Una oportunidad de exportación para el cacao de Caquetá

Empresarios belgas y suizos visitaron fincas cacaoteras en ese departamento para explorar la posibilidad de comprarles la materia prima para su chocolate premium. Con el programa Territorios Caqueteños para la Paz se espera que más de 300 familias cuenten con la asesoría técnica para mejorar la calidad de su cacao y llevarlo a estos países.

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(De izq. a der.) Jose, Germán y Antonio. Hace pocos meses, dos de ellos decidieron erradicar sus cultivos de coca./ Fotos: Gustavo Torrijos.

Hace 14 meses, pequeños productores de cacao en El Doncello (Caquetá) se reunieron bajo el liderazgo de cinco mujeres campesinas. Chocoamazonic fue el resultado de este emprendimiento en la vereda Birmania, que nació para optimizar las ganancias de un cultivo fértil en esta región amazónica.

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Estas cinco mujeres, entre ellas Gina Lizcano, su representante legal, motivaron a 20 familias productoras, algunas de ellas cocaleras, para crear una asociación y mejorar sus cosechas de cacao con abonos orgánicos y mejores técnicas de siembra y recolección.

Ellas les compran los granos y a diario hacen el proceso de transformación artesanalmente: muelen con un motor de baja potencia, tuestan en bandejas de barro y descascan manualmente, grano por grano.

Al día pueden estar procesando entre 50 y 60 kilos, que terminan en pastillas de chocolate y en confitería. “Vendemos nuestro producto Chocoamazonic en cinco supermercados del casco urbano del Doncello y a una empresa que se llama Biótico, en Bogotá”, le explica Gina a un grupo de 20 personas, entre ellos empresarios belgas y suizos.

Cerca de 350 familias cultivan cacao en La Montañita y El Paujil, en Caquetá

A cada productor, la asociación le paga el kilo de cacao por encima del valor en el mercado, que ronda los $5.000.

Germán, José y Antonio, son algunos de los productores que hacen parte de Chocoamazonic. Los dos últimos, cercanos a los 60 años, eran antiguos cultivadores de coca en este municipio. Era su única opción de vida y el de sus familias, por ser el cultivo que les generaba mejores ingresos, hasta dos millones de pesos cada tres meses, que les pagaban actores armados ilegales.

A pesar de las amenazas de estos grupos contra quienes optan por erradicar los cultivos de uso ilícito, estos dos campesinos decidieron, hace cuatro meses, cambiar sus cultivos de coca por el cacao.

Ahora tienen el respaldo de Chocoamazonic y con la primera cosecha que saquen de este grano esperan ver ganancias.

En el patio de la finca de Germán, algunos miembros de Chocoamazonic reciben a la delegación de la Unión Europea, al proyecto Territorios Caqueteños Sostenibles para la Paz y a los empresarios europeos. La visita es para conocer a la asociación, los cultivos de cacao y sus métodos de siembra y recolección.

Después de la presentación de Gina, Germán recibe de parte de Territorios Caqueteños una placa que reconoce a su finca como un “jardín biodiverso”, por sus cultivos de cacao nativo, que, paradójicamente, poco se encuentran en el Caquetá por estos días.

También le entregan una caja de chocolates de Vietnám, traído por las empresas belgas de chocolate premium Puratos y Libeert, que han trabajado por años con campesinos de ese país para mejorar la calidad del cacao y los volúmenes de entrega para exportación, en un modelo de comercio justo con pequeños productores.

Es el mismo propósito que el proyecto Territorios Caqueteños Sostenibles para la Paz quiere lograr con los campesinos cacaoteros colombianos y estas empresas, en un largo plazo.

Julien Simonis, de la empresa Puratos y Dirk Jacxsens, de Libeert.

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El programa nació hace seis meses como una apuesta por la paz y el desarrollo agrícola, a través de la modernización del campo. Impulsados por la financiación del Fondo Fiduciario para la Paz de la Unión Europea, el Instituto Camões, de Portugal, y contrapartidas locales, el proyecto pretende mejorar las capacidades locales y de producción del cacao, el café, la caña panelera y el plátano en La Montañita y El Paujil, que en tiempos de guerra fueron dominados por las Farc y luego asediados por los paramilitares.

