El Meta se prepara para la concentración de las Farc

En los municipios de Mesetas, Vista Hermosa y Mapiripán hay inconformismo por la falta de consulta por parte del Gobierno para implementar  las Zonas Veredales Transitorias de Normalización, pero al mismo tiempo se siente la esperanza por los cambios que traerá la implementación de los acuerdos de paz. 

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En el parque principal del municipio de Vista Hermosa la vida transcurre en medio de la expectativa por las zonas donde serán concentradas las Farc.
Periódico del Meta

Hasta el viernes pasado, en Mesetas no se hablaba de otra cosa. La destitución del alcalde William Hurtado por parte del Tribunal Administrativo del Meta,  confirmó la interinidad del cargo y sumió aún más en el desorden a este municipio de 12 mil habitantes. Una condena a un año por porte ilegal de armas, en 1998, lo dejó por fuera de la Alcaldía.

En los primeros seis meses no existen ejecuciones del Plan de Gobierno y las principales decisiones administrativas son tomadas por un alcalde encargado, nombrado por la gobernadora, quien despacha más en Villavicencio que en el pueblo. En los próximos días, Alianza Verde, el partido que le dio el aval a Hurtado, nombrará una terna para reemplazarlo hasta las elecciones que serían en octubre.

Por eso, cuando algunos de los habitantes se enteraron de que el Gobierno Nacional había elegido a este municipio como escenario de una Zona Veredal Transitoria de Normalización (ZVTN), la desazón fue mayor. La comparación con el momento en que se convirtió en parte de la zona de distensión, fue inevitable.

“Pasó igual que cuando nos convirtieron en parte del despeje. Nadie le consultó al pueblo, ningún funcionario explicó en qué consistía, no sabíamos si era algo bueno o malo, pero todos nos esperanzábamos en ser positivos porque hacía parte del plan para conseguir la paz. De eso hace 17 años y la historia se repite”, dice Nercy Quintero, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Centro.

Su principal temor, como el de muchos mesetenses, es que lo planeado se desborde y haya un retroceso social, como sucedió en el pasado cuando las Farc patrullaban de civil las calles, cometían excesos con la población y el número de habitantes decreció a lo largo de ocho años seguidos debido a los desplazamientos. Se calcula que en  promedio 300 personas al año abandonaron Mesetas durante la vigencia de la zona de distensión.

“Lo malo es que todo termina siendo una imposición desde Bogotá; al menos la Presidencia debería hacer antes una pedagogía explicando los alcances de una decisión como esta. Esperamos que el comercio se reactive porque los campamentos donde se quedarán los guerrilleros necesitarán alimentos, útiles de aseo y todo eso ojalá lo compren en Mesetas”, piensa Juliana Posada, propietaria de una droguería en el parque principal.

“Que dejen de extorsionar”

Aunque nadie sabe con exactitud dónde quedará la ZVTN, en el municipio se especula que podría ser en Santa Helena, donde lo más cercano son seis casas y una escuela, donde el año pasado se inició el desminado humanitario, ubicado a unas cuatro horas del casco urbano por una trocha a la que llaman El Espinazo.

Sin embargo, otros piensan que hay áreas que históricamente han sido su baluarte. Se trata de las veredas El Pajazo, La Guajira y La Argentina, donde toda la vida han estado los cabecillas del Frente 40 de las Farc.

“En la parte alta de La Guajira, por ejemplo, siempre se escondió alias “Vicente Millán”, uno de los extorsionistas más conocidos de la región. Uno se imagina que aún sigue por allá arriba”, dijo un ex policía que combatió a esta facción guerrillera en esa zona.

A “Millán” se le atribuye la mayoría de extorsiones que hoy permanecen como una espada de Damocles sobre las cabezas no sólo de comerciantes sino de cualquiera que tenga un negocio o una finca.

“Es una realidad que debemos aceptar. Aquí casi todos pagamos extorsión a las Farc. Entonces, uno de los anhelos es que, si van a quedar  concentrados en una vereda, se queden ahí quieticos, sin boletear a nadie y que dejen de extorsionar, que en el pueblo todos estamos cansados de esa pedidera de plata por todo”, dijo el dueño de un almacén, que prefirió no dar su nombre.

“Paz imperfecta, mejor que la guerra”

Ernesto Arango es el locutor de la emisora Radio Star de Mesetas. Es un paisa desplazado de Betulia (Antioquia), quien hace más de 25 años vive en este municipio, luego de que también saliera desplazado del Guaviare, donde lo confundían como militante de la Unión Patriótica.

Aunque nadie le dice qué decir en su emisora, por lo que se ha ganado varios problemas, él decidió ir contra la corriente de la mayoría de sus oyentes y apoyar el proceso de paz. “Vea, pues. Ningún proceso de paz es perfecto, pero es mejor una paz imperfecta a una guerra perfecta y hay que dejar pasar por alto cosas que nos dolerán a todos. Aquí lo que debemos hacer todos es un esfuerzo por entender lo que está pasando. No es una nueva zona de distensión”, afirma.

Y al parecer ya algunos han empezado a hacerse a la idea de que es mejor apostar a que esta vez todo saldrá bien. El pastor Alfredo Ortiz, de la Iglesia Cruzada Cristiana, sostiene que claman por un avivamiento en el que desde el 21 de enero pasado entraron en oración y ayuno constante para pedir por la pacificación de la región. “La paz empieza en el corazón de cada uno, no en La Habana. Si eso no lo comprendemos, será más difícil la reconciliación”.

