Nos ha quedado grande controlar la deforestación: Alcalde de Lejanías, Meta

René Galindo asegura que tras la salida de las Farc han llegado colonos al municipio buscando tierra en la cordillera Oriental. También habla de las afectaciones del conflicto armado a los lejanienses y de actos de perdón de parte de excomandantes de la insurgencia.

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René Galindo ha denunciado la deforestación en Lejanías, Meta, desde enero del 2017/ Mauricio Alvarado

Desde que llegaron a Lejanías, Meta, las Farc no se dejaron arrebatar el poder que ejercieron sobre el área rural. El interés de la guerrilla se debía a que gran parte de ese municipio hace parte de la cordillera Oriental, una cadena montañosa que la insurgencia declaró como “centro principal del despliegue estratégico”. Su control llegó a tal punto que, cuentan, por allí merodeada Henry Castellanos, conocido en la guerra como “Romaña”. En la vereda Cacayal fue secuestrado en el 2001 el polémico exgobernador del Meta, Alan Jara.

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Pero en el 2003, afirman los habitantes de ese municipio, la Fuerza Pública y las Autodefensas Unidas de Colombia tomaron el control del casco urbano. Los lejanienses quedaron en la mitad de la confrontación.

La tranquilidad solo llegó cuando la confrontación terminó. Hace un año los frentes 26 y 48, que operaban en el municipio, se fueron hacia las zonas veredales, donde dejaron las armas. La reducción de los homicidios fue inmediata. Sin embargo, hay un tema que preocupa a los lejanienses: la deforestación.

En los años de la guerra, las Farc impusieron regulaciones ambientales que impidieron la tala de árboles en la cordillera. Con la salida de este grupo armado la deforestación se ha multiplicado y el alcalde René Galindo advierte que si este fenómeno no se controla a tiempo, se puede desbordar.

El mandatario habló sobre esa problemática, la manera cómo Lejanías padeció el conflicto armado y el acto de perdón que hicieron las Farc en el municipio.

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¿Qué está pasando con la deforestación en Lejanías?

Uno como autoridad hace un llamado al Estado porque nos ha quedado grande, las Farc hacían algo que uno lo aplaude: el control forestal y ambiental. Ellos no permitían que nadie talara una hectárea de tierra adicional a la que ya habían talado, prohibían las pescas con mallas porque se cogía mucho pescado al que no se le iba a dar uso y controlaban la tala. Con la retirada de las Farc del territorio nos están deforestando la cordillera Oriental de manera impresionante. No le hemos podido dar control a ese tema.

¿Cómo era ese control?

Las Farc prohibieron rotundamente el tema de la deforestación. La gente obedecía porque había un tema de armas. Ellos apretaban a su manera al que no hiciera caso, a veces hacían ir a la gente de la región o, incluso, llegaban a asesinarlos. Aplaudimos la paz, pero le hacemos un llamado al Gobierno nacional, necesitamos apoyo con el tema ambiental porque si no se nos va a salir de las manos. Nos están desbaratando la región a pedazos.

¿Quién está deforestando?

La misma comunidad rural, campesinos. Gente que llega de otras regiones buscando tierra. Probablemente sean víctimas del conflicto que están cansados en las ciudades y vienen a buscar tierra en la cordillera. Se nos están metiendo a esa loma a deforestarla de manera muy agresiva.

¿Por qué no se ha podido controlar?

Porque no hay apoyo. En cierta medida nos sueltan toda la responsabilidad ambiental al alcalde y a las autoridades locales. Hemos trabajado duro en ese tema, en educación, pero la parte de control definitivamente lo tiene que hacer la Fuerza Pública, el Estado con una normatividad y una aplicación de fuerza.

¿Hay estimados de cuánto se ha deforestado en Lejanías?

En enero del 2017 denuncié que en la cordillera estimamos que se deforestaron entre 100 y 150 hectáreas. Es grave porque esta región es de sostenimiento hídrico para toda la Orinoquía, en la cordillera nacen los ríos Güejar, Ariari y tenemos más de 1.200 quebradas y nacimientos en el territorio.

¿Sólo en Lejanías?

