La guerra se ensaña con los colegios

En Cauca, Norte de Santander y Arauca las clases se han visto entorpecidas por enfrentamientos entre grupos armados, amenazas y el paro armado que decretó el Eln. Los docentes piden que las instituciones educativas sean territorios de paz.

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Fotos de la manifestación de la población civil del corregimiento Filo Gringo, de El Tarra, tras el combate entre Fuerza Pública y el Epl que se dio a las afueras del colegio el 1° de febrero de este año. / Cortesía: Archivo particular

A las 9 de la mañana del jueves 1° de febrero, unos 450 niños quedaron atrapados en medio de las balas que, incluso, alcanzaron a impactar varias paredes de la Institución Educativa Filo Gringo. Los noticieros de televisión no registraron el hecho. No fue en Florida (Estados Unidos), sino en el corregimiento Filo Gringo de El Tarra, un municipio de vías maltrechas en la región del Catatumbo, Norte de Santander.

Ese día, los enfrentamientos empezaron entre las dos y las tres de la mañana. Por un momento se detuvieron, pero se reanudaron a la hora en que los niños habían entrado a estudiar. “Dispararon casi a diestra y siniestra”, cuenta una persona que vive en la región, pero que pide hablar sin revelar su identidad para evitar represalias de los armados. La comunidad tomó fotos de algunos de los proyectiles que impactaron las paredes y de los casquillos de bala que quedaron regados por la institución.
El hecho llevó a que las clases se suspendieran desde el 1° hasta el 14 de febrero. El alcalde de El Tarra, José Toro Villegas, afirmó que además del retraso en las clases, “se afectó psicológicamente a los niños”. Un niño de cuatro años se ha negado a salir de su casa desde el día de los combates, diciendo que tiene miedo de que lo maten. Por eso, el mandatario le ha hecho un llamado al Gobierno Nacional para que a la zona vaya un funcionario que atienda las afectaciones psicológicas de los habitantes del corregimiento.

Aparte de los impactos de bala que recibió el colegio, 23 viviendas también fueron objetivo de los proyectiles y 62 familias se desplazaron de Filo Gringo. Desde la salida del frente 33 de las Farc, que dejó las armas en la vereda Caño Indio (Tibú), otros actores armados que operan en la región del Catatumbo se están disputando el control de la región. Específicamente en Filo Gringo el Epl ejerce un férreo control que el 1° de febrero fue retado por el Ejército.

Esos combates colmaron la paciencia de los habitantes del corregimiento, que se declararon en asamblea permanente, por lo cual cesaron las actividades económicas y se manifestaron en la cabecera. El comité de mujeres protestó en contra de la presencia de los grupos armados y en las fachadas de varias casas pegaron hojas que contenían mensajes que reclamaban respeto por la población civil. Luego de esas manifestaciones, un docente que las apoyó fue amenazado.
Los niños retornaron a clases pero, como advirtió una persona que habita en el corregimiento, “la comunidad está muy preocupada, porque la disputa territorial y la fuerte presencia del Ejército ponen en muy alto riesgo a los civiles”.

Cúcuta

El mismo 1° de febrero, en Cúcuta, 6 mil estudiantes se quedaron sin recibir clases y unos 250 profesores sin impartirlas. En los sectores de Palmarito, San Faustino, Nueva Esperanza, Puerto Nuevo, Puerto León, Banco de Arena, Agua La Sal y Puerto Santander se suspendieron actividades académicas debido a amenazas que llegaron en forma de panfletos y de correos electrónicos a los docentes, en los cuales las Águilas Negras advertían que si llevaban a cabo las clases “no respondían”.  Tras la amenaza, los docentes se desplazaron hacia el casco urbano de la ciudad a instaurar las denuncias respectivas.

Una persona de la región que pidió no ser identificada afirmó que las autoridades fueron diligentes, pero que les dijeron que en esa zona no operaba el grupo que firmó las amenazas. Lo cual coincide con el relato de esa persona que asegura que en esa región fronteriza la disputa territorial se da entre el Clan del Golfo, Los Rastrojos y el Eln. “Esta región ha sido muy conflictiva, pero ahora se ha complicado muchísimo por la situación venezolana”, dice una persona que trabaja en la zona y también pidió que su nombre se mantenga en reserva por la complicada situación de seguridad.

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Todos los sectores en los que se dio la amenaza colindan con Venezuela y son codiciados por las rutas del narcotráfico y el contrabando. Según una persona consultada por El Espectador, toda esa franja de la ciudad de Cúcuta recepciona la cocaína que sale del Catatumbo y se distribuye hacia el interior del país, pero también, una parte, hacia Venezuela.

La intimidación no se limitó a los panfletos y los correos electrónicos. El viernes 2 de febrero la comunidad de Puerto Santander encontró dos hombres muertos al frente del colegio y horas después les llegó un mensaje al correo electrónico que decía “les dejamos dos regalitos para que vean que es en serio”. En el mensaje amenazaron al rector de la institución educativa. “No queremos que se salga, porque si se sale es dejar un espacio y nos corren a todos”, afirma un líder de los docentes de la región. “Los padres de familia están muy atemorizados”, agrega.

