Eln pide mantener diálogos

La primera tormenta en la mesa de paz de Quito en 2018

Pocas horas después de finalizado el cese bilateral del fuego pactado con el Gobierno, esa guerrilla lanzó una andanada de ataques que llevaron a que el presidente Santos llamara a consulta a su jefe negociador, Gustavo Bell.

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El presidente Juan Manuel Santos convocó de inmediato al jefe negociador, Gustavo Bell. / SIG

El cese bilateral del fuego entre el Gobierno y el Eln terminó tras 101 día de vigencia y los cimientos de la mesa de Quito se sacudieron. En la madrugada de este miércoles, pocas horas después de que terminara el cese y unas cuantas antes de que se iniciara el quinto ciclo de negociación, la guerrilla lanzó una andanada de atentados: uno en Casanare, dos en Arauca y otro más en Boyacá. De inmediato, el presidente Juan Manuel Santos llamó a consultas al recién posesionado jefe negociador, Gustavo Bell, y le ordenó a la Fuerza Pública responder con contundencia a las acciones de la insurgencia.

“Ante todo, el Gobierno Nacional deplora la decisión del Eln de reanudar sus ataques terroristas contra la población civil, las Fuerzas Armadas y la infraestructura. El Gobierno Nacional estuvo siempre dispuesto a prorrogar el cese al fuego con esa organización y negociar uno nuevo. Así se lo hicimos saber desde hace varias semanas y lo reiteramos en los últimos días, para responder afirmativamente a la solicitud de la Conferencia Episcopal, las Naciones Unidas, los países amigos y centenares de organizaciones de la sociedad civil”, expresó el mandatario, y a renglón seguido pidió a Bell regresar de inmediato a Bogotá para evaluar la situación, advirtiendo: “Mi compromiso con la paz ha sido y será indeclinable. Pero a la paz se llega con voluntad y hechos concretos. No sólo con palabras”.

El pronunciamiento de Santos fue respaldado por la delegación de paz en la mesa de Quito, que en un comunicado público señaló: “Ha sido clara y expresa la voluntad del Gobierno de prorrogar el cese al fuego y de renegociar condiciones que atiendan al llamado de todos los colombianos y de la comunidad internacional. Para ello, la delegación del Gobierno ha estado más que dispuesta a retomar el diálogo en Quito y avanzar sustancialmente en los puntos de participación de la sociedad en la construcción de la paz y del cese al fuego. Los hechos mencionados desconocen la disposición del Gobierno, vuelven a afectar gravemente a la población y desatienden el clamor de la sociedad civil (...) Estas acciones no son sólo un atentado al oleoducto, son una afrenta directa a las comunidades”.

En respuesta, el Eln puntualizó que el cese del fuego tenía un carácter temporal y que su final estaba pactado para el 10 de enero a las 12:00 de la noche. “Su propósito de mejorar la situación humanitaria de la población fue logrado a medias por la actitud del régimen; de nuestra parte cumplimos con los objetivos del cese”, contestó la insurgencia en el documento, y agregó: “Los incidentes sucedidos el día miércoles en el oriente colombiano ocurren en medio de la compleja situación de conflicto que sufre el país; pero pese a ellos, no debe alterarse el curso de las conversaciones, para lograr una salida política del conflicto. El acuerdo prevé que en este quinto ciclo de conversaciones se aborde la evaluación del cese recién terminado, para mantener sus logros y resolver los problemas que enfrentó”. Y concluyó: “La mesa dio un salto cualitativo al desarrollar las conversaciones en medio de un cese, por lo que nos mantenemos en la decisión expresada de darle continuidad a este logro pactando un nuevo cese bilateral, que supere las dificultades del anterior”.

De otro lado, el equipo negociador de la subversión ofreció una rueda de prensa en Quito en la que explicó el incidente e hizo un llamado al Gobierno para permanecer en la mesa. “Acordamos durante el cese el criterio de que cualquiera que fuera el incidente que pudiera ocurrir, eso no iba a dañar las conversaciones. Entonces nos mantenemos en eso. Que se mantengan las conversaciones y ningún incidente lleve a que estas se interrumpan. Los llamamos a que reconsideren su retiro de la mesa”, señaló el jefe negociador de la guerrilla, Pablo Beltrán. Sin embargo, el llamado del Eln fue tardío, pues el exembajador Bell ya estaba en camino a Colombia para reunirse con el presidente Juan Manuel Santos.

Aun así, la mesa continuó su primer día de labores en Quito, pues parte del equipo negociador del Ejecutivo se mantuvo en territorio ecuatoriano para continuar con la agenda de negociaciones, que en este ciclo trabajará sobre la puesta en marcha de un amplio “diálogo nacional” que permita la participación de la sociedad en la construcción de un acuerdo que asegure “una paz estable y duradera”. Sin embargo, ahora el rumbo de la mesa de diálogos dependerá de la reunión entre Bell y el jefe de Estado, quienes evaluarán si la negociación debe continuar o el proceso de paz con el Eln ha llegado a su final.

Mientras tanto, desde el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la comunidad internacional hizo un llamado para que las partes no claudiquen en su intento por acabar el conflicto más largo y sangriento del hemisferio occidental. Lo mismo hacen sectores de la opinión pública colombiana, como los congresistas Iván Cepeda y Alirio Uribe, quienes convocaron a la Comisión de Paz del Congreso para buscar salidas a la crisis, o hasta la exsenadora Piedad Córdoba, quien se ofreció a mediar en el proceso para hallarle solución a la tormenta que se cierne sobre la mesa de negociación.