La realidad de Soacha se traduce en arte

Por segunda vez llega a Bogotá el Salón de Arte Soacha, un espacio donde 24 artistas retratan en sus obras la violencia y las problemáticas del municipio, pero también sus paisajes, su patrimonio arquitectónico y la memoria que pueden recuperar. Estará hasta el 9 de junio en el Centro Colombo Americano de Bulevar Niza, al noroccidente de la capital.

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La exposición estará abierta hasta el 9 de junio en el Centro Colombo Americano Sede Niza. / Fotos: Cristian Garavito - El Espectador.

El arte denuncia, pero en esta ocasión también quiere contar desde otra perspectiva la realidad de Soacha (Cundinamarca). La contaminación, la problemática del transporte y su patrimonio arquitectónico, además de la historia de violencia que pesa en el municipio, son los temas que 24 artistas residentes de este municipio retrataron en sus obras tras una convocatoria realizada el año pasado por el Centro Colombo Americano y el espacio digital Arte Conexión.

“Estamos acostumbrados a oír sobre Soacha que es violento, los falsos positivos, el vandalismo, la pobreza. Todo lo que también tiene Bogotá, pero de alguna manera solo asociamos al municipio vecino. Por eso el objetivo de esta exposición es que las personas se aproximen a Soacha y hagan una lectura de ella desde una perspectiva más crítica, a través de la interpretación del arte”, explica Maricel Vélez, directora cultural del Colombo Americano. 

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El Salón de Arte Soacha llega por segunda a vez a Bogotá con su exposición itinerante de 2017. Se inauguró el pasado miércoles 9 de mayo en la sede del Centro Colombo Americano del Centro Comercial Bulevar Niza y estará abierta al público hasta el 9 de junio de 2018. La exposición pretende fortalecer el escenario de arte de Soacha y visibilizar a sus artistas, por eso su llegada itinerante a la capital. 

Tres de ellos, Jorge Rodríguez, Oswaldo Rocha y Ricardo Avendaño, nos contaron acerca de sus vidas, las obras que están en el Salón de Arte y las respuestas que han recibido tras exponerlas. 

Oswaldo Rocha: Militares y guerrilla en el mismo escenario

Es artista plástico de la Facultad de Artes de la Universidad Distrital y magíster en estudios artísticos. Trabaja como docente con la Secretaría de Educación de Bogotá y la Universidad del Tolima.

Cortesía Oswaldo Rocha 

“Mi trabajo plástico también ha sido político, porque quiero que dé cuenta de las afectaciones que deja el conflicto armado. Proyecto Souvenir emerge en 2011 por cierto gusto a la estética militar -sin que eso signifique que soy partidario-. Por medio de la carga simbólica de los muñecos de las Fuerzas Armadas se está contando una parte de la historia: la oficial, pero hace falta otra parte de la historia. Ellos no existirían si no tienen un contrario. 

Así comienzo a imaginarme cómo sería un souvenir de la guerrilla, del paramilitarismo y las bacrim. Encuentro a la familia Terán, los artesanos de estas figuras y les pido que me ayuden con mis piezas de grupos subversivos.  A pesar de su inicial reticencia, al final creamos 120 figuras, 60 de policías y soldados y 60 de ‘paras’ y guerrillas. 

Cortesía Oswaldo Rocha 

Por medio del arte quise crear un discurso incluyente y tolerante. Los he mostrado en diferentes espacios como la Biblioteca Pública El Tintal y en ese momento, hubo una persona que quería romper las piezas. Todos los integrantes del conflicto son seres humanos y equilibrar la balanza en esa manera estética de presentarlos les molesta a varias personas. Les molesta que los ponga al mismo nivel del Ejército, que los pinte con “caras bonitas”.

Hay gente que sí le ha gustado y dicen que el trabajo es entender que en una mesa pueden estar todos los actores del conflicto”

Jorge Rodríguez: el performance contra el Estado y los magnicidios 

Estudio artes plásticas y visuales en la Universidad Distrital y es docente en un colegio de Ciudad Bolívar. Hace 18 años reside en Soacha. 