Su desarrollo está a cargo del Instituto Marques Valle Flor (IMVF), de Portugal, y la Red Nacional de Agencias de Desarrollo Local en Colombia – Red Adelco, por los próximos tres años.

Este año, un equipo de técnicos ha venido haciendo un diagnóstico de los productores de cacao en esta región, las condiciones de sus cultivos y la caracterización del sabor, aroma y calidad de las semillas.

Así, encontraron fincas como la de Germán, que tiene especies nativas con vocación de ser cacao fino para ofrecer a empresas de chocolate tipo premium. Pero, al igual que muchas otras fincas, le falta equipamiento y mejores prácticas de cultivo y recolección para llegar a esa calidad. Ese es el trabajo que de ahora en adelante se propone este programa.

Uno de sus aliados es Equiori, una empresa de emprendedores suizos que produce aquí en el país chocolate orgánico certificado con cacao colombiano y exporta a Alemania, España y Suiza.

Esta empresa está acompañando al programa desde el comienzo, para ayudar a los campesinos a mejorar sus semillas de cacao para lograr una relación comercial que beneficie a ambas partes.

Dorothée Perlwitz, gerente general de Equiori, ayudó a establecer contacto con Libeert y y Puratos, y a traerlos a Colombia con el apoyo del equipo de Territorios Caqueteños.

 

Los empresarios belgas en la finca donde se produce Chocoamazonic.

Recorrieron estas fincas, a mediados de julio, para conocer sus cultivos. Probaron sus semillas de cacao, vieron cómo las fermentaban y secaban.

En el camino iban indicando qué aspectos podrían mejorar para alcanzar la calidad de chocolate que necesitan.

La visita tuvo dos propósitos: que los empresarios conocieran el cacao caqueteño y analizaran las posibilidades de establecer una relación comercial con los campesinos. Por otro lado, que estos campesinos conocieran una oportunidad para vender a buen precio su cacao y se animaran a mejorar el proceso de siembra, recolección y transformación de las semillas.

“En este momento, estos productores no podrían entregarnos la calidad que necesitamos, ni el volumen, ni la constancia en las entregas. Pero la idea es entrar en un proceso, paso a paso, con ellos por los siguientes años para que vayan más allá de los mercados locales y produzcan cacao fino que les podamos comprar. Si en tres o cinco años están listos, podremos hacerlo. Es un primer paso para motivarlos”, asegura Dirk Jacxsens, director ejecutivo de Libeert.

Su empresa necesitaría entregas constantes de mínimo cinco toneladas para suplir su producción, pero esa cantidad es la que sacan estos productores en promedio anualmente.

Con el conocimiento de lo que requieren las empresas de chocolate extranjeras y lo que necesita el campo para ser proveedor, el programa se encargará de trabajar con los productores en optimizar las técnicas de siembra, recolección y transformación.

“No solo se debe mirar la genética de la semilla, si es nativa o no. También se debe hacer un tratamiento adecuado del campo: la poda, los tipos de injertos que se hagan, si las plantas tienen sombra o no, y las buenas prácticas sanitarias del fruto. Eso es lo que mejoraremos con los campesinos”, sostiene Franchesca Orlandi, coordinadora del componente productivo de Territorios Caqueteños.

Ya han sido identificadas 357 familias cacaoteras y cerca de 266 hectáreas de este cultivo en estos dos municipios con las que van a comenzar a trabajar a partir de agosto.

En El Paujil, este programa está pensando en apoyar más adelante, con los fondos de la Unión Europea, una planta secadora en el casco urbano, que optimice este proceso.

A su vez, están gestionando con el Batallón de Ingenieros de Florencia (Caquetá) el mejoramiento de cinco kilómetros de carreteras para que se puedan sacar de manera más fácil estos productos.

Este trabajo busca que los productores tengan una producción sostenible. También los asistirán en la certificación del cacao orgánico que saquen y en su comercialización, que desde ya tiene el respaldo de la empresa suiza, Equiori.

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