“¿Qué coca sustituyen, si antes arrancan las matas?”: exjefe del frente 29 de las Farc

Ramiro Cortés, vocero del partido Farc en el programa de sustitución de cultivos ilícitos, dijo que hasta la fecha 115 mil familias han manifestado su voluntad de erradicar la coca, de las cuales, 25 mil ya han llenado formularios y al 25% de ellas se les ha desembolsado el primer pago.

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Groelfi Rodríguez Moreno, conocido como Ramiro Cortés, fue el comandante del frente 29 de las Farc y hoy es delegado nacional de la exguerrilla en el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito./Foto. NC-Noticias (Cauca).

“Mi nombre de pila, el que me puso mamá y papá, es Groelfi Rodríguez Moreno”. Así se presenta el hombre que cuando comandó el frente 29 de las Farc se llamó Ramiro Cortés. Es muy conocido en la región del norte de Nariño y sur del Cauca, donde operó en conjunto con el Frente Octavo, que tenía incidencia en la Cordillera Occidental. Todo ese corredor lo constituían los municipios de Patía, Argelia, Balboa, El Tambo y Mercaderes, por el Cauca; y Policarpa, El Rosario, Remolinos, Leiva, por Nariño. En general el corredor eran las márgenes del río Patía que corre furioso hacia la costa Pacífica nariñense.   

Hoy, como vocero del naciente partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), Rodríguez ha realizado 860 asambleas municipales socializando el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito, tal y como se acordó en La Habana. Tiene un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (Unp), aunque dice que se cuida mucho del peligro que corren los mandos medios de la antigua guerrilla de las Farc.

En esta conversación, el exjefe guerrillero, contó qué está haciendo la Farc para implementar el punto cuatro del acuerdo de paz, que tiene que ver con que los campesinos sustituyan los cultivos de coca, marihuana o amapola, a cambio de que el Gobierno garantice el desarrollo integral de esas comunidades azotadas por el conflicto. Sostiene que para cortar la cadena del narcotráfico hay que ofrecerle otra alternativa al campesino; habló de lo que pasó con Romaña en Tumaco (tras salir de la zona por amenazas de muerte) y de la petición de perdón a sus víctimas, que adelanta en las montañas del sur de Colombia.

¿Cuál es el balance en materia de sustitución de cultivos ilícitos en el país, un año después de firmado el acuerdo de paz?

Quiero hacer un balance en tres momentos, que son los tres componentes de implementación. Uno es la socialización, el segundo es la firma o la formalización de los compromisos, tanto colectivos como individuales, y un tercer momento es la materialización de los compromisos. En el primer momento, nos ha ido bien, toda vez que el programa se constituye, como dice el acuerdo, en la autoridad que en adelante se encargará de la resolución del problema de las drogas de uso ilícito en el país. Ahí nos ha ido bien, porque con contratiempos, con dificultades hemos podido llegar a unas partes del país, estamos hablando de más de 860 asambleas municipales de socialización, y la recepción del programa ha sido positiva. La gente quiere, escucha con atención, hace las preguntas de rigor, queda tranquila cuando se socializa el programa. Sin embargo, no hemos podido llegar a algunas zonas, porque las instituciones no han podido asegurar las regiones.

Y en los otros componentes, ¿qué avances existen?

En la firma de acuerdos colectivos vamos bien. La gente firma el acuerdo colectivo, hace la inscripción de las familias, después se compromete a hacer la sustitución con los parámetros establecidos en el programa. De las 115 mil familias que han manifestado su voluntad de sustituir, 25 mil han llenado sus formularios y el 70% de ellas ya ha recibido al menos el primer pago.

¿Todos esos acuerdos firmados  han resuelto el problema en la práctica?

La materialización tiene otros componentes como por ejemplo los planes integrales de sustitución con desarrollo alternativo, que tienen que ver con saldar la deuda histórica que tiene el Estado colombiano con esas regiones sometidas a cultivar coca. Eso significa obras de infraestructura rápida, llámese carreteras, puentes, puestos de salud, en eso estamos lentos.

¿Hasta qué punto el Estado les ha cumplido a los campesinos?