Yaneth Herrera, una ex candidata a la Alcaldía, también es optimista: “¿Se imagina que una vez se instalen las zonas de concentración, las madres que hace años no ven a sus hijos puedan volverlos a ver? Serán reencuentros necesarios para la paz”, dijo.

Sin embargo, un temor queda entre otro grupo de habitantes que no ve aisladamente el hecho de que Mesetas se enfrente a un nuevo proceso electoral y al tiempo empiece a convivir con guerrilleros que podrán salir hasta la cabecera municipal. “Creemos que tratarán de incidir de alguna forma en esa elección, incluso podrían darle el guiño a algún candidato, tal vez ya sin la fuerza de las armas, pero sí presionando para votar por alguno”, manifestó uno de los mesetenses.

“A Vista Hermosa nunca se lo tomaron”

“Es que este hijueputa pueblo no sirve para nada más sino para echarle candela”, sentenció el comandante “Arquímides” en el parque principal del municipio de Vista Hermosa durante una de las arengas de sábado que organizaban las Farc en la zona de distensión, y a las que debía ir casi todo el pueblo a escucharlos.

La frase era la conclusión luego de haber relatado que durante décadas los frentes cercanos a este municipio tenían la  misión de tomárselo a sangre y fuego, siempre con resultados negativos para las Farc. De hecho, Vista Hermosa carga con la fama de haber sido el único municipio del Ariari en donde nunca ocurrió una toma guerrillera como tal.

“A Vista Hermosa nunca se lo tomaron, los habitantes siempre ayudaban a la Fuerza Pública. Cualquier cosa que sabían la decían y muchas veces se logró evitar esos atentados por esa información que se filtraba. Otras veces era los mismos guerrilleros que tenían a sus padres viviendo aquí en el pueblo, los que alertaban sobre la toma y rápidamente se extendía el rumor y la Policía y el Ejército tomaban las medidas”, recuerda un comerciante.

El 26 de agosto de 2012, las Farc cometieron el último de los grandes atentados contra la población de Vista Hermosa. Aquel día hicieron estallar una bomba, camuflada entre unas encomiendas que iban en un taxi. Seis personas muertas, entre ellas dos niños, fue el resultado de la acción que ocurrió en Campo Alegre, una vereda muy cercana al casco urbano.

En actos de guerra, en diciembre de 2005, 28 soldados fueron asesinados en una emboscada de los frentes 27 y 40 de las Farc en una área rural cerca de Maracaibo, una de las veredas en las que se cree podrían ubicar una ZVTN. El 30 de octubre de 2014, “Arquímedes” murió en un combate contra la Fuerza de Tarea Conjunta Omega, en Yarumal, otro de los sectores que podría ser elegido como sitio de reunión de los guerrilleros desmovilizados.

Como en el resto de municipios que hacen parte de estas áreas, aquí también hay preocupación por lo que pueda pasar con la implementación de las zonas de concentración.

“Los municipios debieron ser consultados y más a los que nos toca repetir las incertidumbres de procesos donde no existe un compromiso real de paz. El conflicto puede aparentar quedarse atrás, pero ¿el negocio de la coca a cargo de quién va a quedar? Particularmente mi panorama es de preocupación y falta de credibilidad en el proceso”, dice Alexander Zárate, ex alcalde del municipio.

Ese mismo inconformismo se refleja en otros sectores de la comunidad. Hoy para nadie es un secreto que los transportadores que se desplacen hacia zonas veredales deben pagar una cuota en los numerosos retenes que tienen las Farc a lo ancho de las trochas.

“La única posibilidad de acceder a Caño Cristales por tierra es por Vista Hermosa. Yo organicé una excursión turística pensando que de verdad ya estaba viviendo en paz y que la guerrilla iba a dejar trabajar… pero en el camino nos pararon y pidieron 15 mil pesos por cada turista y a mi me tocó dar $500.000 más”, se lamenta un emprendedor turístico.

Las extorsiones a los transportadores borraron desde hace un año la ruta de Flota La Macarena hacia Piñalito, uno de los centros urbanos más importantes de Vista Hermosa. No obstante, esto no evitó que en los últimos años las Farc le quemaran a esta empresa más de 120 vehículos, incluyendo unos este año mientras dialogaban en La Habana.

“Los vistahermoseños tenemos derecho a desconfiar. En la zona de distensión nos decían que aquí iba a ser un laboratorio de paz,  y lo que tuvimos con las Farc caminando por el pueblo fueron amenazas e intranquilidad. Después de terminada, nos prometieron ayudas y progreso en contraprestación por habernos entregado a la guerrilla y al final tampoco el desarrollo llegó”, asegura Jesús Martínez, empresario y ex concejal del municipio.

Mapiripán: sin advertencia previa

El alcalde de Mapiripán Alexander Mejía se mostró sorprendido cuando escuchó el jueves de la semana pasada que el municipio sería sede de una de las zonas veredales transitorias de normalización y, aunque dijo apoyar el proceso de paz, se mostró cauto a la hora de respaldar las ZVTN.

“No nos habían informado, ni siquiera nos tomaron en cuenta para hacer concertaciones. Nosotros celebramos el triunfo de la paz pero  quedamos preocupados por la inversión para este municipio, pues hay que alistar a los campesinos para recibir esas zonas de concertación”, sostuvo Mejía, quien agregó que espera que los proyectos de desarrollo agroindustrial que están en marcha en su municipio no se afecten.

*@JhonCaminante