“La Ley de Cuotas de género debe ser del 50 %”

Un balance de la participación de la mujer en el nuevo Congreso arroja que el impacto de la Ley de Cuotas del 30 % se agotó. Si se quiere avanzar en la igualdad, se necesita una reforma que obligue a más participación.

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La conformación del congreso, en materia de participación de mujeres, quedó similar a la de la anterior legislatura. / Mauricio Alvarado - El Espectador.

Ha pasado una semana de los comicios del nuevo Congreso y uno de los análisis postergados es cómo fue la representación de la mujer en estas elecciones con respecto a las anteriores. Ese balance sobre la participación política de las mujeres lo acaban de publicar la Mesa de Género de la Cooperación Internacional, ONU Mujeres y PNUD, con el apoyo de la Registraduría Nacional. Blanca Cardona, coordinadora nacional del área de gobernabilidad democrática del PNUD, explica por qué creen que es tiempo de revaluar la ley que incrementó esta participación que hoy no avanza.

¿Qué encontraron en este análisis?

Hemos notado que la cuota de género que se instaló en el 2011 para las elecciones de Congreso, que les pidió a los partidos políticos que incluyeran en sus listas al menos 30 % de mujeres, tuvo un efecto positivo, pero hoy es insuficiente para avanzar en la igualdad de representación política de las mujeres.

¿Por qué?

Porque vemos un estancamiento de la medida. Todo indica que esa cuota que se estableció en las listas tuvo un efecto importante, pero ya llegó a su límite. Por eso la recomendación desde Naciones Unidas al nuevo Congreso elegido es ampliar esta cuota, siguiendo el ejemplo de otros países que ya han dado ese paso.

Vea aquí algunas cifras para entender este argumento

¿Qué políticas han adoptado otros países?

Países como Ecuador, México y Bolivia han incrementado paulatinamente esta política de cuotas. Por ejemplo, Ecuador arrancó con una cuota de género del 20 % en 1997. Luego, en el año 2000, subió al 30 %, y en este momento en su Ley de Partidos incluyeron que las listas deben estar conformadas en un 50 % por mujeres.

¿Cómo quedó el Congreso con relación a la participación de las mujeres?

La conformación de Senado y de la Cámara quedó bastante parecida con relación a la participación de la mujer en la legislatura anterior. Básicamente, se mantuvo la presencia de las mujeres en el Congreso. Fue de un 23 % en el Senado y del 18 % en el caso de la Cámara de Representantes. De hecho, hay un leve descenso en el caso de la Cámara, representado por dos mujeres menos. La cuota del 30 % dio su máximo impacto positivo posible, pero ya vemos un techo.

¿Qué se necesita para avanzar?

Un cambio en la legislación que modifique la Ley de Cuotas del 30 % al 40 % y en las elecciones siguientes al 50 %, como lo hemos visto en otros países de la región.

¿Lo ve posible?

Claro. Bolivia, por ejemplo, un país en su mayoría indígena y que por eso se podría pensar que es machista, ha logrado la participación de mujeres en un 53 % en su Cámara de Diputados y del 47 % en el Senado. En Ecuador, la participación de las mujeres ronda el 38 % en el Senado; en Argentina, es del 38 %, y México tiene una participación del 42 %. Es decir, se deben implementar acciones afirmativas para jalonar esa participación.

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Pero eso desde el punto de vista legal...

Claro, también hace falta que la ciudadanía respalde las listas de este tipo de normatividad votando por las mujeres. Lo interesante es que, en ese sentido, algunas de las grandes sorpresas que vimos en estas elecciones fueron, precisamente, de mujeres jóvenes que no habían participado antes en política y tuvieron votaciones muy positivas. Ese fue el caso de María José Pizarro o Juanita Goebertus.

Claro, aunque también, según su balance, hay nueve departamentos del país donde nunca se ha elegido una mujer al Congreso.

Sí, es el caso de Caquetá, Guaviare, Guainía, Casanare, Arauca, Cesar, Quindío, Risaralda y Norte de Santander. Pero, más allá de la representación territorial, que es muy importante, cabe una pregunta bien importante hacia los partidos políticos. Si ves el resultado electoral del Senado, vemos que el Partido Liberal tiene una bancada de 13 senadores, de los cuales sólo una es mujer. El Partido de la U igual: 13 hombres y una mujer. El Polo Democrático no logró elegir a ninguna mujer en Senado ni en Cámara. En las 19 circunscripciones de Cámara, donde no aplica la Ley de Cuotas porque tienen menos de cinco curules, sólo se eligieron ocho mujeres.

¿Cuál es el llamado entonces?

El llamado es a ver cómo está la representación de las mujeres en el interior de los partidos. ¿Tienen mujeres en órganos de decisión? ¿Cómo ejercen su democracia interna para la elección de las candidatas y candidatos? ¿Están poniendo recursos para la formación de mujeres? Hay muchas cosas que podrían estar haciendo para promover mayor equidad.

¿Esta mayor participación ha tenido un impacto en la agenda de derechos de las mujeres?

Sí, hay un acuerdo de avanzar para promover los derechos de las mujeres. En el caso colombiano también ha sido así. En el 2008, cuando se creó la bancada de mujeres en Senado, donde estaban Dilian Francisco Toro, Piedad Córdoba y Cecilia López, se aprobó la Ley de Violencia de Género. Es cierto que no necesariamente si tú eliges a más mujeres ellas llegan con una agenda de género al Congreso. Pero sí es mucho más posible que con una buena representación de mujeres pueda haber un avance significativo en los derechos de las mujeres.

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En este Congreso hay varias mujeres elegidas que no tienen una agenda clara de derechos de las mujeres…

Va a ser todo un reto. La bancada de género deberá definir su propia agenda y prioridades, pero la experiencia que hemos tenido acompañando este ejercicio es que las mujeres, independientemente de sus intereses particulares, logran hacer acuerdos que incluso van más allá de los partidos políticos. Y no olvidemos que fue también la bancada de mujeres en el 2011 la que logró impulsar la aprobación de la Ley de Cuotas. Eso jamás hubiera sido posible sin tener una bancada de mujeres en el Congreso. Yo no sostengo que el hecho de ser mujer te haga una persona impoluta, pero tenemos que ver cómo avanzamos en la agenda de derechos de las mujeres pendientes.

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