La gente ya recibió uno, dos pagos, pero no ha llegado la asistencia técnica y sin eso es difícil pensar en proyectos productivos viables y rentables para el campesino. Porque no se trata de contar hectáreas de coca, eso no tiene sentido, eso lo hemos hecho durante 30 años y no ha funcionado. Lo que nosotros decimos es, contemos cuántas familias lograron hacer sustitución y cuántas pudieron hacer su vida en lo económico, social y político, eso es lo que cuenta, pero nada que arranca. Esperamos que eso se agilice porque no tiene sentido hacer una sustitución a medias con un programa de atención inmediata.

Socialización del programa de sustitución por el vocero de la Farc Ramiro Cortés. Corregimiento de Brisas (Patía) /Archivo particular.  

¿Cuál es ese programa?

Cuando la gente queda sin matas, porque ellos mismos las arrancan, entonces tiene que dárseles un presupuesto para que se alimenten. La atención inmediata contempla un pago mensual, un proyecto de 9 millones de pesos, que todavía no ha empezado, y otro proyecto de 10 millones de pesos para un proyecto un poco más largo del que tampoco hay noticias. Así estamos en términos de cifras en la implementación del punto 4 del acuerdo de paz.

¿Cómo cortar la cadena que mantiene vivo el narcotráfico en varios territorios?

Hay que quitar los cultivos, pero hay que ofrecerle otra alternativa a los campesinos para que no vuelvan a las matas. Y ofrecerle otra alternativa, significa transformar el territorio. Un territorio que está abandonado sin carreteras, sin puesto de salud, con el pretexto del conflicto armado, pues hay que ponerle eso para que los proyectos sean viables y así poder quitarle el insumo a quienes se han lucrado de este negocio.  

¿Ahora que está en Tumaco, qué sabe de la situación de Romaña, quien tuvo que salir en los últimos días de esa región por amenazas?

Lo del camarada Romaña es un tema propio de todos estos conflictos que se viven en Tumaco. Es una lástima que el Estado esté perdiendo la batalla contra esta gente que se opone a la paz. Pero, no me refiero a que la está perdiendo en términos de guerra, porque es que eso ya lo intentamos y no se pudo. Yo estoy hablando de perder la batalla porque no se le ha ofrecido cosa distinta al pueblo de Tumaco. Nada a los jóvenes de este pueblo afrodescendiente. No se le ha ofrecido cosa distinta que la guerra, que la fuerza contra los campesinos y cultivadores de coca.

¿Cómo avanza el acuerdo de sustitución en Tumaco?

Esta semana estuvimos socializando el programa en la vereda Vallenato. Ahí estuvo el vicepresidente, Oscar Naranjo, quien conoce la región. Pero, a decir verdad, uno no entiende cómo primero van a hacer la erradicación forzada. Ya estaba el Ejército quitando matas y detrás mandan el programa de sustitución, entonces, ¿qué coca sustituyen si antes arrancan las matas? Es una política perversa. Por eso no se podía separar la respuesta de lo que está pasando con Romaña, pues es eso lo que está pasando, no hay garantías, no hay seguridad. Y Romaña es una figura emblemática de las Farc, por lo que haya sido, y pues hay que protegerle la vida. Por eso, el compañero tuvo que salir de la zona, esperamos que eso sea temporal, toda vez que la responsabilidad que tiene en materia de reincorporación es grande.

¿Se le atribuye el hecho a disidencias de las Farc o de quién provienen las amenazas?

Yo creo que las autoridades estatales son las encargadas de averiguarlo y darle una respuesta al país. Tienen toda tecnología e infraestructura para dar resultados, para establecer qué está pasando en Tumaco.

En cuanto al tema de seguridad, ¿qué percepción tienen quienes fueron mandos medios como usted?

En estas regiones cualquier esquema de seguridad se queda corto porque hay realidades muy tangibles. Tengo un esquema de seguridad de la Unp, y bueno, ahí andamos, esperando que no nos vaya a pasar nada, cuidándonos de todos los peligros, pero uno la tranquilidad completa no la logra nunca.

Usted también ha avanzado en actos de perdón el sur del país. ¿Podría reconstruir algunos episodios donde ya se haya reunido con víctimas y comunidades?

Efectivamente, en todos los escenarios en los que he tenido contacto con la población, hasta en las reuniones del programa de sustitución, he expresado mi sincera petición de perdón. Y también avanzamos en procesos específicos, que por los compromisos que hicimos con las comunidades, no le puedo dar más información. De lo que se trata es de vernos como seres humanos y nosotros estamos en disposición de hacer lo que nos corresponde en materia de verdad, justicia y perdón.