Encapuchados intimidaron a miembros de la colectividad en Bogotá

FARC, en alerta por atentados

El nuevo partido político aseguró que el evento de lanzamiento del candidato a Presidencia y listas a Congreso se mantiene firme para el próximo 27 de enero. Exigen al Gobierno garantías de seguridad.

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En rueda de prensa, Leydy Johana Poblador relató las amenazas de las que fue víctima. / Archivo particular

Desde que la Unión Patriótica (UP) nació como una opción legal para los excombatientes que se habían alzado en armas contra el Estado, pocas veces tuvieron la oportunidad de ver la victoria política en un escenario de democracia. Su candidato presidencial, Jaime Pardo Leal, fue asesinado en octubre de 1987, y prácticamente el país entero sabía que tarde o temprano eso iba a ocurrir.

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En la medida en que pasaba el tiempo, la ola violenta contra ese partido arreciaba. Poco a poco fueron matando a sus militantes, al punto que, entre 1985 y 1988, se contaban 573 muertos dentro de los integrantes del llamado brazo político de la hoy desarmada guerrilla de las Farc. Más de 20 años después, en septiembre de 2016, el presidente Juan Manuel Santos terminó pidiendo perdón, a nombre del Estado colombiano, por el genocidio cometido contra esa colectividad.

Con ese antecedente, y ante la sistematicidad de hechos violentos que se han venido registrando desde que se pactó el Acuerdo de Paz del Teatro Colón, la probabilidad de que aquel escenario se repita no es para nada lejana. Los miembros del naciente partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) han venido pidiendo a gritos al Gobierno que les brinden garantías de seguridad en este salto a la vida legal, sin armas y, hasta el momento, los asesinatos, amenazas y hostigamientos parecen seguir siendo pan de cada día.

El domingo pasado, la FARC informó que una de sus militantes, Leydy Johana Poblador, fue agredida por dos hombres y una mujer encapuchados, quienes la amenazaron con subametralladoras y le prometieron que ese era apenas el inicio de las acciones violentas que se vienen en su contra y en contra de los miembros del partido que viven en la capital del país. Los hechos ocurrieron en la localidad de Ciudad Bolívar, en Bogotá.

De hecho, la garantía de la seguridad para los miembros de la nueva colectividad es uno de los asuntos que más preocupan a los dirigentes, quienes se aprestan a iniciar campaña el próximo sábado 27 de enero, en medio de grandes riesgos y, hay que decirlo, las miradas recelosas y el rencor de una parte de la ciudadanía. Ese día se tiene previsto el lanzamiento de la aspiración presidencial de Rodrigo Londoño, Timochenko, y la de la lista al Senado y la Cámara de Representantes, precisamente en Ciudad Bolívar.

Además, hacen graves acusaciones en contra de las que consideran “campañas enemigas”. “No se necesita hilar muy delgado para suponer que este hecho se enmarca en la campaña de los enemigos (…) para tratar de amedrentar a este partido en ese esfuerzo de reconciliación y de paz que implica nuestro acercamiento a los sectores sociales y populares de los estratos más perjudicados del modelo económico neoliberal”, dijo Sergio Marín, integrante de la dirección de la FARC en Bogotá.

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A pesar de las amenazas, la colectividad tomó la decisión de mantener en firme el evento del sábado y exigieron a las autoridades locales y nacionales tomar las medidas necesarias para la preservación de la vida y la garantía de la participación política del partido. Según las cuentas de la organización, hasta el momento han sido asesinados 36 excombatientes, siendo los más recientes Wílmar Asprilla y Ángel de Jesús Montoya Ibarra, el pasado 16 de enero en el municipio de Peque (Antioquia).

Aparte de esto, también se ha presentado el homicidio de 13 de sus familiares. Desde el Ministerio del Interior, la promesa es la protección de los excombatientes para que puedan continuar con su actividad proselitista, que comenzará en firme con el acompañamiento a Londoño, quien llegó a Colombia desde Cuba el pasado sábado. La situación no pinta sencilla para el nuevo partido político, sin embargo, se pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para no permitir que la historia se repita.