La dura realidad política de la FARC

Con apenas 50.000 votos de apoyo, uno de sus principales dirigentes en el callejón de la extradición y la renuncia de “Iván Márquez” a su curul en el Senado, el naciente partido enfrenta las turbulentas aguas de la política.

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Las Farc se convirtieron en partido y hoy padecen la dura realidad de la política colombiana. / AFP

No están fáciles las cosas para el movimiento político en que se convirtieron las Farc luego de la dejación de armas. La captura con fines de extradición de Jesús Santrich, uno de sus más importantes dirigentes y quien encabezó la lista a la Cámara de Representantes, ha tenido profundos efectos en la organización.

De un lado está la pérdida de confianza de los excombatientes en el Acuerdo de Paz, lo que ha llevado a que en las últimas semanas crezca la deserción en los espacios territoriales, como también ha aumentado la incertidumbre entre los mandos medios que desempeñaron un rol protagónico en la guerra. La muestra es el anuncio del Paisa de salir del espacio territorial de Miravalle, aduciendo falta de seguridad jurídica. Eso sí, con la advertencia de que ello no implica la renuncia a la FARC ni al Acuerdo.

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Del otro lado están las consecuencias políticas, pues la captura de Santrich es sin duda un duro golpe al sector que encabeza el exjefe negociador Iván Márquez, quien encabezó la lista de Senado, pero anunció que no ocupará la curul. “¿Cómo hago yo para ir el 20 de julio a ejercer como senador, como una derivación del Acuerdo, porque eso no fue un regalo, y que me vayan a decir narcotraficante? Yo no estoy para esas cosas. Necesitamos respeto. Prefiero dejar esa joda allá y me voy a quedar aquí el tiempo necesario, hasta cuando vea que realmente hay garantías”, le dijo a CM&.

Esa decisión produjo la respuesta del Gobierno que, a través del ministro del Interior, Guillermo Rivera, sostuvo que el 20 de julio lo esperan en el Congreso. “Nos parece equivocado que se señale que no tomará posesión del cargo porque no existen garantías. Las garantías están dadas y lo invitamos a que recapacite”, expresó Rivera. Y es que, de cumplirse el anuncio de Márquez, el naciente partido FARC se vería sin su principal dirigente en el Capitolio, el único que tiene experiencia propiamente en la escena política, pues en 1986 ocupó una curul, aunque se retiró a raíz del genocidio de la Unión Patriótica, el partido por el que había sido elegido.

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Pero además, Márquez fue quien dirigió la delegación de paz de La Habana y del que siempre se dijo que era uno de los más preparados para asumir este momento. En su reemplazo entraría Benkos Bioho, excomandante del bloque Efraín Guzmán y quien también integró la delegación de paz.

La decisión de Márquez llega en un momento extremadamente complejo, pues el máximo jefe de la FARC, Rodrigo Londoño, Timochenko, también tuvo que dar un paso al costado en asuntos electorales debido a que su condición de salud le impidió continuar con su campaña presidencial y de alguna manera lo ha mantenido alejado de las lides políticas.

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En síntesis, las dos figuras más preparadas de la FARC en este momento han decidido pasar a la retaguardia justo cuando dieron el paso definitivo a la legalidad. Y para concluir este difícil trance, no faltan las interpretaciones jurídicas que buscan aplicarle la silla vacía a la curul asignada a Jesús Santrich, con lo que la FARC perdería una de las diez curules en el Congreso. Una realidad política amarga, más si se tiene en cuenta que apenas lograron 50.000 votos el 11 de marzo.