El paramilitarismo acecha a excombatientes de las Farc en Chocó

Olmedo Ruiz, responsable del espacio territorial de capacitación y reincorporación ubicado entre Riosucio y Carmen del Darién, alerta sobre las amenazas que se ciernen sobre los excombatientes del frente 57 de las Farc. Pide que el Estado impulse los proyectos productivos y habla del perdón.

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Una fachada de una casa ubicada en el espacio territorial de capacitación y reincorporación Silver Vidal Mora./ Fotos: Gustavo Torrijos.

En Chocó no es difícil encontrar rastros del paramilitarismo que ronda por la región. En Belén de Bajirá, muchos locales comerciales están pintados con las siglas AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia). En Riosucio esta estructura armada, tras la salida de las Farc, ha combatido al Eln para hacerse con el control territorial.

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La situación es tan dramática que casi a diario son trasladados hasta el casco urbano integrantes de las AGC que pisan minas antipersonas. A su vez, organismos internacionales como la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) han advertido sobre el desplazamiento de las comunidades que habitan el área rural de Riosucio.

En medio de ese contexto, entre Riosucio y Carmen del Darién (y a 10 minutos en carro del casco urbano de Belén de Bajirá), está ubicado el espacio territorial de capacitación y reincorporación Sílver Vidal Mora. Allí dejaron las armas  150 personas que hacían parte del frente 57 de las Farc que operó en Chocó.

Olmedo Ruiz fue designado como responsable de ese frente luego de que sus máximos comandantes, Sílver Vidal y David Suárez, murieran en combates con la Fuerza Pública en 2013 y 2015, respectivamente. Está encargado del espacio territorial y enfrenta retos como el paramilitarismo que busca cooptar excombatientes de las Farc, impulsar los proyectos productivos para la reincorporación y buscar la reconciliación con los chocoanos.

Olmedo Ruiz, encargado del espacio territorial de capacitación y reincorporación Sílver Vidal Mora en Chocó.

¿Cómo va la situación de seguridad en este espacio territorial?

Acá vinieron unos señores montados en motocicletas y abordaron a un muchacho de la comunidad para que ingresara un artefacto al lugar donde se reúne la junta directiva. Esos casos los hemos puesto en conocimiento de las autoridades competentes.

En el entorno de la región el paramilitarismo todavía se mueve. Las regiones en donde nos movíamos fueron copadas por estructuras paramilitares. Tenemos un problema serio para que nuestra gente vuelva a comunidades de Truandó, de Cacarica y de Bajo Atrato. Aquí hay gente que permanece porque no se han podido mover hacia allá porque los paramilitares sostienen combates con el Eln en esa región. 

En varias zonas del país los excombatientes han salido de los espacios territoriales. ¿Su misión es mantener la cohesión?

Exactamente. Para eso nuestra reincorporación es colectiva y tiene que haber proyectos productivos que nos vinculen. Si no, cada uno se va a buscar trabajo, nos dispersamos y se pierde la cohesión. A veces creemos que desde algunos sectores del establecimiento están poniéndole trabas a la implementación de la reincorporación, buscando desarticularnos.

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¿Se han logrado mantener unidos?

Alguna gente que no está muy bien ubicada se ha ido para la disidencia, otros han terminado en los paramilitares. Ese es el miedo que tenemos. Si esta reincorporación no es eficaz, el conflicto no se va a cerrar.

¿Les han hecho ofrecimientos?

Claro. El paramilitarismo ha ofrecido plata para que se vayan a sus estructuras. A la gente que se va como raso le ofrecen entre uno y dos millones de pesos. A los líderes, hasta $10 millones.

Usted dice que no tienen tierra. ¿Por qué?

El Gobierno no ha dado la tierra que se requiere para que la gente haga la reincorporación a través de los proyectos productivos dentro de Ecomun. Nosotros acá tenemos 10 hectáreas y la mayor parte la destinamos para infraestructura. No tenemos tierra. Nos van a dar de a $8 millones, pero eso sin tierra no es nada.

¿Qué necesitan para hacer un proceso de reincorporación exitoso?

Necesitamos que la reincorporación sea articulada con las comunidades y que se aplique el punto 1 del Acuerdo de Paz sobre tierras. Que haya tierras no solamente para nosotros, sino también para la gente de la región. Que se desarrolle infraestructura, porque no ganamos nada si nos dan una tierra aislada de las carreteras, eso no es rentable. Nosotros tenemos que implementar toda la cadena de valor que se da dentro de una economía, desde la producción hasta la comercialización.

¿Qué proyectos tienen?

Hemos pensado en el ecoturismo, pero necesitamos la infraestructura. Por ejemplo, que nos terminen la carretera para poder empalmarla con el río y hacer ahí un muelle. La idea es vender paquetes dar paseos por las ciénagas, generar hospedajes, hacer conversatorios para que la gente conozca las razones del origen del conflicto y cómo desde nuestra óptica se conquista la paz

Ahora que está en Chocó en pleno posacuerdo, ¿recuerda qué pensó cuando se enteró de la masacre de Bojayá, en esta misma región?

(En esa época era comandante del frente 36 que operaba en Antioquia) Fue un error que teníamos que lamentar. Murió gente de nuestras comunidades. No fue premeditado, pero produjo víctimas.

¿Hay actos de perdón planeados para esta región?

Estamos dispuestos a pedir perdón en aras de conquistar la paz y desarmar los odios que han hecho tan difícil la reconciliación. Se han dado muertos de lado y lado, pero nosotros no tuvimos la mayor parte de la responsabilidad y estamos dispuestos a hacer un acto y un compromiso político donde todas las fuerzas nos comprometamos a sacar las armas de la política para que esas cosas no se repitan. El paramilitarismo ha matado, nosotros en medio de la guerra también hemos matado. Estaríamos dispuestos a hacer un acto de contricción.

¿Qué opina del cese al fuego con el Eln?

Hay voluntad de parte de los elenos de entrar al cese al fuego y eso es muy importante para el proceso que estamos implementando. Nosotros pensamos que si ellos no logran un acuerdo que les permita cerrar el conflicto armado, va a ser muy difícil en muchas regiones del país implementar los acuerdos, porque con conflicto es muy difícil. No es posible la sustitución, ni el desminado, ni los proyectos productivos. Nosotros cerramos el conflicto para que el Estado invierta la plata de la guerra en inversión social sin pretextos.

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