado. Para lograrlo, asegura, se requiere la participación de la sociedad civil; crear lugares simbólicos, fomentar la investigación crítica de la historia, y al mismo tiempo no contribuir a la revictimización. Este martes 10 de abril estará en el evento “Los retos del Estado para construir memoria histórica”, organizado por Colombia 2020 y su capítulo Justicia para la Paz, en el que se dialogará sobre distintas experiencias para luchar contra el olvido. (Información del evento aquí: Las lecciones de Alemania y Argentina para construir memoria histórica) 

¿Cuál es la importancia de construir memoria en un país donde se han producido los más graves crímenes?

Recordar es importante para que una sociedad restablezca la paz, especialmente en un país asolado por conflictos, como Colombia. Por eso, la reflexión histórica y las prácticas conmemorativas contribuyen a la reconciliación, lo cual no es una tarea fácil. Sin duda, esto requiere un fuerte compromiso de los actores públicos. Una comisión de la verdad, tal como se estableció en Colombia el año pasado, es un primer paso, pero necesita que más actores de la sociedad civil se unan para crear una base viable para la construcción de una cultura de memoria.

¿Cómo lograr una “cultura de memoria”?

Es crucial integrar a los diferentes grupos de víctimas en debates sobre el pasado. Y, para ser claros, crear memoria y lograr la reconciliación no solo es un proyecto de los actores de la élite. De lo contrario, se corre el riesgo de engañar a las víctimas. Llegar a un acuerdo, ciertamente, toma tiempo, sobre todo cuando hay una larga historia de crímenes, odio y desconfianza.

¿Desde dónde es posible construir memoria?

Hagamos una distinción entre las prácticas institucionales y las de la sociedad civil. Por un lado, con las iniciativas de las instituciones públicas, la memoria se puede expresar mediante historias sobre el conflicto y la guerra en la vida cotidiana, a través, por ejemplo, de la información en los medios, eventos literarios, de teatro y música, así como películas o canales de Youtube. Las iniciativas de la sociedad civil, por otra parte, desempeñan un papel central en la reconciliación de diferentes grupos sociales, no solo porque formulan preguntas inquietantes, sino porque tienen diferentes visiones sobre hechos del pasado.

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¿Cómo lo hacen desde el Estado?

Contribuimos a un proceso de construcción de memoria al proporcionar productos multimedia, eventos o viajes de estudio. Además, apoyamos a la sociedad civil con proyectos que se dirigen a las comunidades locales. Creemos también que cuando se trata de discutir sobre la memoria, es importante mirar más allá. Por eso, la serie de eventos “Mapeo de recuerdos”, por ejemplo, trata de la interpretación y recepción actual de diferentes narraciones históricas de la Europa postsocialista desde 2015.

¿De qué manera se puede incentivar el interés de la ciudadanía por construir memoria histórica?

Nuestra experiencia muestra que una forma de construir conciencia ciudadana es mediante la investigación crítica de la historia, cuyos hallazgos deben incluirse en la enseñanza escolar. Además de eso, es importante el debate público: los testigos deben tener la oportunidad de hablar libre y públicamente sobre sus propias experiencias. Si los testigos contemporáneos dan conferencias públicas o participan en foros de discusión, sus experiencias y conocimientos podrán permanecer en las generaciones venideras. Al mismo tiempo, los estudiantes deben aprender a tener una visión crítica de las diferentes perspectivas y que al mismo tiempo tengan un respeto por las víctimas.

¿Recordar los hechos del conflicto puede ser considerado como un obstáculo para reconstruir el tejido social?

El recuerdo siempre es relevante, pero no es solo una cuestión de culpa y expiación. Se trata de comprensión y conciencia. Una cultura de recuerdo puede, de hecho, ser una forma de construir puentes y dar un significado a la “memoria colectiva” de un país. Descuidar el pasado y suprimir los crímenes cometidos solo conduciría al resurgimiento de conflictos al final. Para evitar que los conflictos vuelvan a estallar, se deben establecer espacios accesibles que permitan argumentar y comprender. Pero esto no significa que recordar no sea doloroso y profundamente perturbador.

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¿Qué mecanismos de memoria ha implementado Alemania que pueden ser útiles para Colombia?

A primera vista es muy difícil hacer la comparación. Alemania ha experimentado dos dictaduras en los últimos 80 años, incluida la brutalidad bélica que devastó el continente europeo. Los nazis asesinaron a más de seis millones de judíos de toda Europa, un hecho que, por cierto, vivió tácitamente durante muchos años en el período de la posguerra. El proceso de democratización en Alemania que siguió llevó décadas, pero afortunadamente estuvo flanqueado por la paz, pero también por la división del país. Como he aprendido, Colombia ha conocido 50 años de guerra en curso, que ha perturbado dolorosamente el tejido social y que afecta a todas las generaciones.

¿Cómo llamar la atención de la ciudadanía sobre la memoria histórica?

Un lugar simbólico inclusivo para recordar es probablemente un enfoque importante para llamar la atención. El Memorial del Holocausto, en Berlín, fue construido para este propósito. Para conmemorar los crímenes cometidos por el régimen en Alemania Oriental, la antigua prisión del Ministerio de Seguridad del Estado en Berlín-Hohenschönhausen se transformó en un espacio conmemorativo. Dichos lugares hacen que la historia sea visible en el espacio público. Pero aparte de eso, se pueden encontrar numerosos lugares de recuerdo regionales y locales a pequeña escala en toda Alemania, exposiciones y museos que irritan e invitan a las personas a pensar en las fracturas del pasado. Creo que esta cultura de recuerdo “localizada” también resuena con la situación en Colombia y podría implementarse.

 
 

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