Jóvenes promueven la sana convivencia en la Comuna 8 de Medellín

En la institución La Libertad, en el sector Villatina, los estudiantes de décimo se capacitaron en el Código Nacional de Policía y están replicando lo aprendido con los más pequeños, sus familias y vecinos. La iniciativa, que ha ayudado a disminuir las riñas en el colegio, hizo parte del foro "Convivencia en los territorios" que se realizó este 17 de abril en Medellín.

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La llegada de la Policía de una forma amable y pedagógica generó la confianza de los estudiantes. / Foto: Cristian Amaya.

El salón de clases dejó de ser un ring de pelea para los estudiantes de décimo. Semana a semana, durante el 2017, fueron aprendiendo que el diálogo es la primera herramienta para solucionar los problemas. Y ahora comprenden que en muchos de ellos está la solución para que la convivencia en la Comuna 8, entorno hostil por muchos años, también mejore.

Atrás quedó el miedo y la inseguridad, dice Kelly, estudiante de décimo grado del colegio La Libertad, en el sector Villatina. Al igual que el rector y algunos vecinos de la comuna, ella siente que últimamente se respira más tranquilidad en la zona. Sin embargo, y a pesar de que bajaron los enfrentamientos, las barreras invisibles impuestas por las bandas criminales para delimitar el poder en ciertas cuadras del barrio continúa. También siguen persistiendo problemas como el microtráfico y los homicidios.

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Desde la década de los ochenta, la Comuna 8 no fue la excepción en el escalamiento del conflicto armado y el control del narcotráfico en Medellín. Durante años hicieron presencia en la zona ‘Los Urabeños’, el Frente de guerra La Sierra de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, la Oficina de Envigado y más recientemente, combos como ‘San Antonio’ y ‘La Libertad’. El 2012, fue uno de los años más duros para la población civil. Según prensa de ese año, en Villatina los niños y niñas no podían salir de sus casas por las balaceras del combo La Sierra. Los profesores vivían bajo amenazas.

“Hay una memoria histórica en la institución que es una ventana que tiene unas balas, evidencia de que hubo enfrentamientos que tocaron a la institución”, cuenta John Corrales, rector del colegio la Libertad, quien dirige a cerca de 890 estudiantes. Cuenta que la historia de esta institución tiene detrás al M-19: “En 1984, esa guerrilla fundó la Escuela Urbana Integrada Comunitaria La Paz M-19, que luego se fusionó con La Libertad. Pero muchos de estos jóvenes, cuando se rompió la tregua con el gobierno, pasaron a conformar bandas delincuenciales”.

Pie de foto: Rector John Corrales, durante el foro "Convivencia en los territorios" realizado en Medellín. / Luis Benavides. 

Por eso hubo una fuerte militarización en la zona. En el 2016 se instaló la base militar Tinajas con capacidad para albergar a 40 soldados. Y el año pasado ocurrió el asesinato de un policía, razón por la cual también se incrementó el pie de fuerza militar.

“De alguna manera eso atemoriza a las personas y no hay una confianza frente a la Fuerza Pública porque uno lo que siente cuando ve un arma es temor. Por eso, lo que buscábamos desde la institución era el lado amable de la Policía, porque ellos también tienen programas formativos, lúdicos. Que sí haya presencia de la Fuerza Pública, pero no desde la restricción, sino dese el juego y la formación”, dice John.

Fue así como el rector y las directivas de la institución lograron que 40 estudiantes de noveno cumplieran sus horas de servicio social obligatorio en un trabajo en equipo con la Policía. Fue un programa piloto que inicio en marzo del año pasado y que pasó a llamarse “Promotores infantiles y juveniles de convivencia y seguridad ciudadana”.

La primera parte del programa fueron las clases sobre el Código Nacional de Policía que el intendente Omar Sánchez les dio a los chicos cada jueves a primera hora. Les enseñó la importancia del Código, los cambios recientes que se hicieron y cuáles son las normas de convivencia, con el fin de que los chicos tengan conciencia en temas como el no consumo de sustancias psicoactivas y alcohol en espacios públicos, el volumen de la música en las fiestas y soluciones para ayudar a resolver conflictos personales y familiares.

Al principio los jóvenes recibieron al oficial con desconfianza, pero con el trabajo constante y la pedagogía lúdica del Código, la relación que hoy tienen es amigable. Lo buscan para pedirle consejos por problemas familiares o para resolver dudas de procedimientos legales que les generen curiosidad a los chicos.

“Me ha parecido un programa muy chévere. Uno aprende cosas que no sabía, por ejemplo, que no se podían hacer fiestas sin una autorización, ni que habían modificado el Código. Mis compañeros también participan mucho. Tienen muchas dudas acerca del tema, sobre todo de las drogas, la marihuana y cuál es la dosis diaria, y como la Policía se las responde todas, pienso que eso en algo les ayuda a ellos a tomar conciencia”, expresa Kelly, una de las estudiantes que más ha participado en el programa.

Esta capacitación tuvo efectos considerables en la institución. Disminuyeron las riñas y el matoneo entre los alumnos y se creó un equipo para la resolución de conflictos a través del diálogo, al cual van los jóvenes si tienen problemas con sus compañeros.

“Otro cambio es que antes eran muy apáticos a la institucionalidad y ahora son abiertos a la imagen institucional. Antes veían al policía como alguien represivo, ahora lo ven como amigo, que les enseña y orienta”, manifiesta la coronel Yeimy Torres Malagón, quien está a cargo del programa como la jefe de Prevención y Educación Ciudadana de la Policía Metropolitana de Medellín.

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Kelly, que quiere estudiar Administración de Empresas, también cuenta que lo que ha aprendido lo ha llevado a su casa. Les ha enseñado a sus padres que el volumen de la música no debe ser tan alto que incomode a los vecinos y que pueden denunciar si ven a personas extrañas vendiendo drogas a los estudiantes.

En marzo de este año, los estudiantes y el intendente Sánchez retomaron labores para que ahora sean los mismos jóvenes los que repliquen lo aprendido con los alumnos de primaria a través de juegos como la golosa, adivinanzas o concursos, es decir, para que se consoliden como promotores de una sana convivencia en su institución. Más adelante también esperan hacer salidas pedagógicas para acercarse a la población cercana al colegio.

"Este proyecto es importante porque fortalece este propósito institucional, pero la paz y la convivencia que se ha logrado en toda la institución es fruto de todas las iniciativas y programas que hay en el colegio", resalta John. Son palabras que dio como panelista en el foro sobre Convivencia en los territorios realizado esta mañana en el Hotel JW Marriot de Medellín. También aprovechó que en el lugar se encontraba el alcalde de la ciudad, Federico Gutiérrez y otras autoridades locales, para hacerle un llamado al Ministerio de Educación para que dé los recursos para las instituciones públicas: "Nosotros hacemos nuestro trabajo, pero necesitamos la ayuda y el respaldo del Estado con presupuesto para la educación".