No se pudo cumplir el cronograma para el Día D + 180

Veinte días más para el desarme

Las zonas veredales y los puntos transitorios de normalización, donde hoy están concentradas las Farc, irán hasta el 1° de agosto. “No es nada para terminar bien 53 años de enfrentamiento y violencia fratricida”, dijo el presidente Juan Manuel Santos.

30mayo_temaph01_1496113289.jpg

A más tardar el 20 de junio, las Farc deben haber dejado definitivamente las armas. / AFP

Tal y como estaba previsto, ante los retrasos por los problemas logísticos en la adecuación de las zonas veredales transitorias y los puntos de normalización —donde hoy está concentrada la guerrilla—, de común acuerdo entre el Gobierno, las Farc y las Naciones Unidas se decidió prorrogar por veinte días el proceso de dejación de armas del grupo subversivo. “Este cambio en la fecha no afecta de modo alguno la firme decisión y el claro compromiso para cumplir con el Acuerdo. El Mecanismo de Monitoreo y Verificación Internacional seguirá ejerciendo su papel hasta certificar que la última arma ha sido entregada y retirada del territorio nacional”, dijo anoche el presidente Juan Manuel Santos.

Asimismo, se decidió prolongar la vigencia de las zonas de concentración por dos meses más, es decir, hasta el 1° de agosto. “Este tiempo adicional nos permitirá poner en marcha debidamente el proceso de reincorporación a la vida civil y sin armas de los exmiembros de las Farc. Serán 20 días adicionales para el desarme y 60 para la reincorporación. No es nada para terminar bien 53 años de enfrentamiento y violencia fratricida”, agregó el mandatario. Como se sabe, el 1º de diciembre del año pasado fue definido como el Día D, punto de partida en el cronograma de desmovilización de las Farc, y hoy 30 de mayo, Día D + 180, debería haber concluido el desarme guerrillero.

En un comunicado público, ampliando el discurso presidencial, la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (Csivi) explicó que se establecerá un período de transición entre el 1° de junio y el 1° de agosto, para preparar la conversión de las zonas veredales en “espacios territoriales de capacitación y reincorporación”, en discusión con las autoridades departamentales y municipales y las comunidades. La idea es que estos sirvan para capacitar a los desmovilizados en su reincorporación a la vida civil, preparar proyectos productivos y atender las necesidades de formación técnica de las comunidades aledañas. O sea, serán pequeños pueblos, bases de la nueva vida de los exguerrilleros.

Por su parte, el Gobierno se comprometió a tomar todas las medidas necesarias para asegurar la aplicación de la amnistía o la libertad condicional, antes de finalizar el proceso de dejación de armas, a todos los miembros de las Farc acreditados en los listados de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz que aún permanezcan en situación de privación de libertad. Y una vez se haya hecho el tránsito a la legalidad, se suspenderán las órdenes de captura.

Otras de las determinaciones tienen que ver con la puesta en marcha del Cuerpo Élite de Policía, en los términos del Acuerdo Final, a más tardar el 15 de junio, que actuará de forma prioritaria contra las organizaciones criminales que se encuentran en los territorios donde hacían presencia las Farc. Y habrá planes pilotos de desmantelamiento de bandas criminales en Buenaventura y Tumaco, al tiempo que en la semana del 5 de junio arrancará el entrenamiento por parte de la Unidad Nacional de Protección de los miembros de la guerrilla que hayan dejado las armas y vayan a prestar el servicio de escoltas.

El documento de la Csivi señala además que el Gobierno y las Farc le solicitarán al secretario general y al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que se anticipe la tarea de verificación del mandato de la segunda misión, que se solicitó recientemente, de ser posible, antes del 10 de julio. Y antes del 30 de junio se daría inicio a la actividad de verificación de los notables —entre ellos Pepe Mujica y Felipe González— y se activaría la secretaría técnica y el apoyo por parte del Instituto Kroc.

Al 30 de marzo, según la ONU, el 85 % de las armas ya se encontraban en los campamentos de las Farc y estaban identificadas, marcadas y registradas. El embrollo está en la ubicación y el desmantelamiento de cerca de 900 caletas en diferentes puntos de la geografía nacional, todos de difícil acceso. Al respecto, se acordó un plan para la extracción del armamento y destrucción del material inestable (explosivos) existente en ellas, que será ejecutado por parte de las Farc y las Naciones Unidas dentro de los tres meses siguientes, contados a partir del 1° de junio.

El sábado pasado, en la conmemoración de los 53 años de fundación de las Farc, Iván Márquez, jefe negociador en La Habana, había dicho que lo importante no fue firmar el Acuerdo, sino cumplirlo. “La paz no es asunto de leyes, sino de voluntad política. Algo nos dice que este gobierno tiene las claves para entregarle a Colombia entera su inalienable derecho a vivir en paz y dignidad. La consolidación de la paz tiene la herramienta de la Constitución y hay que utilizarla para evitar que cualquier irresponsable cumpla su amenaza de volverla trizas. Mientras la guerra es el fracaso del derecho, la paz enaltece la vida, como dice Álvaro Leyva”, expresó el jefe guerrillero.

Precisamente, ayer se vencieron las facultades especiales que tenía el presidente Santos para expedir decretos ley en aras de agilizar la implementación de la paz y el fin de semana hubo una lluvia de ellos. Se crearon, por ejemplo, el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia y la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas. También se definieron las normas para el acceso a la tierra, para que las empresas paguen sus impuestos construyendo obras para la comunidad; para la realización de un concurso de méritos para la provisión de educadores en zonas de conflicto y un Plan Nacional de Electrificación Rural, entre otras.

Según dijo el presidente, tras seis meses desde la firma del Acuerdo, ya se puede decir que la paz es irreversible. “No vamos a volver atrás. Por ningún motivo vamos a volver a las épocas terribles de la violencia, el miedo, los asesinatos y las masacres. Colombia está dejando atrás esa historia de sangre y dolor para siempre. La paz ha sido, es y será nuestro puerto de destino”. Eso sí, hay quienes creen que el Gobierno, las Farc y la ONU deben hablar con claridad sobre el alcance real del cumplimiento de todos los puntos y cronogramas planteados, por la transparencia en un proceso complejo que ya tiene encima la sombra de la campaña electoral de 2018. Y urge que el Congreso asuma la responsabilidad y abra espacios de discusión democrática sobre la implementación de la paz, más allá de esos intereses electorales.