Jesús Santrich, un congresista comunista pedido en extradición

Zeuxis Pausias Hernández Solarte vivió la mitad de su vida en las filas de las Farc y terminó como suplente del Estado Mayor Central. Fue el creador de las emisoras clandestinas de la insurgencia, pero después de ser uno de los negociadores del acuerdo de paz en La Habana, terminó en la cárcel acusado de una supuesta conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos.

jesus_santrich.jpg

Desde hace varios días, Jesús Santrich ha presentado una serie de recursos jurídicos con el fin de acceder a su curul en la Cámara de Representantes, como el delegado de la Farc por el Atlántico. /Óscar Pérez.

Hace 103 días Zeuxis Pausias Hernández Solarte, también conocido como Jesús Santrich, fue capturado por las autoridades colombianas en una casa del barrio Modelia en el noroccidente de Bogotá. Horas después, el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, dijo que la justicia norteamericana tenía pruebas de que Hernández Solarte había delinquido después del acuerdo de paz, intentando enviar cocaína a los Estados Unidos.

Desde entonces, su pedido de extradición ha sido controversial, pues Santrich asegura que todo es un montaje para atacar el proceso de paz y a quienes defienden letra a letra lo pactado en La Habana. La controversia jurídica está servida y, seguro, en los próximos días tendrá su desarrollo. Hoy, a pesar de que es la posesión oficial del nuevo Congreso de la República y de que el Consejo Nacional Electoral expidió su credencial de Representante a la Cámara por el Atlántico, no podrá asistir a la ceremonia pues se encuentra en un pabellón de máxima seguridad en la cárcel La Picota de Bogotá.

Escuche podcast: De la selva al capitolio, el tránsito político de las Farc

Está solo, en medio de 26 celdas vacías, pues el fiscal Martínez argumenta razones de seguridad nacional para ello. Mientras tanto, Santrich ha reiterado que no se dejará extraditar a los Estados Unidos y puso a prueba recientemente su propia vida para demostrarlo: hizo una huelga de hambre de 40 días por su detención y solicitud de la justicia del país del norte. Esta semana, seguirá insistiendo en su salida de prisión para llegar al parlamento colombiano, como quedó pactado en los acuerdos de paz. ¿Quién es el primer congresista en la historia del país, pedido en extradición?

El próximo 30 julio, Zeuxis Pausias Hernández Solarte cumplirá 52 años. Nació en Toluviejo (Sucre), pero la primera etapa de su vida transcurrió en la tierra de su madre, Pasto (Nariño), en donde realizó los primeros estudios. Entonces tenía 10 años, pero viajó a Sucre, la tierra de su padre, donde terminó la secundaria, alternando en colegios de Córdoba. Las vidas de sus progenitores estaban ligadas a la docencia y sus filiaciones políticas a los partidos conservador y liberal.  

Se hizo profesional en la Universidad del Atlántico en Barranquilla, donde se graduó de la carrera de Ciencias Jurídicas y Económicas en la jornada de la mañana. En el camino también se matriculó en la Licenciatura de Ciencias de la Educación y terminó a los 21 años. Para esa época ya había sido representante al consejo de facultad y al consejo académico en la facultad de derecho de la Alma Mater.

Así fue como su militancia política inició en la universidad pública, donde se vinculó a la Juventud Comunista y luego al Partido Comunista Colombiano. En ese trasegar, enterró a su amigo pintor, Jesús Santrich Núñez, quien, como lo reporta la prensa de la época, fue asesinado el 18 de noviembre de 1990, con varios balazos, por dos agentes del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Vea especial Del monte al capitolio: los congresistas de la Farc

–Le dije que fuéramos a otro lugar, a escuchar salsa a La Troja, pero no quiso. Con él ya eran cientos de compañeros los que morían en el exterminio de la Unión Patriótica –cuenta Hernández Solarte, hoy desde su celda en la cárcel La Picota de Bogotá, de dónde proviene su nombre de guerra.

Jesús Santrich, como se bautizó para permanecer la mitad de su vida en la guerrilla, en homenaje a su amigo asesinado.

Semanas después del homicidio de Santrich Núñez, el entonces presidente Cesar Gaviria Trujillo, a través de las Fuerzas Militares, atacó el mítico campamento de Casa Verde en Uribe (Meta). Ahí se refugiaban los principales ideólogos de las Farc: Alfonso Cano, Raúl Reyes, Manuel Marulanda Vélez y Timoleón Jiménez. Ese hecho, provocaría la llegada de Hernández Solarte, decidido a llamarse desde entonces Jesús Santrich, al monte, a las montañas de Colombia. Aunque supiera que desde ese día su vida siempre estaría en peligro.

Ingresó al frente 19 José Prudencio Padilla en la Sierra Nevada de Santa Marta.

