“Programa de sustitución de cultivos no ha fracasado”: Ramiro Cortés, vocero Farc

Cortés, vocero nacional del partido FARC en el programa nacional de sustitución de cultivos ilícitos, habla de cómo avanza la iniciativa en los territorios, qué harán las comunidades en el gobierno de Iván Duque si se reactivan las fumigaciones.

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Groelfi Rodríguez, vocero del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos. / FARC Occidente

Al país tiene que decirle algo que 124.000 familias hayan firmado el acuerdo de sustitución voluntaria de cultivos para erradicar 96.830 hectáreas de coca, comenta Groelfi Rodríguez Moreno, otrora comandante del frente 29 de las Farc en el sur del país y hoy el vocero del partido de la exguerrilla en el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito.

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Ramiro Cortés le dicen quienes lo conocieron durante la guerra en el sur del Cauca y el norte de Nariño. Ahora, como Groelfi, ha recorrido el país rural después de dejar las armas, para socializar e impulsar la iniciativa que se enmarca en el punto cuatro del Acuerdo de Paz de La Habana. Así habla del nuevo presidente y de lo que podría ser una nueva política de erradicación sin concertar con los campesinos.

Para la FARC, ¿cuál es el panorama que se viene con el nuevo gobierno, respecto a la implementación del acuerdo de sustitución voluntaria de cultivos ilícitos en zonas donde antes hacía presencia?

Es de incertidumbre y preocupación, toda vez que hasta ahora lo que ha dicho el nuevo presidente es que va a retomar la aspersión aérea con glifosato, con el pleno conocimiento que tiene el país nacional y la comunidad internacional de las consecuencias que esto puede traer para los campesinos.

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¿Qué están pensando los campesinos si se reactiva la fumigación aérea con glifosato?

La gente está muy preocupada, aunque también están preparando la resistencia, la lucha, para poner en consideración lo que hasta el momento se ha realizado a través del programa nacional de sustitución de cultivos ilícitos. Hay unas cifras importantes, sobre todo en lo que tiene que ver con la voluntad y el cumplimiento de lo acordado por parte de los campesinos. En lo que va corrido de la implementación del programa, 124.745 familias han manifestado, con la firma de acuerdos colectivos, municipales y regionales, su voluntad de acogerse al programa.

Y las 124.000 familias, ¿cuántas hectáreas de coca tienen sembradas?

Esas familias tienen aproximadamente 96.000 hectáreas de cultivos de coca, y eso tiene que decirle algo al país. De esos arbustos, a la fecha se han retirado unas 45.000 hectáreas. Teniendo en cuenta el margen de resiembra de estos cultivos retirados a través del programa de sustitución, no supera el 5 %. Mientras la erradicación forzada, que es una política errada desde los años 80, nos arroja un margen de resiembra de más del 70 % por la resistencia de las personas a las que les erradican forzada y violentamente.

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Detengámonos en las 96.000 hectáreas que tienen las 126 familias. Si se han podido retirar más de 45.000, ¿qué pasa con el resto? ¿Cuál ha sido el escollo?

El resto, hay que decirlo, es falta de voluntad política y económica del Gobierno. No hemos podido avanzar a cubrir el resto de las familias, porque se dice que los recursos hay que irlos sacando lentamente, y en algún momento se dijo que no alcanzaban para cubrir todo este componente.

¿Esas familias ya han arrancado las matas de coca y ya tienen sus proyectos productivos?

Hasta la fecha hay muchas familias que retiraron todas las matas, que terminaron de recibir los doce meses de los recursos por asistencia de alimentación y aún no han empezado a desarrollar el primer proyecto productivo con miras a la sustitución de la economía de la coca.

¿Cuál es la región más exitosa en materia de sustitución?

La medición del éxito es una cuestión relativa, pues el éxito de que quitamos esas hectáreas es total. Pero si nos vamos a las familias, que es lo que nos interesa, entonces es mayor la preocupación. En el caso de Caño Indio (Catatumbo), en este momento se están terminando de hacer los últimos pagos, pero si van y hablan con los campesinos, aún no existe el primer proyecto productivo. Como te digo, ya deberían estar cosechando las primeras mazorcas de los nuevos cultivos, y eso no está ocurriendo.

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Pero, entonces, ¿qué ha pasado con el programa de sustitución?

La implementación ha sido demorada, obstaculizada, y eso es lo que genera las dificultades. O sea, el programa de sustitución no ha fallado porque aún no se implementa. A lo que nosotros aspiramos es generar un ambiente propicio para que se avance y la implementación del programa sea integral, es decir, que los componentes vayan llegando uno tras de otro, como está establecido en la hoja de ruta.

Si el programa se ha venido implementando en diferentes regiones, ¿cuál es el balance que se hace en Tumaco y Catatumbo, que según la Oficina de Drogas de los Estados Unidos son las que más cultivos registraron en 2017?

En Tumaco estamos hablando de unos 7.000 acuerdos colectivos y se está haciendo la inclusión de otras familias para llegar a 12.000. El promedio en esta zona, donde hay menos concentración de coca, el número de hectáreas por núcleo familiar no supera la media hectárea. Estaríamos hablando de unas 6.000 hectáreas.

¿Qué hará la FARC con el punto cuatro de los Acuerdos de La Habana frente al panorama que plantea el nuevo Gobierno?

En lo que respecta a nosotros, continuaremos haciendo el ejercicio de la implementación, y estamos estudiando los protocolos para ello. Ahora vamos a tener representación en el parlamento con nuestros diez congresistas, que también van a forzar a que se priorice la sustitución por encima de la guerra que promete la erradicación y la fumigación.