Cómics para plasmar los recuerdos de dos pueblos

Las poblaciones de Tulapas (Urabá) y La Palizúa (Magdalena) fueron despojadas. Hoy sus historias están plasmadas en dos cómics y fueron expuestas en la Feria del Libro de Bogotá.

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Dos visitantes en la exposición Voces para Transformar a Colombia, del Museo Nacional de Memoria Histórica, ven la historia de La Palizúa. / Fotos: Beatriz Valdés.

El colectivo Globoscopio tenía una tarea: representar gráficamente un territorio que estaba en los recuerdos de una gente que todavía no conocían. Es decir, tenían que plasmar en un cómic la historia común que esas personas tuvieron en un territorio. Luego, un poco más complicado, una historia atravesada por el conflicto que borró para siempre lo que ellos conocían.

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El reto era con la población de Tulapas (en Urabá) y de La Palizúa (en Magdalena), dos lugares atravesados por el despojo paramilitar a finales del siglo pasado. Dos sitios que quedaron desiertos, porque todos se tuvieron que ir. Luego volvieron, entonces las historias de todos volvieron a encontrarse y los recuerdos salieron a flote. En ese momento, después del fallo que ordenaba la reparación colectiva y la aprobación de los planes que garantizaban el retorno y la reubicación, la gente sintió la necesidad de recordar.

Parte de la historia de La Palizúa, el inicio del pueblo.

Siguiendo el mandato del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), esta institución se encargó de lo correspondiente mediante diferentes informes. Sin embargo, como otra forma de reparación, los habitantes de estos dos lugares pidieron poner sus recuerdos en historias gráficas. Así llegó Pablo Guerra, guionista de cómic e integrante de Globoscopio, a estas historias.

Pablo recuerda que recibió los informes por parte del CNMH, pero también que pidió todo el material que usaron para construirlos: entrevistas, audios, videos, fotografías, todo. ¿Por qué? Sabía que esos insumos le darían una visión más amplia de la gente que todavía no conocía y le permitía darle forma a lo que él llama cómic documental. Además, le ayudaría a encontrar la mejor manera de representar el territorio que, dice, "es más que lo que uno ve. Es cómo la gente se mueve, se relaciona con los otros y lo que eso significa para ellos". 

Momento en que la gente vuelve a La Palizúa.

Entonces sus historias no fueron solo el despojo, el desplazamiento y el camino que abrieron con sus machetes. Eran también las relaciones con el hambre, con los animales y los árboles, los oficios de cada uno, lo que hicieron después, lo que sintieron al volver. Es decir, eran mucho más  de lo que les habían hecho los paramilitares. Eso era lo que Pablo y su equipo tenían que construir.

El comunicado, hecho en Tulapas, en el que los paramilitars deciden unirse y conformar las AUC.

Pablo hizo el guión y algunos bocetos y, con los ilustradores, lo socializaron con la comunidad, cuando se conocieron. Entonces hubo una retroalimentación. "¿Usted qué dibujó ahí?", les preguntaron al ver un árbol que no correspondía al que ellos señalaron por su nombre. Había que ser exacto, "para la gente era muy importante eso", dice Guerra.

Finalmente, Camilo Vieco se encargó del caso Tulapas y Camilo Aguirre del caso La Palizúa. Salieron dos libros de 60 páginas que, en el caso de Tulapas muestra un recorrido por el territorio y su historia, y en el caso de La Palizúa, muestra, a través de dos hermanas, cómo fue la violencia.

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Los libros todavía no están disponibles, pero tuvieron un primer acercamiento con la ciudadanía en la Feria del Libro de Bogotá 2018. Dos resúmenes de estas histrias hicieron parte de la exposición Voces para Transformar a Colombia, del Museo de Memoria Histórica de Colombia.

La memoria de estos territorios, entonces, fue abierta al público. Y las comunidades, por su parte, tuvieron graficados sus recuerdos.

 

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