“La sede del partido Farc en Cali no tiene protección”: René Nariño

Integrante del Partido Comunista Clandestino Colombiano (Pc3), el brazo político de la exguerrilla. Hoy, como coordinador de comunicaciones del partido Farc en Cali relata lo que está viviendo tras las amenazas de bomba a la sede en esa ciudad.

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Rene Nariño, exintegrante del partido clandestino de la exguerrilla, hoy se llama Johan Andrés Niño Calderón y hace parte de la dirección regional del partido Farc en el Valle del Cauca./ Cortesía.

Ahora se llama Johan Andrés Niño Calderon, como lo bautizaron sus padres en Vélez Santander hace 38 años. En las Farc se enroló desde el 2000 cuando pertenecía a la Juventud Comunista (Juco) y luego al Partido Comunista Clandestino Colombiano (Pc3). Entonces, ambos eran brazos políticos de la insurgencia y ejercían cierto poder al interior de los claustros tanto de universidades públicas como privadas.

Niño Calderón estudiaba administración pública en la Esap. Era 2006, empezaba el camino académico y curtía la vida yendo a la montaña para recibir tareas de jefes guerrilleros como Carlos Antonio Lozada hoy Julián Gallón Cubillos, el histórico comandante del frente Antonio Nariño, al cual perteneció Rene. Participaba en las marchas estudiantiles, organizaba grupos de jóvenes en los barrios, estudiaba y era miembro del Pc3. "Un organizador de masas", dirían en ese momento.

En 2011 cayó preso y durante dos años permaneció en un patio de la cárcel La Modelo de Bogotá, según él, controlado por el narcotráfico y los paramilitares. Luego, fue trasladado al pabellón Erón, de máxima seguridad, en la cárcel La Picota. Durante esos años de encierro organizó a los presos políticos de las Farc para continuar su lucha y al final del conflicto terminó en la cárcel de Chiquinquirá, sitio del que salió amnistiado el 11 de mayo de 2017, con el acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla en La Habana. 

En estos tiempos terminó en la zona de influencia de Pablo Catatumbo, miembro del secretariado de la exguerrilla y comandante máximo del Bloque Occidental durante el conflicto armado. Por eso, el aniversario número 53 de las Farc en armas lo pasó en la zona veredal de La Elvira (Buenos Aires, Cauca), donde finalmente se quedó para trabajar con dos amigos a los que conoció durante sus aciagos días en prisión: Catatumbo y su compañera, Camila Cienfuegos.

Dirección regional provisional del partido Farc en el Valle del Cauca./Cortesía. 

Hoy, como integrante de la dirección del partido Farc en el Valle del Cauca, ha recorrido los municipios que fueron bastión del narcotráfico y sitios de disputa entre capos . En Jamundí, Sevilla, Tuluá, Buga, Cali, Palmira y Pradera, ya fundaron el partido Farc. También lo hicieron en Yumbo y en las próximas semanas llegarán a Buenaventura y a Florida.

En esta conversación cuenta cómo ha sido la transición a la vida civil, cómo está estructurado el partido de la exguerrilla en el Valle y qué tantas amenazas han recibido, luego de abrir las puertas de la primera sede del páis que tiene el partido de la otrora insurgencia.  

Antes de llegar al tema de los panfletos en los que las Autodefensas Gaitanistas amenazan con volar la sede de la Farc en Cali, cuéntenos, ¿cómo está estructurado el partido de la exguerrilla en el Valle del Cauca?

En Cali hicimos la asamblea de los comunes del 5 de noviembre. Allí se eligió el órgano directivo, que es el consejo local de los comunes de Cali del cual también hago parte; y se conformaron las distintas comunas partidarias, tal y como está en los estatutos. A mí me corresponde el trabajo de organización y de comunicaciones en Cali.

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¿O sea que el partido ya tiene una dirección departamental?

Hace un tiempo conformamos una comisión de dirección transitoria del Valle del Cauca. Transitoria porque la asamblea departamental del Valle todavía no se ha realizado para conformar de manera oficial la dirección del departamento. Por ahora, desde ese escenario provisional se ha orientado la creación del partido en distintos municipios del Valle como Yumbo, Jamundí, Sevilla, Tuluá, Buga, Cali, Palmira y Pradera hasta el momento. Estamos próximos a hacerlo en Florida y Buenaventura.

