Conclusiones de la Décima Conferencia en el Yarí

Las Farc dicen sí al acuerdo de paz

El nuevo Estado Mayor Central, que es transitorio, será el que operativa y políticamente empiece a sentar las bases para el movimiento político legal.

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Miembros del Secretariado de las Farc, entre ellos “Rodrigo Granda”, “Pastor Alape”, “Carlos Antonio Lozada”, “Iván Márquez” y “Joaquín Gómez”, celebran la ratificación unánime del Acuerdo Final de Paz por parte de la Décima Conferencia.
Óscar Pérez

Con un llamado a los partidos y movimientos políticos y sociales del país a sumarse a una gran convergencia para trabajar en un gobierno de construcción y reconciliación nacional, y la insistencia en la realización de una asamblea constituyente, terminó este viernes la Décima Conferencia de las Farc, que se llevó a cabo durante siete días en El Diamante, zona rural de San Vicente del Caguán, en los Llanos del Yarí. En la declaración política, leída por Iván Márquez, se reconfirmó que, de manera unánime, los delegados asistentes a la cumbre guerrillera aprobaron el Acuerdo Final de paz firmado con el Gobierno.

 

El jefe de la delegación negociadora en La Habana y segundo del Secretariado aseguró que, de esa manera, las Farc cumplieron lo convenido y les dieron instrucciones a todos sus mandos y estructuras de bloques y frentes para que ello sea acogido y respetado. “Esperamos que el Gobierno actúe con la debida correspondencia”, enfatizó.

Márquez explicó el proceso que se surtirá en la organización durante este tránsito hacia la vida civil y la política legal. Dijo, por ejemplo, que el congreso fundacional del nuevo partido se debe realizar a más tardar en mayo de 2017. La condición es que se cumplan e implementen los acuerdos tal y como está pactado, haciendo referencia, sin mencionarlo, a la ley de amnistía que debe tramitar el Congreso.

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En este sentido, explicó que la Décima Conferencia facultó a la dirección nacional para que convoque a un pleno del Estado Mayor Central y defina la ampliación de los cuadros directivos, quienes tendrán a cargo la preparación del mencionado congreso y la definición del programa político, los estatutos y la línea política.

Ese Estado Mayor Central habrá 61 integrantes, contará con una importante cuota de mujeres y jóvenes y tendrá una fuerte orientación política. El debate interno en esta instancia será una prueba de fuego para la organización, ya que se dará una interesante puja entre las diferentes líneas de pensamiento de quienes lideran las Farc.

Desde una tarima en la que estaban sentados los miembros del Secretariado, líderes históricos y varias mujeres, Iván Márquez indicó que el Acuerdo Final “contiene los mínimos necesarios para dar continuidad por la vía política a nuestras aspiraciones históricas por la transformación del orden social vigente”, e hizo un llamado a los jóvenes a abrazar y proteger los acuerdos y velar por su implementación.

Asimismo, convocó a hacer realidad el llamado previsto en el mismo texto del Acuerdo de La Habana y que está dirigido a todos los partidos y movimientos políticos y sociales y a todas las fuerzas vivas, “para concertar un gran acuerdo político encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande”.

Tras la intervención de Márquez, tomó el micrófono Timoleón Jiménez, máximo comandante de las Farc. En su intervención reconoció el compromiso del presidente Juan Manuel Santos en la consecución del Acuerdo Final, al igual que el apoyo de los países garantes, Cuba y Noruega, y acompañantes, Venezuela y Chile. “Nuestras armas no fueron vencidas, tampoco alcanzamos la victoria sobre nuestros adversarios (...) la paz es la más bella de las victorias”, dijo.

Y agregó: “Hemos refrendado unánimemente el Acuerdo Final, con la firme convicción de que en él se encuentran consignados los cimientos para lograr las grandes transformaciones que demandan las mayorías. Las Farc anuncian su inclaudicable compromiso con lo pactado (...) será una oportunidad para construir una nueva democracia, que no solo debe ser política, sino también económica y social (...) el Estado y la sociedad en su conjunto deberán centrar sus esfuerzos en combatir la corrupción que tanto daño ha causado a nuestro pueblo”.

Lo que no resolvió la cumbre guerrillera fue el nombre del nuevo partido de las Farc, sobre lo que había gran expectativa. Carlos Antonio Lozada, uno de los miembros del Estado Mayor, había dicho previamente que esa decisión se tomaría en el congreso, luego de la dejación de armas. Aun así, las especulaciones siguen a la orden del día y a través de Twitter el periodista español Antonio Delgado reveló que ese nombre podría ser “Partido Popular”, aunque otras versiones hablan de que también se habrían considerado los nombres de “Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia” y “Frente Amplio para la Reconciliación de Colombia”.

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Los siete días de intensas discusiones estuvieron marcados por las preocupaciones de los guerrilleros en torno a su futuro cercano, la subsistencia de sus familias, la permanencia en los territorios que han ocupado y, en especial, los términos en que se presentarán la ley de amnistía y el indulto. Pero, pese a esos temores, la decisión de dejar las armas fue unánime. Por eso, los delegados que asistieron a la máxima instancia de decisión de las Farc ratificaron su intención de articularse en torno a los Ecomún, un fondo que servirá para desarrollar los proyectos productivos de quienes dejen las armas.

Por otra parte, esta Décima Conferencia pasará a la historia por varias razones: fue la primera en la que no estuvo el fundador y máximo líder de las Farc por más de 40 años, Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo; fue la primera que se realizó con el apoyo del Estado y la seguridad del evento corrió por cuenta de la Fuerza Pública; fue la primera a la que tuvo acceso la prensa; fue la primera en la que participó un gran número de mujeres y, por último y quizás lo más importante, fue la última de las Farc como guerrilla.

Como partido político, los analistas coinciden en que las aspiraciones estarán centradas en obtener el poder local debido a que, históricamente, su mayor impacto ha sido el presentarse como una guerrilla rural. No será extraño, entonces, que en las primeras elecciones en las que participe el nuevo movimiento político busque afianzarse en las áreas en las que tradicionalmente han tenido influencia aprovechando el abandono del Estado.