Nuevo intento para darles curules a las víctimas del conflicto

La conmemoración del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado estará marcada por la radicación de proyectos que intentarán darles a éstas participación. Una intención que el Senado no dejó pasar en noviembre de 2017.

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Hoy se radicarán dos proyectos que buscarán darles curules a las víctimas en la Cámara de Representantes. / Gustavo Torrijos - El Espectador

El 30 de noviembre de 2017, por la falta de un solo voto, se hundía el proyecto de acto legislativo que creaba las 16 circunscripciones especiales de paz, las cuales, en pocas palabras, se traducían en 16 curules que las víctimas del conflicto armado ocuparían en la Cámara de Representantes. Con el hundimiento de la iniciativa no sólo se iba por la borda uno de los puntos esenciales del Acuerdo de Paz con las Farc sino que quedaba en evidencia la poca fuerza que le quedaba ya al Gobierno para mover sus maquinarias en el Congreso de la República y aprobar los proyectos necesarios para la implementación.

Durante meses, la discusión se enfrascó en cuáles eran las mayorías necesarias para que el proyecto fuese aprobado. Que si 50. Que si 51. Incluso en el Consejo de Estado, el Ministerio del Interior intentó ganar una batalla que había perdido al no poder garantizar las mayorías. Después de todo el tire y afloje, lo cierto es que hoy las víctimas no tienen representación en el nuevo Congreso. El deseo era que, una vez aprobado el acto legislativo, se eligiera a los titulares de esas curules en las pasadas elecciones de marzo y que la permanencia de los representantes de las víctimas se extendiera por dos períodos constitucionales: 2018-2022 y 2022-2026.

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Sin embargo, parece que la conmemoración hoy del Día Nacional de la Memoria y la Solidaridad con las Víctimas del Conflicto Armado significará un nuevo comienzo en el trazado de un camino mucho más firme para que quienes han sufrido los embates de los fusiles y la violencia puedan llegar al Legislativo y hacerse escuchar. El presidente del Senado, Efraín Cepeda, quien fue determinante al declarar que las curules de paz no habían alcanzado la votación necesaria el pasado noviembre, radica hoy un nuevo proyecto de acto legislativo para crearlas, con una particularidad que hace de éste una luz en medio de las tinieblas por las que ha transcurrido el futuro de las víctimas en la Cámara, y es que, según Cepeda, la iniciativa fue concluida y firmada por casi todas las bancadas.

De hecho, el anuncio de su radicación fue una de las razones que llevaron a Guillermo Rivera, ministro del Interior, a retirar una demanda que había interpuesto en el Consejo de Estado en contra del Congreso de la República, a través de la cual buscaba la resurrección de las curules.

Entre las novedades que trae el proyecto se encuentra una modificación al título, en cuanto ya no serán “especiales de paz”, sino “para la víctimas del conflicto armado”. Además especifica que el punto de partida para el comienzo de las funciones congresionales será el segundo período legislativo del cuatrienio 2018-2022. El articulado también contempla la participación de los habitantes aptos para votar en cada uno de los municipios que conforman las 16 circunscripciones, que deben estar inscritos en el Registro Único de Víctimas, “incluyendo cascos urbanos de los municipios que conforman las circunscripciones”.

En el documento se incluyen como postulantes las organizaciones defensoras, así como víctimas y organizaciones sujeto de reparación colectiva, con la condición de haber sido creadas antes del 1º de diciembre de 2016 y contar con una acreditación, ya sea de la Defensoría del Pueblo o la Procuraduría General de la Nación, Personería Municipal y mesa municipal de víctimas. Señala, igualmente, que las elecciones para escoger a los representantes de las víctimas serán atípicas y convocadas por el presidente de la República dentro del primer mes de la entrada en vigencia del acto legislativo. También propone que las víctimas tengan una representación transitoria en el Consejo Nacional Electoral (CNE). Este asunto dista del primer proyecto de acto legislativo radicado el pasado 21 de marzo por el senador Roy Barreras, en el que se contempla la creación de tribunales electorales transitorios.

