“Por primera vez el Cauca votó sin el fantasma de las Farc”: gobernador Campo

A las zonas rurales de nueve municipios del Cauca regresaron los puestos de votación que durante décadas no estuvieron o fueron retirados por la amenaza de grupos armados como las antiguas Farc. Esta vez, los 721 sitios para que los caucanos eligieran congresistas se instalaron a tiempo y dieron los resultados sin el fantasma de la guerra.

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En el Cauca se instalaron el total de los puestos de votación, 721, y no hubo un solo hecho de violencia contra la jornada electoral. /Gobernación del Cauca.

En un departamento como el Cauca la historia que empezó a escribirse después del acuerdo de paz con las Farc se siente en un día electoral. Así sucedió este fin de semana con los comicios a Congreso y consultas interpartidistas. La violencia política que se ejerció durante décadas para presionar al elector con un arma de fuego pareció un tema del pasado. El domingo 11 de marzo, día en que la exguerrilla se midió por primera vez en las urnas, no hubo una sola escaramuza y los 721 puestos para sufragar se instalaron a tiempo, como nunca había ocurrido, dijo el gobernador Óscar Rodrigo Campo.

La confrontación directa entre las Farc y el Estado generaba mucha tensión en época electoral. Al fin y al cabo, la violencia política y pensar diferente fueron algunas de las razones por las que unos campesinos se habían alzado en armas en los años 60. El gobernador Campo recuerda, por ejemplo, las elecciones a Congreso de octubre de 2007 cuando fueron asesinados un policía y una niña de 13 años en el municipio de Argelia.

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Ese hecho fue atribuido al frente 60 de las Farc y la decisión del Gobierno fue suspender las elecciones en todo este municipio de la cordillera occidental. “En Argelia los puestos de votación que siempre tuvieron dificultades fueron en los corregimientos del Plateado, Sinaí, Pinche, los cuales se trasladaban con frecuencia en épocas de confrontación con las Farc”, recordó el mandatario regional.

En esa época, Álvaro Uribe Vélez era el presidente de los colombianos y el diario El Tiempo reportaba la noticia al final de esos comicios así: “El balance para el Gobierno fue bueno. El único hecho lamentable en seguridad fue la muerte de una menor y de un policía en Argelia (Cauca), por un ataque de las Farc. Allí nadie votó por miedo y en Castilla La Nueva (Meta) las elecciones se suspendieron”.

La subregión de la cordillera occidental en el municipio de El Patía también fue un puesto de votación intermitente. Sino se instalaba a tiempo, era saboteado previamente por la insurgencia y los jurados y testigos no llegaban por miedo.

En otros casos, como en los tres municipios de la costa Pacífica caucana (López de Micay, Guapi y Timbiquí) si se instalaban los puestos de votación al final de la jornada quemaban los tarjetones o retenían a los delegados de la Registraduría que custodiaban el material que llegaba tres días después a Popayán. De ahí surgió el mito de que en con los votos de la costa Pacífica ganaban dos días después los políticos tradicionales del departamento.

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“Esta es la primera vez en muchos años que se logran instalar a tiempo todos los puestos de votación en sus sitios originales. Hace dos años, cuando fui elegido Gobernador fue una jornada tranquila, sin embargo, trasladaron unos puestos y nueve de ellos no se instalaron a tiempo. En cambio, esta vez todo funcionó correctamente. Eso es muy significativo para nosotros, pues el pasado 11 de marzo los caucanos eligieron sin el fantasma de las Farc”, acotó Campo.

Independiente de los resultados de las elecciones parlamentarias del domingo, lo cierto es que en departamentos como Cauca son evidentes los beneficios del acuerdo de paz. La participación electoral se incrementó en un 3% y los frentes de la antigua guerrilla de las Farc, que antes estaban en las cordilleras de Corinto, Caloto, Toribio, Buenos Aires, Suárez, Caldono, Patía, Argelia, El Tambo, entre otros, esta vez se acercaron a las urnas para ejercer su derecho al voto sin presiones.