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Las clases retornaron el martes 13, pero hay aspectos que siguen preocupando a la comunidad estudiantil. Por ejemplo, el 12 de febrero los padres de familia no enviaron a sus hijos a estudiar, por el paro armado que decretó el Eln. “Entramos a mirar otro tipo de cosas, como que los puestos de Policía están cercanos a las escuelas, lo evidenciamos así en Agua Clara, Banco de Arena y Puerto Santander”, agrega un líder de Cúcuta.

Otro aspecto que suscita preocupación es la vinculación de los adolescentes a las bandas de contrabandistas y de narcotraficantes que operan en la zona. “Están sacando a los chinos de la escuela a muy temprana edad, empiezan a pasar las pimpinas y la vaina. El pelado se acostumbra a tener plata, uno ve puros chinos con plata que se salen de la escuela”, afirma un líder. Al preguntarle por qué cree que los actores armados amenazaron las escuelas del área rural de Cúcuta, responde que puede ser una manera en la que los violentos le mandan un mensaje a la sociedad civil sobre el poder que ostentan.

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Pero no siempre los jóvenes desertan de los colegios. Los grupos armados que operan en la zona los utilizan para llevar a cabo trabajos por días en las cadenas de las economías ilegales. Tratamos de conocer la versión de la Defensoría del Pueblo sobre lo que está sucediendo en la zona rural de Cúcuta, pero dijeron que no se iban a pronunciar.

Arauca

“La parte educativa fue seriamente afectada”, cuenta Hernando Sánchez, secretario general de Asociación de Educadores de Arauca, sobre el paro armado que decretó el Eln entre el 10 y el 13 de febrero. El lunes 12 no hubo clase en Arauquita, Saravena y Fortul. En Arauca capital, Cravo Norte y Puerto Rondón hubo clase en lo urbano, pero en la zona rural no. En Tame hubo clase en algunos colegios de la zona urbana, pero no en la rural. Debido a esa interrupción de la vida escolar de los niños y los adolescentes araucanos, Sánchez estima que “hubo una afectación de un 90 %”. Situación parecida a la que se vivió en Corinto (Cauca), donde se suspendieron las clases debido al paro armado, el hostigamiento a una base del Batallón de Alta Montaña Nº 8 y la quema de un bus en la vía Corinto-Miranda.

Los padres de familia no enviaron a los niños a los colegios debido al temor de que se dieran combates entre el Eln y la Fuerza Pública. El departamento de Arauca ha sido un fortín histórico de esta guerrilla y es la región del país donde más presencia tiene.
La afectación a los colegios en este departamento tiene una larga historia. Sánchez cuenta que entre 1998 y 2005 varios colegios de Cravo Norte, Puerto Rondón y Tame, zonas de influencia del bloque Vencedores de Arauca de las Autodefensas Unidas de Colombia, tuvieron que cerrar debido a la presión de los armados. Este hecho tuvo como consecuencia, entre otras, el incremento del reclutamiento de niños y adolescentes en la región. “Esos jóvenes no tuvieron nada que hacer y fueron fácilmente presas de los grupos armados”, cuenta.

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En julio del 2015 los 323 estudiantes del colegio Andrés Bello, ubicado en la vereda La Paz de Arauquita, no pudieron asistir a la institución educativa debido a combates entre el Eln y la Fuerza Pública. En el colegio Antonio Ricaurte, de la vereda Corocito de Tame, el Eln plantó banderas de la organización insurgente, lo que constituye una violación del derecho internacional humanitario debido a que las instituciones educativas son bienes protegidos. “En medio del temor hemos aprendido a desarrollar nuestras labores y mantener la integridad personal”, asegura Sánchez.

El líder de docentes pide que la guerrilla y el Estado vuelvan a decretar un cese al fuego bilateral como se dio entre el 1° de octubre del 2017 y el 12 de enero del 2018. También dice que no se deben levantar de la mesa de negociaciones de Quito “hasta que lleguen a un acuerdo para la terminación del conflicto armado”.

 

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Los docentes en Norte de Santander empezarán a implementar la iniciativa Escuelas como Territorio de Paz, mediante la cual esperan que los grupos armados del departamento saquen a las instituciones educativas de la guerra. Lo harán mediante la articulación con instituciones del Estado como la Defensoría del Pueblo, para reunir a las comunidades y “empezar a vender el concepto de que la escuela es para armonizar, para formar, para crear y que tiene que respetarse”. “Es una tarea que nos vamos a comprometer a hacerla, que todas las instituciones trabajen pedagógicamente por aclimatar el proceso de paz”, complementa.
Villegas, alcalde de El Tarra, no descarta que se vuelvan a presentar hechos como los de Filo Gringo, porque la presencia de los armados en el municipio sigue siendo una realidad.

Por eso valora las iniciativas de la sociedad civil en las que les piden a los violentos no hacer presencia en los cascos urbanos. “Si nos funciona, lo hacemos con todo el municipio”, afirma. Las peticiones de la sociedad civil tanto en Arauca como en Norte de Santander las resume Sánchez con este llamado a los grupos armados: “mantengan la escuela al margen de la guerra, no vinculen a los estudiantes al conflicto y permitan que puedan acceder sin ninguna dificultad a estudiar para su formación”.