Hay riesgos, pero el proceso de paz está en marcha: Stefano Manservisi

Para el director de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea (UE) la implementación del Acuerdo se juega un capítulo importante en la formalización y acceso a la tierra.

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Stefano Manservisi, director de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea. / Mauricio Alvarado - El Espectador

Stéfano Manservisi, la persona responsable de dirigir el Comité Estratégico del Fondo Fiduciario de la Unión Europea (UE) para el posconflicto, estuvo por segunda vez en el país. Manservisi es el encargado de impulsar la cooperación internacional que, aparte de los 95 millones de euros del Fondo, alcanza los 210 millones de euros para proyectos que están en curso en las regiones.

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Su visita, entonces, es clave para coordinar proyectos de producción alimentaria, comercio, turismo y emprendimiento para las comunidades de los territorios más alejados y abandonados del país, que han sufrido el peso del conflicto armado. En esta segunda ocasión, Manservisi formalizó la entrega de un importante apoyo presupuestal al Ministerio de Agricultura y con este un espaldarazo a la apuesta rural del Acuerdo de paz alcanzado con las Farc. Este apoyo fue de 11,5 millones de euros (39.000 millones de pesos aproximadamente) para el programa de Desarrollo Rural con Enfoque Territorial, con apoyo al sector lácteo y respaldo a iniciativas de reincorporación de excombatientes de las Farc.

De paso por el país, Manservisi también planeaba visitar Caquetá, junto con el director del Departamento para la Prosperidad Social, Nemesio Roys, el enviado especial de la UE para la paz de Colombia, Eamon Gilmore, y la embajadora de UE en Colombia, Rachel Brazier. El objetivo era estar en la inauguración de una planta despulpadora de fruta, que beneficiaría a 80 familias en la zona de reserva campesina de Pato-Balsillas, cerca de San Vicente del Caguán, una región que hoy hace parte del programa Nuevos Territorios de Paz del Gobierno, pero que por décadas fue una zona histórica del conflicto armado con las Farc y, como tal, ha sido golpeada por la guerra, el abandono estatal y los fallidos intentos de paz.

Sin embargo, un cielo nublado en la Cordillera Oriental fue suficiente para que la comisión que integraba Manservisi decidiera abortar el plan inicial por las condiciones meteorológicas. Llegar a Balsillas es prácticamente imposible si no se dispone de un helicóptero, o de por lo menos siete horas en carro para recorrer la vía maltrecha que va desde Neiva. En entrevista con Colombia2020, este delegado de la UE reveló algunos detalles de su visita y de lo que encontró un año después de la firma del Acuerdo de paz.

Hace un año vino a Colombia para entregar también 11,5 millones de euros. ¿Qué cambios ha visto en el país y en la implementación del proceso de paz desde ese entonces?

Lo que he visto es que todas las operaciones que discutimos y acordamos el año pasado para ayudar en la construcción del marco de la reforma agraria, del crecimiento en la producción y el protagonismo económico rural están en marcha. El comercio exterior hacia Europa también ha subido de manera impresionante.

He visto que el principio de una actividad coordinada con el Gobierno ahora se está traduciendo en leyes como la Ley de tierras. Entonces, de manera superficial, he visto un avance y una consolidación dentro del Gobierno que son bastante impresionantes.

¿Y qué obstáculos y dificultades ha notado?

El obstáculo más grande es un país en el que la tierra está en propiedad de pocos y la mayoría está en tierras sin propiedad. Este es uno de los desafíos más importantes de la reforma de la Ley de tierras. Pero he visto también que el Gobierno se ha equipado y ha empezado con acciones que están siendo piloteadas por las dos agencias (Unidad de Restitución de Tierras y Agencia Nacional de Tierras), por el Ministerio de Agricultura o por otros como el Banco Mundial. Me parece que ahora no hay solamente una visión, sino también un turno en las leyes, de administración de las agencias y de presencia en el territorio.

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Junto con el ministro del Posconflicto, Rafael Pardo, anunciaron que los recursos dados por la UE para desarrollo rural no van para campesinos que cultiven coca, porque según Pardo, desde el Gobierno ya hay programas diseñados dentro de la sustitución y la erradicación de la coca. ¿Cuál es la importancia que tiene para la Unión Europea el tema de la lucha contra las drogas?

El principal problema con la coca es el narcotráfico, el tráfico mundial, las bandas criminales que pueden ocupar el vacío en el territorio que ha dejado las Farc y que, si el Estado no es capaz rápidamente de ocupar con proyectos rurales concretos, será mucho peor. Para mí está claro que lo que está haciendo el Gobierno es un programa de reconversión de los mismos campesinos, de poder elegir un futuro que se base en productos que tienen un mercado legal y que son competitivos en un mercado mundial, que convierte a los campesinos en protagonistas, no en dependientes de bandas criminales con coca. Me parece que el Estado ha sido muy claro y determinante. Los programas existen y nosotros estamos para apoyarlos.

También anunciaron que hay especial interés en que se aprovechen los recursos dados para programas de reincorporación de excombatientes de las Farc. ¿Por qué ahora tienen ese “especial interés”?

El presupuesto no es solamente para eso y no es algo que empiece hasta ahora. Ya hay proyectos y acciones de reincorporación que se están haciendo, solamente que nos parece que en acuerdo con el Gobierno tenemos que acelerar y tener un poco más claro que la reinserción debe tener un enfoque un poco más grande. Este va a ser un criterio de elección de prioridad en los proyectos que vamos a examinar en el marco del Fondo. Es algo que estará en proyectos que pueden ser agrícolas, de gobernanza o de cualquier naturaleza. El esquema que se ha puesto en marcha, de ayuda con el porcentaje del salario mínimo, con el acceso a la salud y demás va a acabarse, entonces tenemos que apoyar los esfuerzos del Estado para acelerar esta decisión. No hay algo nuevo, lo que hay es un enfoque más fuerte.

Precisamente en el conversatorio de Colombia2020 en Cali, la semana pasada, Pablo Catatumbo afirmó que al interior de la organización hay mucha preocupación y que, por ejemplo, en la que fue la zona veredal de La Elvira (Cauca) de 400 guerrilleros, hoy solo quedan 100, porque no saben qué hacer ni de qué vivir. ¿Estos esfuerzos de los que usted habla están siendo suficientes?

Si la máquina de la reinserción no funciona de manera visible hay gran riesgo de desilusión, esto es algo que todos conocen. Pero este fenómeno no es algo de lo cual se pueda sacar la conclusión de que nada funciona y que todo está fracasando en la implementación. No me parece para nada. Hay una tendencia que muestra que no es solamente un riesgo, sino que también hay gente que se está devolviendo a la criminalidad. Sin embargo, la gran mayoría está comprometida, está trabajando, está recibiendo el salario mínimo, está recibiendo la seguridad, entonces todo lo que está previsto en los acuerdos está en marcha.

El riesgo existe, todos lo sabemos, pero el proceso tiene que ser respaldado, razón por la cual tenemos que enfocar más la selección de proyectos que incorporen un elemento visible de reinserción. El proceso es sólido y se debe y puede apoyar.