La cruzada de las mujeres por la paz

La exsecretaria de Gobierno de Bogotá Gloria Flórez habla del proyecto “Un millón de mujeres por la paz”, iniciativa que apunta a trabajar por la refrendación de los acuerdos de paz de La Habana y su verificación.

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Gloria Flórez, exsecretaria de Gobierno de Bogotá
Gloria Flórez, exsecretaria de Gobierno de Bogotá
Archivo El Espectador

La iniciativa “Un millón de mujeres por la paz” es una idea implementada a partir del método 10×10, es decir, que una mujer invita a diez más de su entorno, las cuales a su vez convocan a otras diez y así sucesivamente hasta llegar a la meta del millón de mujeres. El proyecto apunta a trabajar por la refrendación de los acuerdos de paz de La Habana, la verificación de los mismos y la construcción del tejido social por mujeres de todos los rincones del país, sin importar su orientación sexual, política y social.

Son varias las líderes sociales y políticas gestoras de la iniciativa. La exalcaldesa de Bogotá y presidenta del Polo Democrático Clara López, la representante a la Cámara Ángela María Robledo, la exsecretaria de Hábitat y Vivienda María Mercedes Maldonado, la líder de la Unión Patriótica Aída Avella, la exalcaldesa de Apartadó Gloria Cuartas, la defensora de derecho humanos Ana Teresa Bernal y la exsecretaria de Gobierno de Bogotá Gloria Flórez, entre muchas otras. Con esta última habló El Espectador para explicar los alcances y el objetivo del proyecto.

 

¿Cuáles son las tareas a realizar?

Necesitamos hacer mucha pedagogía, ser multiplicadoras, porque es la única manera que tenemos de sumar. Esto requiere mucha creatividad, una red de estas solo construye cuando cada una se asuma como sujeto en todo el proceso. Estamos empezando en conversaciones con el Gobierno, nos están llamando de Europa. Esto está creando una gran efervescencia. Nosotros partimos de que tenemos que unir fuerzas para crear las condiciones para la paz, que no es solamente la refrendación. Después viene la tarea más grande que queda en manos de nosotros y en cierta manera es darle el valor político a esa paz. En otras palabras, estamos creando una fuerza política, no partidaria, de mujeres. La guerra históricamente la han hecho los hombres y la paz la negocian políticamente los hombres, sin tener en cuenta que las mujeres que tenemos una capacidad de conciliación y concertación.

O sea, la idea es trabajar en favor del plebiscito...

Aún no se ha definido el mecanismo de refrendación, hay todavía un enredo y no hay claridad. Parece que no va a ser el plebiscito sino una consulta y también se habla de una constituyente, no como refrendación sino que para algunos es un paso más adelante para consolidar una paz.

Usted habla de la capacidad de conciliación y concertación de las mujeres, ¿cuál es esa apuesta?

Hay dos cosas que se unen: una es el rol y el reto que tenemos las mujeres en la construcción de la paz. Nosotros somos dadoras de vida, constructoras de vida. De ahí surgió la iniciativa de juntar a mujeres sociales, políticas, de todas partes, para ver qué podemos hacer por la paz, sobre la base de que necesitamos garantizar tres cosas fundamentales: la refrendación, la verificación y la misma construcción de esa paz en el posconflicto. De hecho, la refrendación de los acuerdos tiene que ser algo contundente porque tiene que legitimarse un proceso de paz que le pone fin a un conflicto de más de 50 años y que ha tenido un impacto muy doloroso sobre la vida de las mujeres, las familias y la sociedad colombiana. La mayoría de las mujeres deben hacer una apuesta para que este país pase esa página de violencia y se generen las condiciones de respeto y democracia.

¿Hay alguna petición de cara a la verificación por parte de la comunidad internacional?

Esa verificación internacional, por muy expertos que sean, si no hay un tejido organizado y fuerte desde las comunidades y las regiones, no va a fluir. Tenemos una amplia experiencia en el caso de los defensores de derechos humanos de construir las redes de protección y de prevención, que tienen que volverse a activar y a capacitar a las mujeres para que asuman ese rol de verificación. Para las mujeres la verificación es esencial porque ellas mujeres han jugado un papel determinante en las regiones para evitar que todo se acabe. Si uno va a las regiones de conflicto, las mujeres han sido esenciales en sostener el tejido social.

¿Cuál debe ser el papel de las mujeres en la construcción de la paz, es decir, en el posconflicto?

Una cosa es firmar unos acuerdos y otra construir la paz, que es algo que exige una serie de transformaciones en la sociedad y en la misma cultura política. Son muchos los cambios estructurales que tienen que hacerse en el país, los cuales han sido aplazados por muchos años, lo cual ha debilitado también, entre otras cosas, la misma participación de las mujeres y los derechos de las mujeres.

Alguien podría salir a decir que la iniciativa de “un millón de mujeres por la paz” puede ser excluyente…

No, al contrario, la tarea también es sensibilizar a nuestros esposos, hijos, primos, sobrinos, a todo el que puede ser un aliado para que haya una votación muy amplia por la paz. Lo que estamos iniciando es un tejido donde vamos juntando los esfuerzos y en donde cada una tiene un papel activo en la construcción de la paz, en la refrendación y en la verificación de los acuerdos.