Diálogo con experiencias de Alemania y Argentina

Cinco ejemplos de construcción de memoria histórica desde las víctimas

Desde las regiones y con recursos escasos, las víctimas buscan recordar y construir prácticas de reconciliación para que las atrocidades cometidas durante el conflicto nunca se repitan.

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El sargento mayor José Libardo Forero Carrero, 13 años secuestrado por las Farc, en un encuentro de reconciliación con excombatientes. / CNMH

Pasar la página sin recordar no parece ser una opción. En los territorios, en las zonas donde el conflicto ha dejado heridas profundas, han surgido diversas iniciativas para enfrentar las secuelas de la guerra y fijarse una misión clara: recordar para evitar que los hechos que sufrieron en el pasado se repitan. Hoy, durante el encuentro “Los retos del Estado para construir memoria histórica”, organizado por Colombia 2020 y su capítulo Justicia para la Paz, se presentan en el hotel JW Marriott de Bogotá cinco iniciativas que nacieron en la sociedad civil y que se constituyen como un ejemplo para luchar contra el olvido.

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A los invitados internacionales de Alemania y Argentina se sumarán el sargento mayor José Libardo Forero, miembro de la Policía, quien lidera un proyecto con integrantes de la Fuerza Pública que fueron secuestrados por las Farc; Alejandra Vera, mujer trans que se referirá a la experiencia en Chaparral (Tolima) para hacer visibles las afectaciones de la comunidad LGBTI durante el conflicto armado; Lucelly Giraldo, integrante del colectivo Mujeres Ave Fénix, que recoge relatos sobre violencia sexual; Héctor Tabares, que se encargará de presentar “Ojalá nos alcance la vida”, un proyecto en el que los adultos mayores víctimas buscan contar sus memorias a través del periodismo, y Luz Marina Uscué, creadora de Abracitos Nasa, un proyecto con 70 niños del resguardo indígena Huellas de Caloto (Cauca), con el que buscan solucionar los conflictos a través de soluciones pacíficas. Con sus experiencias quieren llamar la atención del Estado para adoptar medidas adecuadas que les permitan incentivar la construcción de memoria histórica.

Representación de Abracitos Nasa, la iniciativa del resguardo Huellas de Caloto (Cauca). Fotos: CNMH

Abracitos Nasa, semillas contra la guerra

Los niños del resguardo indígena Huellas, en Caloto (Cauca), tienen la palabra y la usan en contra de la guerra y las injusticias. Los ven deliberando sobre la forma como se deben solucionar los conflictos y la salida siempre resulta negociada. Esa es su regla principal. Se hacen llamar Abracitos Nasa, porque para su comunidad indígena los abrazos deben tener un significado de amor genuino y transparente. Se oponen a las armas que les dejaron heridas en el cuerpo y que segaron la vida de sus familiares.

Pero su nombre, además de ser el escogido por la mayoría de los niños, los remonta a una anécdota de 2014, cuando nació la iniciativa. “Ese día, un niño se acercó a otro y le dijo: ‘Acaban de regalar a su perrito. Su papá se lo cambió a una señora por una gallina’. El niño lloraba desconsolado. Los demás se levantaron y dijeron que no iban a dejar que se llevaran al animal. Se dieron un abrazo fuerte. Entonces salieron a buscar cordones y los sostenes de sus mamás para hacerle un cerco a quien se había llevado el perro. Así impidieron que se lo quitaran”, cuenta Luz Marina Uscué, quien ideó el proyecto que buscaba dejar atrás las huellas de la guerra. Asegura que si no se les presta atención a los niños hoy, se podrán convertir en sus enemigos en el futuro.