Sí. Aunque esta cordillera produce mucha más agua, por ejemplo, en Cubarral, Castillo y Mesetas. Entre esos tres municipios y Lejanías tenemos unos 5.000 nacimientos de agua.

¿Hay riesgo de que lleguen los cultivos de uso ilícito a las zonas que están deforestando?

No. La gente está haciendo es potreros para ganadería. Eso en zona de cordillera es nefasto porque el pisoteo del ganado genera deforestación y caída de ladera que van a generar más problemas en caños y ríos.

¿Qué respuesta ha obtenido de las instituciones sobre la deforestación?

Poca, casi nada. Meta es el segundo departamento con más deforestación del país. Tenemos una problemática delicada porque cada entidad está hablando un idioma diferente, cada una hace su parte, pero no estamos trabajando en equipo. A esto hay que meterle ley, la gente no va a entender de buena manera que el medio ambiente hay que cuidarlo. La gente cree que el cambio climático es un cuento. Tengo entendido que la deforestación no solo se está dando en Lejanías, sino en toda la Orinoquía.

¿Cómo es la dinámica de la llegada de colonos a Lejanías?

Hace 6 o 7 años Lejanías tenía 9.000 habitantes, este momento hay entre 15.000 y 16.000 personas. El centro poblado tenía 40 casas hace ocho años, ahora hay unas 300. Está creciendo todo de una manera desorganizada. El esquema de ordenamiento territorial que hemos tenido es un desorden.

¿Qué atrae a los colonos a Lejanías?

La tranquilidad y la productividad. Actualmente estamos produciendo 2.000 toneladas semanales de frutas como cítricos, aguacate, guayaba, entre otros productos.

¿Cómo se vivió el conflicto armado en Lejanías?

Esta es una región de piedemonte llanero, lo que hace que en el mismo territorio tengamos dos regiones diferentes: la parte plana, donde termina la llanura de la Orinoquía y arranca la cordillera Oriental. Por eso nuestra ubicación es estratégica. Lejanías fue clave en el conflicto armado. No fuimos zona de despeje, pero éramos el encime.

¿Eso qué quiere decir?

El municipio vivió una cruenta toma guerrillera, el 30 de agosto de 1996. Al otro día el Gobierno Nacional, en una muy mala decisión, se llevó a la Policía en dos helicópteros grandes que la gente llama “papayas”. Argumentaron que en Lejanías la gente no los apoyaba. Dejaron la estación sola. Ese mismo día entró el frente 26 de las Farc y dinamitaron lo que había quedado en pie de la estación. De ahí en adelante fueron cuatro años con presencia permanente de las Farc en el casco urbano y en las veredas del municipio.Llegaron a tener el equivalente a una estación de Policía en el municipio, estaban en una casa abandonada por la violencia. Hicieron presencia hasta que logramos el proceso de paz y no se volvieron a ver.

¿Cómo fueron los años de control paramilitar?

Se formó un conflicto peor del que venía y las víctimas fueron muchas, así como las afectaciones a la economía y al desarrollo del territorio. Fueron épocas difíciles tanto con las Farc como con los paramilitares porque ahí en el mismo casco urbano nos mataban la gente. Hubo mucho asesinato selectivo por señalamientos.

¿Considera necesario que la Farc haga actos de perdón en Lejanías?

En el marco de la socialización de los acuerdos de La Habana tuvimos la presencia de excomandantes guerrilleros como Aldinever Morantes y El loco Iván, que fueron comandantes de los frentes 48 y 26, que operaron en Lejanías. Luego de la socialización hicimos un trabajo con todas las juntas de acción comunal y con organizaciones, como la Defensoría del Pueblo, en el cual construimos un pacto social y político en pro de la paz. En julio de 2017 más de 1500 personas firmaron ese pacto. Le pedimos al Estado que haga presencia de forma eficaz y dinámica. Nosotros como comunidad nos comprometimos a apoyar eso esfuerzos de recuperar el territorio y la región. Las Farc se comprometieron a no volver a las armas ni a generar el miedo que generaron. También pidieron perdón por intermedio del Loco Iván y del Zarco Aldinever.