Las mujeres de Caucasia hacen valer su voz y sus derechos

La Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia reúne a 15 organizaciones que trabajan para la protección de los derechos y el empoderamiento social y económico de la mujer. Por su articulación con la institucionalidad hizo parte del Foro Convivencia en los territorios, realizado este 17 de abril en el Hotel Marriot de Medellín.

cortesia_asomuca.jpg

Asomuca genera empleo para las mujeres de Caucasia y las acompaña en la ruta de atención cuando son víctimas de violencia de género. / Cortesía Asomuca.

Son casi 400 mujeres de base las que conforman la organización más grande y consolidada en la lucha contra la violencia y la desigualdad de género en Caucasia (Antioquia). Desde 1996, sus redes se han extendido para acoger a 15 movimientos y fundaciones conformadas por mujeres del campo y la ciudad e incidir en la aplicación real de las leyes y la normatividad que las ampara.

Le puede interesar: Jóvenes promueven la sana convivencia en la Comuna 8 de Medellín

La Asociación Municipal de Mujeres de Caucasia (Asomuca) nació hace 22 años con el fin de visibilizar y erradicar la desigualdad que han sufrido las mujeres en el ámbito económico y social, y la violencia de género que llevan a cuestas. Lograron la creación del componente de equidad de género en el plan de desarrollo municipal, la asignación de presupuesto para el mismo y la creación de la Oficina de la Mujer en Caucasia. De igual forma, su labor es reconocida en el municipio por la generación de empleo y la conformación de grupos locales de ahorro y crédito para fortalecer a las organizaciones de mujeres que hacen parte.

El trabajo de Asomuca recorre tres líneas principales: el empoderamiento económico, la educación en temas de derechos y normatividad y el acompañamiento en rutas de atención en casos de maltrato y violencia contra las mujeres. Desde que nació la asociación, las mujeres han recibido capacitaciones en participación ciudadana, control social e incidencia y la normatividad que las protege. También han implementado proyectos de alfabetización en convenio con el Sena y la Secretaría de Mujeres de Antioquia.

“Una de las dependencias que más conlleva a que la mujer sea violentada es la económica, por eso empezamos a gestionar unidades productivas, como una lavandería industrial, una sala de confecciones, un catering, una guardería y la comercialización de productos de aseo, para que las mujeres puedan tener ingresos e independencia”, explica Paola Fernández, integrante y comunicadora social de Asomuca.

Pie de foto: Paola Fernández, durante el foro "Convivencia en los territorios" realizado en Medellín. / Luis Benavides. 

Actualmente, están trabajando para que en el municipio se haga efectiva la creación de una casa refugio para víctimas de violencia y ya tienen silla en espacios institucionales como el Comité de Derechos Humanos, el Comité Municipal de Política Social y la Mesa de Infancia, Adolescencia, Mujer y Familia. Sin embargo, durante el panel "Experiencias para la convivencia en los municipios de Antioquia", Paola hizo hincapié en la necesidad del respaldo institucional para la creación de esta casa, y en la construcción de otra Comisaría de Familia y una oficina de Medicina Legal para atender los casos de violencia con rigurosidad. 

En medio de este proceso se han encontrado con una institucionalidad que es poco sensible y revictimiza a las mujeres que sufren violencia sexual, física o psicológica.

“Encontramos muy poca sensibilidad frente al tema de la violencia contra la mujer de parte de los mismos funcionarios. Por eso estamos realizando la actualización de la ruta de atención y una revisión de cuáles son las funciones y las tareas que debe cumplir cada una de las dependencias que hacen parte de la misma, como la Comisaría de Familia, la Policía o las EPS, y cómo debe ser su acompañamiento con el fin de no revictimizar a la mujer”, agrega Paola.

Asomuca realiza esta labor como integrante con voz y voto de la Mesa Interinstitucional de Erradicación de la Violencia contra la Mujer, de la que hacen parte otras organizaciones civiles como la Fundación Mujeres Valientes y entidades locales y gubernamentales como la Fiscalía, la Policía, EPS, el Concejo Municipal, la Comisaría de Familia y la Secretaría de Gobierno.

La mesa existe en tres municipios del Bajo Cauca: Caucasia, Cáceres y El Bagre, y se conformó oficialmente a través de un decreto en noviembre del 2017, aunque venía sesionando desde hace un año. En Caucasia tiene tres comités, uno de educación, otro de comunicación y un último en seguimiento de casos de violencia de género, para aclarar las competencias en la ruta de atención de cada una de las instituciones a cargo y que las mujeres conozcan los derechos que tienen a la protección y seguridad por parte del Estado.

“La Secretaría de las Mujeres entró desde un comienzo a la mesa para trabajar de manera articulada y apoyar procesos de formación en normatividad, en rutas de atención y en seguimiento a casos de violencia. Esto nos ha permitido llegar a las mujeres de la zona rural y poder decirles que somos la institucionalidad y que no las estamos dejando solas”, sostiene Margarita Olea, constructora de equidad de la subregión del Bajo Cauca de la Secretaría de las Mujeres de la Gobernación de Antioquia.

Lea también: Con huertas escolares, niños de Medellín aprenden sobre convivencia y respeto

El respaldo institucional les ha permitido formalizar foros cada 8 de marzo, y los 16 días de activismo para la erradicación de la violencia contra la mujer, que van desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre. Asimismo, hizo posible la realización de la feria “Más oportunidades, menos violencia” y el concurso de fotografía “Mujer y liderazgo” para que mujeres de todas las edades reconozcan su labor y las de sus compañeras.

Este es un trabajo constante y que recién está comenzando, sin embargo ya se nota el impacto. Desde las capacitaciones que le han dado las mujeres han aumentado los niveles de conciencia frente a la importancia de denunciar. “La mesa ha incidido a que las mujeres conozcamos la ley, entendamos que estamos respaldadas y que igual los hombres se den cuenta que existen unas leyes que nos amparan y se cohíban de agredirnos”, afirma Paola.

Esta experiencia hizo parte del panel "Experiencias para la convivencia en los municipios de Antioquia", en el foro "Convivencia en los territorios", organizado por la Policía Nacional, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) y la producción de Colombia2020.