¿Y cuál es el objetivo?

Con estos municipios ya estamos en los principales del Valle del Cauca y la idea es poder extendernos a la mayor cantidad de lugares que podamos. Tenemos comunas, no consejos directivos, que empezaron en la zona rural del Valle. Entonces la idea es ir teniendo presencia con la gente del común en todo el departamento.

¿Y cómo fue llegar a esos municipios que fueron el bastión del narcotráfico y de los paramilitares, municipios que están marcados por la violencia?

Para nosotros ha sido muy grato que no hayamos tenido, por parte de la gente del común, de los barrios donde nos estamos moviendo y demás, ningún tipo de manifestación, de rechazo, de odio, mucho menos de violencia. Curiosamente, estuve en el norte del Valle y la verdad no hubo mayores dificultades para expresar la conformación de comunas partidarias. Al contrario, alguien me comentó que en una encuesta que realizó la Universidad del Valle, las personas que menos rechazan la posibilidad de tener un vecino guerrillero es la gente del norte del Valle.

¿Y en el resto de municipios?

En todos esos municipios hoy existen órganos directivos. No vamos a decir tampoco que tenemos una gran acogida o una gran militancia. De pronto, vamos a impactar como nadie lo esperaba en el Valle del Cauca, pero somos realistas y sabemos que la imagen nuestra no está en un nivel óptimo como deseáramos, pero estamos trabajando y queremos mostrarle a la gente quiénes somos, qué es lo que pensamos y qué tipo de transformaciones son las que queremos de la mano de ellos para Colombia.

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¿Cómo sucedieron los hechos de amenaza de bomba contra la oficina del partido Farc en Cali?

En horas de la mañana del lunes 15 de enero circularon en redes sociales unos panfletos firmados por las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC) y a medio día, cuando nos acercamos a la sede del partido en el barrio Junin (norte de Cali), encontramos dos sobres de manila con dos panfletos con el mismo mensaje.

¿Qué decía el panfleto?

En el primer párrafo mencionaban que iban en contra de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), que iban a volar las sedes del partido que se abrieran en el occidente colombiano y que la idea de ellos es cogernos vivos, desaparecernos y asesinar a todo aquel que puedan ubicar de Farc.

¿Ese hecho tiene algunos antecedentes de amenazas?

Previo a este panfleto amenazante los candidatos del Centro Democrático en el Valle del Cauca nos atacaron, específicamente la candidata a la Cámara por ese partido, Natalia Bedoya. Lo cierto es que ella publicó en sus redes un video, que grabaron desde un automóvil y en el que aparece la sede del partido de la Farc en Cali. De fondo, una cantidad de amenazas e incitación a la violencia del ciudadano que filmó con el celular. Ella después borró el video, borró el link de su página de Facebook, pero nosotros tenemos los pantallazos y el video.

¿Qué tipo de seguridad tiene la sede del partido y cómo están los esquemas de seguridad para la Farc en el Valle?

La sede del partido Farc en Cali no tiene medidas de protección. No tenemos cámaras de seguridad, no tenemos esquema de seguridad, ni por cuadrantes, ni de Policía ni de la Unidad Nacional de Protección, es decir, cualquier cosa nos puede pasar y no hay manera de reaccionar.

Estos hechos coinciden con los asesinatos de miembros de la Farc que se presentaron esta semana en Antioquia ¿Cómo ha reaccionado el partido ante esa noticia?

Ha sido bastante triste y preocupante el hecho del camarada Wilmar Asprilla y Ángel Montoya en el municipio de Peque (Antioquia). Amanecimos con esa triste noticia y eso lo analizamos con estas amenazas públicas y vemos que los hechos no son aislados. Es muy preocupante, nosotros esperamos que el Estado colombiano, que los distintos entes departamentales y municipales, sientan esto que está pasando, que no es solo un tema de discurso político, sino que se tomen medidas reales que garanticen la protección y dén con las personas que están realizando este tipo de actos.