–Viajé en bus a una zona rural del municipio de Fundación (Magdalena) y tomé un jeep de los que hacían rutas hacia una de las estaciones por donde salía el café de la Nevada –, cuenta el exguerrillero.

Fue allí donde hizo su vida insurgente. Aprendió a manejar armas largas y cortas, pero su tarea principal giró en torno a la educación.

–Nunca tuve responsabilidades militares ni de finanzas, y mi vida guerrillera fue de incidencia política al interior de las filas en esta región del norte de Colombia–, dice Santrich. 

Con el pasar de los días su déficit visual se hizo notorio y su ceguera se iría pronunciando en el camino, lo mismo que sus ataques epilépticos que lo llevarían a concentrarse en tareas de propaganda y organización de masas en la región. Por eso, hacia 1996 fundaría la emisora clandestina La voz de la resistencia junto al comandante guerrillero Simón Trinidad.

La radio clandestina tendría su mayor expansión en 2002, fecha en que Santrich llegó a ser suplente del Estado Mayor del frente 19, el cual operaba entre la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta. Con equipos artesanales y portátiles transmitieron con una potencia de hasta 500 vatios, incluso llegando hasta la llanura del Caribe y a la misma Barranquilla. La idea se regó hacia otros frentes y bloques, y las transmisiones se hacían en cadena durante 6 y 8 horas. Tiempo después, la guerra aérea que se intensificó los obligó a ser más clandestinos y a no permanecer tantas horas al aire.

Su mejor amigo, "su hermano", como lo llama aún, ha sido desde esos tiempos Luciano Marín Arango, conocido como Iván Márquez. El jefe negociador de la guerrilla en La Habana (Cuba) y quien, justamente hoy, no se posesionará como Senador de la República, alegando falta de garantías jurídicas por la situación que vive Jesús Santrich y que cree podría vivir él.

–Dudé mucho de la voluntad de paz del Gobierno luego de que asesinara a Alfonso Cano, pues era él quien venía haciendo el mayor esfuerzo para llegar al diálogo. Pensé entonces que la traición sería el pan de cada día–, refiere los días en que, a pesar de todo, las Farc había tomado la determinación de buscar un pacto de paz.

Durante los años duros de la guerra, en la mitad de 2005, Santrich fue designado integrante suplente del Estado Mayor Central del bloque Martín Caballero, el cual operó en el norte del país. Justo de la zona de donde salió en septiembre de 2012 hacia Venezuela y luego hacia La Habana (Cuba), junto con Iván Márquez, para integrar el grupo de los ocho negociadores de las Farc que dialogaría con el gobierno de Juan Manuel Santos.

Sobre los seis puntos de la agenda de negociación hubo discusiones álgidas, aunque siempre concertaron las partes, pues se trataba de llegar a acuerdos. Sin embargo, hubo un punto al que Santrich se opuso y el cual, dice, no se le consultó a la base guerrillera: la dejación de las armas.

–Los términos de la dejación convertida en entrega yo los conocí la noche de la llegada de Koffi Annan (exsecretario general de la ONU) al acto protocolario de la firma de dicho acuerdo en La Habana–, reitera hoy desde la cárcel.

También lea: Jairo Quintero, el veterano de Farc en la guerra del Magdalena Medio

Con todos los tropiezos y las críticas, la implementación del acuerdo de paz empezó a andar y Santrich fue designado como el representante de la exguerrilla de las Farc en la Comisión de Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo (Csivi). Desde ahí fue polémico a la hora de exigir la liberación de los presos de la insurgencia, tanto, que en esa brega hizo su primera huelga de hambre.

Después de que las Farc hiciera la dejación de armas ante las Naciones Unidas y de que los guerrilleros se agruparan en 26 zonas del país, la exguerrilla se convirtió en partido político y a finales de agosto de 2017 convocó a su militancia para desarrollar el congreso fundacional de la nueva colectividad. En ese escenario, dio otra batalla y junto a Iván Márquez demostraron tener ascendencia entre la base guerrillera.  

Márquez fue el delegado de esa colectividad más votado con 880 votos y Santrich sacó la tercera votación con 835 votos después de Pablo Catatumbo. Meses después se conocieron las listas al Congreso de la República y los dos amigos quedaron encabezando las listas al Senado y a la Cámara de Representantes. Así empezó su tránsito político este militante de la Juventud Comunista, el Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica que no ha dejado de tener controversias con las autoridades oficiales. Y la puja sigue, pues insiste en que se revelen las pruebas completas de lo que se le acusa. 

El pasado 13 de julio Jesùs Santrich asistió a su compromiso con la Justicia Especial para la Paz, pero ante el impedimento para que su comparecencia fuera personal, el exjefe guerrillero se presentó a través de una transmisión en vivo desde la cárcel La Picota.