El lugar donde se dejó la última arma

Una esperanza que se abre para Mesetas

Los habitantes del municipio que acogió la dejación de armas de las Farc esperan que no se les deje en el olvido y lleguen a la región proyectos productivos para evitar brotes de violencia. 

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Para llegar al evento, muchos de los invitados tuvieron que caminar a través de trochas. / Gustavo Torrijos - El Espectador

Para dejar listos los 35 kilómetros entre Mesetas y la zona veredal de Buenavista, donde ayer se realizó el acto de dejación de armas de las Farc, más de 40 obreros y dos máquinas tuvieron que trabajar para intentar ponerla a punto. 

Los más de 600 invitados que fueron testigos de la clausura del contenedor que guardó la última arma dejada por las Farc a la Misión de las Naciones Unidas en Colombia también lo fueron de la principal necesidad que tiene este municipio del Meta: las vías.

Los buses que llegaron desde Villavicencio tuvieron que dejarse a unos cuatro kilómetros de la sede del campamento y los asistentes caminaron entre el barro para llegar al evento. 

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Lo que era un viaje de 40 minutos desde donde se empezaron a construir los campamentos de la zona veredal, ayer era de nuevo una trocha de varios pasos, que dejó atascado más de un carro de los visitantes y se convirtió en el recuerdo de un tortuoso viaje de más de una hora.

“Siempre le hemos pedido al Gobierno nacional que no deje solas a las administraciones locales en la implementación de este proceso. Uno espera que, luego de esto (dejación de armas definitiva), todos los beneficios de la paz lleguen a los municipios que acogimos las zonas veredales”, dijo el alcalde de Mesetas, Carlos Ferney Caicedo.

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La región del piedemonte llanero, donde se desarrolló el acto simbólico del abandono de las Farc de la lucha armada, es rica en productos lácteos, ganadería e, incluso, café de excelente calidad, debido a su cercanía con la cordillera; sin embargo, la falta de una carretera ha paralizado el sector productivo. 

Y es que, si la firma del acuerdo despertó gran expectativa entre los gobiernos locales, también lo hizo entre la gente que durante años sufrió el asedio violento de las Farc y, recientemente, de la extorsión.

“Es un proceso histórico y todo lo que ustedes quieran, pero a veces pienso igual a lo que dijo Timochenko (durante el discurso): hace falta mucho para poder ver la paz efectiva en este municipio, empezando por la vía, pero también por la reivindicación económica de los campesinos”, dijo Lorenzo Gómez, un profesor que hace dos años enseña en las veredas del municipio Mesetas y asistió al evento. 

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Luego de casi dos décadas en las que los mesetenses resistieron la presión guerrillera, las voces del alcalde y los campesinos coinciden en decir que, si esta vez no se desarrollan alternativas reales productivas para la gente, nuevas formas de violencia podrían surgir.