“Ojalá nos alcance la vida”, el proyecto de adultos mayores víctimas del conflicto. / Fotos: CNMH

“Ojalá nos alcance la vida”

La voz de los adultos mayores, víctimas en el conflicto armado, se escucha a través del periodismo. En nombre de los “viejos y viejas”, como se hacen llamar, Héctor Tabares Ortiz decidió crear “Ojalá nos alcance la vida”, una iniciativa para contar su versión de la historia desde la orilla de los adultos mayores. Para ellos, las situaciones que enfrentan las personas de más de 60 años en contextos de violencia no se comparan con las que viven los jóvenes. Su ejercicio consta de cuatro etapas. La primera consiste en la redacción de 15 historias de vida de todas las regiones del país, en las que incluye poblaciones afros, indígenas y mestizas. La segunda se refiere a una publicación de un libro con sus relatos. La tercera radica en producir un CD con ocho radiohistorias y un tema musical, para divulgar a través de las emisoras comunitarias del país. La cuarta busca realizar una producción animada para la población infantil.

El sargento mayor José Libardo Forero Carrero defiende la importancia de recordar y perdonar. Fotos: CNMH.

Reconciliación después del secuestro

José Libardo Forero Carrero recuerda con detalle el 10 de julio de 1999, cuando la guerrilla de las Farc se tomó la estación de Policía de Puerto Rico (Meta). Y no olvida el día 12, cuando, después del combate, fue secuestrado junto con 27 uniformados más. En las selvas del Guaviare, Caquetá, Meta y Vaupés pasó los siguientes 13 años de su vida. El hoy sargento mayor de la Policía, sin embargo, no guarda rencores. Cree en la paz, en la reconciliación y en el perdón. “Yo perdoné”, reconoce. Por eso, desde hace cuatro años, con 60 miembros de la Fuerza Pública que fueron secuestrados por las Farc, adelantan un proceso de memoria al que se han sumado 20 excombatientes que fueron sus carceleros. Ese último capítulo en su memoria, que se plasmará en una multimedia, comenzó cuando uno de sus compañeros se encontró de frente a un captor. Ante el pánico, el exsecuestrado sólo atinó a decirle: “Tranquilo, hermano, esta vida ya es otra cosa, eso ya pasó”.

Las mujeres trans en Chaparral (Tolima) han luchado contra la estigmatización hacia la comunidad LGBTI. / Fotos: CNMH

“Memoria del reinado trans del río Tuluní”

A orillas del río Tuluní, en Chaparral (Tolima), cada 6 de enero desde el año 2000 se celebraba el reinado trans: un paseo de olla, una muestra artística y folclórica y, en efecto, unas reinas que buscaban hacer visibles a las mujeres trans. Alejandra Vera, integrante del colectivo organizador, encontró en este evento un espacio para expresarse libremente. Sin embargo, los actores armados que la habían desplazado de su vereda y que habían asesinado a su padre empezaron a amenazar el reinado y a sus organizadoras. Esto las hizo clausurar el evento en el río y trasladarlo a un lugar privado, porque tenían miedo. Ahora, con su iniciativa “Memoria del reinado trans del río Tuluní”, quieren mostrar que las mujeres trans no son “sólo putas y peluqueras, sino arte y cultura”, y que, contrario a la estigmatización que han sufrido, no son peligrosas sino que están en peligro.

Lea: “Escribir es decir que las palabras son más fuertes que las balas”

Las mujeres de Ave Fénix escriben para no olvidar. /Fotos: CNMH

Renacer como el ave fénix

Los gritos de las mujeres antioqueñas que vivieron la guerra terminaron por ser sus palabras. Víctimas de desplazamiento forzado y de violencia sexual, decidieron no callar más y dejar su dolor en el papel, escribir lo que les amargaba el presente para así sanar sus heridas. Bajo esa necesidad tan propia de cada mujer se conformó la iniciativa de memoria Ave Fénix. Así han logrado escribir dos libros: “Refugio del fénix” y “El vuelo del fénix”. “Es nuestra forma de pedir que nunca más se repita y de decir que las palabras son más fuertes que las balas”: así lo siente Lucelly Giraldo, integrante de este grupo, quien fue desplazada de Granada (Antioquia) y a quien le desaparecieron un hermano. Ella está convencida de que con sus letras aporta a la verdad de las víctimas en Colombia y, de esa manera, no favorece la impunidad.

 

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