Exmiembros del ELN piden que esa guerrilla le meta pedal a la paz

Gobierno y el grupo armado se culpan mutuamente por no tener mesa de diálogos, mientras que históricos de los elenos demandan cordura. ¿Por qué no despega la negociación?

eln.jpg

El Eln es considerada la segunda guerrilla de Colombia.
El Eln es considerada la segunda guerrilla de Colombia.
Archivo El Espectador

Mientras los acercamientos entre el Gobierno y las Farc apuntan a la inminente suscripción de un acuerdo que pondría fin a seis décadas de violencia con este grupo armado ilegal, todavía hay un importante actor del conflicto con el que el panorama no parece tan claro y del cual depende, en buena medida, que los pactos con las Farc no terminen en frustración. Ese actor es el Eln, considerado como la segunda guerrilla de Colombia y protagonista de una iniciativa de paz paralela que, luego de dos años de iniciada la fase exploratoria, aún no ha alcanzado la etapa de instalación formal de mesa de negociaciones.

Sobre las verdaderas razones de este freno en los acercamientos hay muchas especulaciones. Las que culpan al Gobierno, las que le endilgan la responsabilidad a los guerrilleros y las que señalan incluso que hay temas de política internacional causando distorsión en el ambiente. Así, por ejemplo, a comienzos de 2015, cuando la fase exploratoria llevaba un año, el jefe guerrillero Antonio Garcia ventiló —en diálogo con un medio de comunicación argentino— los temas de la agenda con el Gobierno, infracción al protocolo de confidencialidad que molestó a la Casa de Nariño y que, además, significó una contradicción respecto a la cultura del cumplimiento de la palabra dada, de la que históricamente se vanagloria el Eln desde las épocas en que era liderado por el cura español Manuel Pérez.

Nunca se supo cómo, pero apenas dos meses después hubo un nuevo roce cuando quedó en evidencia que las demoras en los acercamientos se debían a la resistencia del Eln a que en la agenda quedara el tema de la dejación de armas. Sus voceros aseguraban no tener mandato para incluirlo en las discusiones. La noticia tuvo en la percepción ciudadana un impacto negativo respecto a la iniciativa de paz y a la guerrilla no le quedaron dudas de que el tema lo había filtrado el Gobierno, hecho que consideró como una violación a la confidencialidad que el mismo Eln ya había roto.

 

Los roces más recientes tienen que ver con otros asuntos. En noviembre pasado, durante la última ronda de acercamientos, el Eln planteó que aún no se podía definir el sitio para las negociaciones y las partes acordaron que el asunto se resolvería después de las elecciones legislativas de Venezuela. Desde entonces, los tres canales de comunicación que el Gobierno tiene con el Eln no funcionan. Uno no responde y los otros dos dicen no tener novedad.

¿Qué significa eso? Personas cercanas a la iniciativa de paz sostienen que es innegable la existencia de problemas internos en el Eln. Incluso creen que desde Venezuela se está creando ruido en contra de la iniciativa. No hay que olvidar que varias de las zonas de mayor presencia del Eln son fronterizas con ese país, con el que comparten algunas tesis del discurso revolucionario, hoy en dificultades por la derrota de la bancada de Maduro en las elecciones de diciembre.

Aparte del factor Venezuela, existe la sensación de que el Eln subvalora la negociación con las Farc y de que, conocedor de que el tiempo juega en contra del Gobierno, está buscando dilatar el inicio de su propio proceso. Una apuesta supremamente arriesgada, pues de tanto apretar el globo puede terminar por estallarle en la cara. Es claro que la administraciónSantos pierde si no logra montar al Eln en eso que Frank Pearl, jefe negociador del Gobierno con esa guerrilla, ha decidido en llamar “el tren de la paz”. Pero el Eln tampoco gana con la dilación, que sólo conduciría a un escenario de dificultad en la implementación de los acuerdos con las Farc, agudización de disputas territoriales e inicio de un nuevo ciclo de confrontación. El Urabá de los años 90 es un ejemplo de ingrata recordación respecto a lo que puede ocurrir cuando sólo se desmovilizan unos grupos guerrilleros. Pierden los que dejaron las armas en solitario, pierden los que las conservaron, y pierde el país.

Con ese telón de fondo llegó 2016, durante cuyas primeras semanas la tensión se ha mantenido. El Eln se movió primero y aseguró mediante comunicado que tiene todo listo para iniciar la negociación y que la demora es culpa del Gobierno. El Ejecutivo, a través de Pearl, contestó este martes que la situación es al revés. La crisis es innegable y ambos lados quedaron expuestos. Ahora lo que se espera es que la presión social generada por la crisis termine por hacer que las partes por fin den el paso hacia la negociación formal.

Eso es lo que pedirán este jueves congresistas y sectores sociales, académicos y eclesiásticos que respaldan la búsqueda de la paz. Y es lo que pidieron una veintena de exmilitantes de Eln en carta conocida por este diario y dirigida el martes 2 de febrero a los líderes, militantes y combatientes de ese grupo, a quienes pidieron (así como al Gobierno) persistir en los esfuerzos de paz.