La propuesta del Centro Democrático

No obstante, también llegarán iniciativas desde otros espectros políticos dentro del Congreso, las cuales intentarán, a su manera, darles voz a las víctimas del conflicto. Una de ellas es la del senador Alfredo Rangel, del Centro Democrático, que propone crear la Circunscripción Nacional de Víctimas por los mismos dos períodos constitucionales que planteaba el primer proyecto. Empero, este proyecto de acto legislativo tiene una diferencia sustancial: en él se elegirán ocho y no 16 representantes, que ocuparán el mismo número de curules.

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“Los electores de estas circunscripciones y los candidatos a ocupar sus curules deberán acreditar su condición de víctimas, la cual, en todo caso, podrá incluir a miembros de la Fuerza Pública o a sus familiares”, señala el documento del proyecto, que sería reglamentado por una ley estatutaria que, entre otras cosas, deberá definir que la elección de los representantes de las víctimas para el período 2018-2022, que empezará a correr el 20 de julio, se pueda realizar en una fecha distinta a la ordinaria, debido a que ésta se surtió el pasado 11 de marzo.

Por tratarse de la creación de una circunscripción nacional, dice el documento del proyecto, los electores de los representantes de estas curules podrán votar desde cualquier lugar del país, y no sólo desde unos territorios definidos, como lo estipulan otras iniciativas. “La razón para este cambio es simple: la mayoría de las víctimas no se encuentran radicadas en los territorios donde fueron victimizadas originalmente”, se dice en la exposición de motivos, teniendo en cuenta que, como el 88 % de las víctimas lo son por desplazamiento, “muchas seguramente se encuentran radicadas actualmente en lugares diferentes a aquellos de donde fueron expulsadas a la fuerza, como, por ejemplo, en las grandes capitales del país”.

Cepeda y Barreras siguen en la lucha

Ahora, antes de estos dos proyectos, como ya se había mencionado, los senadores Iván Cepeda y Roy Barreras habían radicado uno muy similar al que se hundió en noviembre, aunque con cambios sustanciales recogidos de las críticas de la oposición. En este caso se mantiene el nombre de “circunscripciones transitorias especiales de paz” y se señala que, por ejemplo, “se excluirán las cabeceras municipales de cada uno de los municipios que la conforman y únicamente se habilitarán los puestos de votación y el censo electoral de la zona rural de estos”.

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También se deja muy claro que ninguno de los partidos que hoy cuentan con representación en el Congreso de la República o que tienen personería jurídica, incluida la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), podrá inscribir listas o candidatos a las circunscripciones especiales. Explica, además, que “ningún grupo significativo de ciudadanos u organización social podrá inscribir listas de candidatos para las circunscripciones de paz simultáneamente con otras circunscripciones”. Para el caso de los grupos significativos de ciudadanos, se requerirá el respaldo ciudadano equivalente al 10 % del censo electoral de la respectiva circunscripción, que en ningún caso será mayor a 20.000 firmas.

Dentro de esta iniciativa tampoco podrán inscribirse quienes ya hayan sido candidatos, elegidos o no, a cargos públicos con el aval de los partidos o movimientos políticos que estén actualmente en el Congreso o cuenten con personería jurídica. Tampoco quienes hayan intentado llegar al Legislativo por partidos que hayan perdido la personería jurídica dentro de los cinco años anteriores a la fecha de la inscripción. Es decir, según el articulado que proponen Cepeda y Barreras, varias de las víctimas que participaron en las pasadas elecciones y que el año pasado se perfilaban como fuertes opciones para llegar al Congreso a través de las circunscripciones especiales de paz no podrán aspirar esta vez, porque lo hicieron a través de otros partidos en marzo pasado. No obstante, primero lo primero, y habrá que ver si el llamado Congreso de la Paz cumple, no sólo con uno de los engranajes principales para sostener una de las bases del acuerdo, sino con garantizar una representación fundamental para la reconciliación después del conflicto con las Farc.