“El proyecto se llama Servicios de limpieza Cóndor Limitada. Es el imaginario de una empresa dedicada a hacer servicios de aseo y pongo la mirada desde el Estado como un ente criminal. Tomo esta postura porque siempre que vamos a hablar de violencia, lo hacemos desde la víctima o del victimario, pero nunca desde el mismo Estado. 

La idea es hacerme la pregunta como artista de qué es lo que queremos borrar como sociedad. Juego con el acto de limpiar la mugre y ahí comienzo con el personaje que se llama “La encargada”. En el acto comienzo a hacer acciones de violencia simbólica con un trapero hecho con la bandera de Colombia y lo que busco es limpiarle los pies agresivamente y bloquearles el espacio a quienes cruzan mi camino. Todos al instante corren, gritan o se van. 

Estudié en una universidad pública, entonces viví a lado de rumores de que la Policía había cogido a un chico y nunca volvió a aparecer. Esta pieza la hice cuando un estudiante de mi universidad lo mató el Esmad en una protesta.

Empecé el proyecto en 2011 y en últimas decidí no darle cierre porque siempre habrá problemáticas. Lo hago siempre en un espacio público. Apunto a lugares donde hay población marginal, vulnerable. He estado en la calle 19, en una zona transgénero, en la localidad de Santafé, Soacha y he hecho tres performances en Ciudad Bolívar. 

En estos siete años solo una persona se me ha enfrentado. Fue el único que se me paró al frente y me dijo que lo que estaba haciendo no era lo correcto. Para mí es una foto simbólica porque fue la única persona que tuvo la valentía de decirme en un ejercicio cultural que lo estaba agrediendo. En ese momento paré la acción y me fui. 

Cortesía Jorge Rodríguez

Lo más difícil es ver la insensibilidad de la gente. En Colombia las personas son muy ajenas a estas problemáticas, se hacen a un lado. Deciden no tocar, no hablar, no dialogar. Las personas hasta que no están en una situación en la que se tienen que confrontar no entienden qué es lo que pasa en el país”.

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Ricardo Avendaño: grabados como ejercicios de memoria arquitectónica

Es artista plástico egresado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Se dedica a la producción de obras y es docente de una academia creativa en Bogotá. Da clases de pintura, dibujo y caligrafía. Vivió toda su infancia en Soacha y recurrentemente la visita por su familia. 


“Me interesaba mostrar una obra sobre el municipio, una obra que dé cuenta de la memoria histórica y el patrimonio de Soacha. Así nació Ejercicios de Memoria, una seria de seis grabados y una pintura al temple de un edificio emblemático, que era la antigua iglesia del municipio.

Siempre me ha llamado la atención la historia, y en especial la historia de mi municipio. Es muy particular este edificio porque se cayó varias veces a raíz de terremotos. El último fue en 1967 y no pudieron volver a reconstruirlo, entonces lo que hicieron fue planear otra iglesia con un carácter más moderno. 

La primera pieza que realicé fue la pintura al temple en el 2015. Está hecha a partir de una fotografía a blanco y negro de los años cuarenta y pintada con clara de huevo y pigmentos. Después de eso se me ocurrió probar con distintas tintas y papeles y de ahí salieron los seis grabados. pero con la misma imagen.

La fachada de este edificio la gente lo recuerda con mucha añoranza porque era de mostrar en el municipio. Era un punto de referencia en la plazoleta principal. Es muy bonito encontrar que la gente que va, sobre todo gente mayor, recuerda haber ido a misa en esta iglesia.

Mi obra es una apropiación al ejercicio de memoria e invita al espectador a preguntarse por esta iglesia y por el pasado de Soacha. Es un tributo a esa parte de la memoria soachuna que se ha desdibujado un poco. Siento que lo que le ha faltado a Soacha es un ejercicio para volver a construir su identidad".