La fundación que sueña Ciro Galindo para ayudar a víctimas de la violencia

El protagonista del documental  ‘Ciro y yo’, que conmovió al país, emprende una nueva lucha: crear una fundación que permita ayudar a mujeres y niños víctimas de la violencia. La quiere llamar: ‘Ciro y todos’.

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Ciro Galindo, protagonista del documental colombiano Ciro y Yo. / Jhon Moreno.

Ciro Galindo tiene la timidez  propia del campesino, pero también el alma valiente. Cuando habla, lo hace con la sencillez de las personas propias del campo y tal vez en él es mucho más evidente por esas cicatrices que le dejó la guerra. Mientras en el resto del país lo conocieron a comienzos de este año a través del documental ‘Ciro y yo’, a decir verdad, muchos de los que se quedaron en lo más profundo de la Sierra de La Macarena, y fueron sus vecinos, saben del aura especial que lo rodea.

Por allá en 1993, cuando tuvo que salir huyendo del casco urbano de La Macarena porque le avisaron que lo iban a matar, llegó hasta El Tapir, una vereda ubicada a cuatro horas de camino, saliendo por el río Guayabero arriba. Solo unas pocas comunidades habitan este sitio en donde la altura de los árboles, a veces, parecen tragarse la luz del día.

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“Eso es plena selva. A mí me tocó salir corriendo porque en aquella época el Ejército me allanó la casa y me montó un operativo para capturarme acusándome de guerrillero. Como pude, llegué a El Tapir y allá me di cuenta del abandono en el que estaban esas comunidades. Lo que más me dio dolor fue ver que los pocos niños que se animaban a estudiar tenían que caminar hasta dos horas para llegar a la escuela; muchos se cansaban y decidían abandonar los estudios”, recuerda Ciro.

Como la vereda carecía de liderazgo y las Juntas de Acción Comunal (JAC) estaban estigmatizadas, el recién llegado asumió el riesgo y propuso conformar una nueva organización de base. Fue así como se convirtió en presidente de la JAC y casi sin darse cuenta, luego de estar huyendo asustado, se vio a sí mismo gestionando ante las autoridades del municipio un internado para los niños y jóvenes de  El Tapir y lugares cercanos.

Su esposa, Anita, aquella “que murió de tristeza”,  era la encargada de preparar los alimentos que Ciro recogía entre los finqueros de la zona para dárselos a los estudiantes que llegaban al internado. Pocos años después la persecución de la guerrilla, del Ejército y los paramilitares, lo obligaron a salir corriendo también de aquellas profundidades selváticas. 

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Ese internado aún existe y es uno de los logros que como líder que ha tenido Ciro Galindo. Por eso, para quienes realmente lo conocen más allá de la pantalla grande, saben que su interés en crear una fundación no será tiempo perdido y tarde o temprano rendirá sus frutos. 

“Ya que el documental ha caído bien en toda la gente, quiero aprovechar para que este momento no pase en vano y logre ayudar a las personas que están en una situación crítica y son víctimas de la violencia. Yo mismo he sido testigo de cómo los niños se van a estudiar con hambre, les falta ropita y son víctimas del conflicto que no han podido exigir al Estado que los reconozca. Muchos necesitan orientación y apoyo”, explica Galindo.

Y ese será el objetivo de ‘Ciro y todos’, la fundación que fue presentada el pasado sábado en el barrio San Antonio de Villavicencio, donde habita Ciro con su hijo Esneider, también protagonista del documental, desde hace tres años.

“No es que el liderazgo se haya dormido, lo que pasa es que mientras yo luchaba por sobrevivir, huía de la muerte y trataba de asegurarle algún futuro a mi hijo, no podía pensar en trabajar con la comunidad.

“Al perder a mi señora, además de enfrentarme al Estado para que me reconociera como víctima y asumiera su responsabilidad en la muerte de mi hijo, me llevó tiempo asimilar; hoy las cosas son diferentes, siento que puedo retomar ese trabajo con la gente que tanto hace falta”, asegura.

Pese a que en papeles aún no está conformada y algunos de quienes desean acompañar la consolidación legal de la fundación dicen que todo pasa porque haya recursos financieros básicos para hacer los trámites, pagar la redacción de los estatutos y los gastos de papelería, piensan que es un sueño que se puede hacer realidad con el empeño de todos.

“Aquí hay personas que a veces no tienen dinero para pagar un bus para irse a trabajar, imagínese para hacer las vueltas de una fundación. Toca que don Ciro ayude a empujar todo desde el inicio”, dice una de las vecinas del barrio San Antonio

Con la popularidad que logró con el documental, Galindo desea hacer gestiones que permitan conseguir esos recursos que hoy no tiene la fundación: “La vida me volvió a cambiar pero esta vez para bien con el documental. La gente me saluda, me llena de palabras de ánimo y eso es importante, entonces eso hay que aprovecharlo para ayudar a otras personas”.

El siguiente paso es concretar el apoyo de ONG internacionales y universidades que le han brindado el respaldo a las iniciativas que presente.      

Su hijo, Esneider Galindo, afirma que aunque muchos son incrédulos con la creación de la fundación, el espíritu colaborativo que persigue su padre logrará conseguir la meta.

“Mi padre es un líder por naturaleza. Tiene una capacidad impresionante para convencer y que la gente crea en él. La película le ha dejado amigos importantes y seguro va a conseguir el objetivo”, dice Esneider.  

Ciro desea seguir adelante con su vida. Evita las polarizaciones políticas que tiene el país por esos días y asegura que “una forma de rechazar los violentos, es ignorándolos”. 

*Especial Periódico del Meta

Escuche aquí El mensaje de las víctimas a Iván Duque y Gustavo Petro (I):

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