Entre los signatarios de la carta figuran personajes tan representativos en la historia del Eln como Marco Fajardo, quien estuvo en la aparición pública del grupo guerrillero, en la toma a Simacota, el 7 de enero de 1965; Alonso Ojeda y Medardo Correa, líderes de los años 60. También estánFelipe Torres y Pacho Galán, vinculados al Eln en los años 70; Mónica Lara, hija de Ricardo Lara, uno de los fundadores del grupo guerrillero y protagonista de varias aproximaciones de paz en los 90, y José Aristizábal, uno de los signatarios de los acuerdos de desmovilización de la Corriente de Renovación Socialista.

Todos ellos pidieron este miércoles al Gobierno y el Eln “ponderar el momento, no involucrarse en una guerra de papel… volver al trabajo secreto de encontrarse, para tratar las diferencias y concluir la fase de exploración satisfactoriamente, de una vez por todas”.

Las próximas semanas serán decisivas para saber si, en efecto, las partes fueron capaces de sobreponerse a las dificultades de la fase exploratoriay entienden que, como dicen los exelenos firmantes de la carta, “no es importante quién salga ganando de una desavenencia pasajera, cuando está de por medio el futuro del país”.

El siguiente es el texto completo del comunicado de los exguerrilleros:

CARTA A LA DIRIGENCIA, MILITANCIA Y COMBATIENTES DEL EJÉRCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL

Reciban todas y todos un fraternal saludo, junto con nuestro deseo de que en esta hora de final de la guerra preserven la vida y esfuerzos, para la construcción colectiva, junto con la nación entera, de días mejores para Colombia y sus gentes.

Nos dirigimos a Ustedes, en nuestra condición de ciudadanos del común, pero también en la de exmilitantes del ELN, organización revolucionaria en la que luchamos y compartimos sueños, esfuerzos, sacrificios y dolores, y por la que seguimos teniendo grandes afectos, a pesar de que el tiempo y la opción por caminos de lucha distintos nos hayan separado.

Nos dirigimos a Ustedes para compartir algunas reflexiones, con el propósito de contribuir en la búsqueda del camino que conduzcan a Colombia entera, a poner punto final a la guerra que ha llenado de sangre, dolor, desgarraduras sociales y atraso al conjunto de la sociedad; y a que todas y todos, sin exclusiones ni excepciones, construyamos amplias avenidas por las que la sociedad transite en la búsqueda de la reconciliación y por las que acudamos al trabajo colectivo de la justicia, la equidad y una paz sostenible y duradera.

La sociedad, tras décadas de violencia, de diferentes maneras ha hecho sentir su hastío de la guerra y hoy se expresa mayoritariamente a favor de la salida dialogada del conflicto armado interno y al trámite de los demás componentes del conflicto integral, como son el conflicto económico, político y social; a través de la palabra y la acción política sin armas, en un contexto de posconflicto armado, que se caracterice por el ejercicio de la acción política en el marco de una nueva legalidad, plena de garantías, para profundizar la democracia y hacer del Estado un real Estado social y de derecho.

Los diálogos de La Habana, han alcanzado niveles de irreversibilidad, que elevan los niveles de optimismo en los colombianos, porque configuran una salida posible de la guerra y una hoja de ruta hacia la paz, en el marco de una oportunidad histórica, que siéndolo para las partes lo es más para el país.

La Comunidad Internacional y de manera particular los países fronterizos y de la región, agrupados en la UNASUR, la CELAC, la ALBA-TCP, pero también las grandes potencias del mundo y organismos multilaterales como la ONU, la OEA, la UE, han expresado sus apoyos irrestrictos, a los esfuerzos que hoy hacemos los colombianos en poner punto final a la guerra y que seguiremos haciendo para sostenerla y cuidarla, como un bien común.

La paz del país solo es posible concebirla como una paz que se pacta y construye con todas las partes del conflicto armado, en un contexto de paz única y nacional, en la que el Gobierno Nacional y el ELN deberán hacer sus mayores y mejores esfuerzos, para crear el escenario de una paz con todos, para que haya un cierre definitivo del conflicto armado y para que la implementación de los acuerdos, reconciliación y la construcción de la justicia social, se realice en todo el territorio nacional e involucre a la nación entera.

Las dificultades evidenciadas para la conclusión de la fase exploratoria, no pueden ser nada más que un mal momento en el complejo trabajo de lograr entendimientos; porque no es importante quien salga ganando de una desavenencia pasajera, cuando está de por medio el futuro del país. Por ello les pedimos a Ustedes y al Gobierno Nacional, ponderar el momento, no involucrarse en una guerra de papel, superar el intercambio de dires y diretes, que por lo general no sirven para aclarar la situación, volver al trabajo secreto de encontrarse, para tratar las diferencias y concluir la fase de exploración satisfactoriamente, de una vez por todas, que es lo que toda Colombia desea y espera.

Con sentimiento de hermanos nos despedimos y les decimos que aquí afuera estamos esperándolos, para continuar juntos la lucha por las transformaciones que el país necesita, y por las que hace más de 50 años luchara Camilo y diera su vida.

¡Ni un paso atrás, por la paz la vida misma!

Colombia, 02 de febrero de 2016

Carlos Arturo Velandia
Gerardo Bazante
Harvey Hernández
Medardo Correa
Román
Juan de Dios Silva
Gulliver
Jorge “el flaco” – Valle del cauca
Orlando Agudelo
Pablo o Elías
Marco Fajardo
Francisco Galán
Vladimir Zabala
Luis Eduardo Celis
Carlos Olarte – Marcha Patriótica
Mónica Lara (En memoria de Ricardo Lara Parada)
Alonso Ojeda Awad
Jorge Clavijo
José Aristizabal