El operativo para ordenar la captura de "Santrich"

Los agentes que capturaron al excomandante del bloque Caribe de las Farc tuvieron varios sustos antes de esposar al exguerrillero. Pensaron que se iba a fugar, pues le perdieron su rastro durante unos minutos. Su captura representa el punto más crítico de la implementación del Acuerdo de Paz.

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“Jesús Santrich” está recluido en el búnker de la Fiscalía. / Mauricio Alvarado - El Espectador

La captura de Seusis Pausis Hernández, más conocido como Jesús Santrich, es el resultado de una investigación de Estados Unidos que ya llevaba por lo menos seis meses de pesquisas. La DEA lo tenía en la mira por, supuestamente, ser el responsable de varios negocios de narcotráfico, al lado de “La Familia”, un grupo conformado por Armando Gómez España, el abogado Marlon Marín y el empresario Fabio Simón Younes, todos pedidos en extradición por Estados Unidos. La Fiscalía recibió la solicitud de autoridades estadounidense a través de una circular roja de la Interpol, y tenía listas las piezas del arresto. Pero a último minuto, una llamada alertó al exlíder de las Farc de su captura. Y todo tuvo que adelantarse. El Espectador cuenta los detalles de este operativo que representa el momento más grave en las tareas de implementación del Acuerdo de Paz.

El 8 de febrero de este año fue un día clave para la DEA y la Fiscalía en la investigación. Ese jueves se habría concretado un negocio de proporciones gigantescas que se venía planeando desde hace varios meses: el envío de 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos. La reunión que permitió la negociación, dice la Fiscalía, se llevó a cabo en el barrio Modelia, occidente de Bogotá, donde el exlíder de las Farc tiene su oficina. Cuando el Sol se empezaba a asomar en la capital, Santrich, Marlon Marín y quien sería uno de los agentes infiltrados de la DEA, terminaban de concretar el pago de US$15 millones. Acordaron que se haría en suelo norteamericano y que la persona que recibiera la millonada tenía que presentar un “token” (en este caso un billete) que ellos le entregarían en Bogotá.

La escena en la que Santrich recibió el papel, que más tarde aparecería en Miami antes de que el pago se efectuara, es uno de los elementos que dio luz verde al operativo contra él y “La Familia”. Estados Unidos dio la orden de arresto poco después de ese 8 de febrero. Sin embargo, el fiscal Néstor Humberto Martínez la mantuvo en total reserva hasta días antes de su ejecución. Los agentes del CTI sabían que tendrían una importante misión cuando empezó esta semana que acaba. Pero no se imaginaban de qué se trataba. El fin de semana pasado, Martínez citó a su despacho a los hombres que debían entrar a la casa del líder de la FARC, les entregó las circulares de la Interpol y les dio sólo unos días para organizar el operativo. Mientras tanto, continuaban los rastreos telefónicos contra “La Familia”.

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Hasta ahí el operativo iba en marcha sin ningún tropiezo. Pero la dicha no duró mucho. Una llamada de Fabio, quien sería una persona cercana a Santrich, alertó al exguerrillero de su arresto con fines de extradición, justo un día antes de su captura. Fuentes cercanas a la Fiscalía le explicaron a este diario que fueron dos los informantes que le alertaron del operativo al exjefe del bloque Caribe. Uno sería un mayor de la Policía y el otro, funcionario de la Fiscalía, quienes todavía están prófugos y, en el momento en que sean capturados, también podrían ser extraditados por haber intervenido en una operación de la DEA. Esta conversación puso a correr a los agentes del CTI que tenían a cargo el operativo. A las 2:00 de la madrugada del lunes 9 de abril se movilizaron en búsqueda de su objetivo. El punto de llegada fue la casa de Trichi –como sus socios solían llamar al exguerrillero– ubicada en cercanías al estadio El Campín en Bogotá. A las 6:00 a.m., todos los agentes estaban en sus puestos y el fiscal Martínez le informó al presidente Juan Manuel Santos de la operación.

Santrich salió rumbo a su oficina, que queda en una vivienda del barrio Modelia. Allí desayunó y coordinó algunos asuntos pendientes. A media mañana regresó con su esquema de seguridad a su casa. Descansó un rato y hacia mediodía se dirigió a almorzar en un restaurante en la calle 72 con carrera 11. Todo su recorrido fue seguido por los agentes, quienes se prepararon para capturarlo apenas saliera del restaurante. Simultáneamente se les seguían los pasos a Gómez, Marín y Younes. El almuerzo finalizó. Todo estaba listo para arrestar a Santrich, pero un error de cálculo impidió hacerlo.

La orden para esposarlo la tenía que dar un agente que estaba dentro del restaurante. Pero cuando Santrich salió del lugar, el funcionario le perdió la pista. Al parecer, el hombre pedido en extradición por Estados Unidos tomó un ascensor en la dirección contraria del agente. Los minutos que pasaron mientras volvieron a saber de él fueron suficientes para que abordara su camioneta y emprendiera nuevamente su camino sin problema. Los agentes tenían un plan b, y gracias a la señal de su celular, pudieron seguirlo. Pero perdieron el rastro por varios minutos, lo que encendió las alarmas de todo el equipo. La señal satelital mostraba que la camioneta pasaba por la calle 26, en cercanías al aeropuerto El Dorado. El hecho de que estuviera cerca de la salida aérea del país les dio a los agentes la idea de que podía fugarse. Aunque tenían su ubicación por el radar, perdieron el contacto visual de la camioneta, lo que preocupó aún más a las autoridades. Tras varios minutos lograron ubicarlo nuevamente y verificaron que el destino de Santrich era su oficina. Fue allí en donde los agentes se pusieron en posición e iniciaron el operativo de captura.

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Al sentirse acorralado, Santrich se encerró en uno de los cuartos de la casa, mientras sus allegados alegaban que el operativo era un “montaje judicial”. Mientras tanto, el presidente Juan Manuel Santos y el fiscal Néstor Humberto Martínez esperaban noticias de la operación. Simultáneamente, el empresario de 72 años, Fabio Younes Arboleda, fue capturado por agentes del CTI, así como Armando Gómez, alias el Doctor, que estaba hospitalizado para el momento de su arresto. Trichi fue sacado casi a rastras de la vivienda y conducido al búnker de la Fiscalía, al igual que sus supuestos cómplices. En medio de los alegatos de los cercanos a Santrich, la Fiscalía procedió a hacer el allanamiento a la vivienda.

A Santrich se le incautaron 21 elementos electrónicos que están siendo analizados por las autoridades. A Fabio Younes le quitaron dos celulares y una agenda de apuntes, mientras que a Gómez sólo se le incautó su celular personal. Cada miembro de “La Familia”, que se habría unido para hacer un millonario envío de droga hacia Estados Unidos, tiene su propia historia. La ficha clave fue Marlon Marín Marín, abogado de 39 años, quien estaba dedicado al manejo de contratos para la salud de desmovilizados, negocio que se habría frustrado cuando el Gobierno se hizo cargo. Por este tema, su nombre volvió a ser mencionado esta semana .

Marín fue llamado a interrogatorio por las investigaciones que adelanta la entidad sobre los proyectos productivos del posconflicto. En estas investigaciones están también vinculados la abogada  María Elvira Valencia, adscrita al Fonade y Sonia Elvira Veloza Mogollón, aspirante a la Cámara de Representantes en 2014, impulsada por Rafael Pardo, alto consejero para el Posconflicto. De igual modo, tendrá que hacerlo el exdiputado de Santander José Domingo Ardila.

Armando Gómez, padre de una exreina de belleza colombiana, haría parte del núcleo de “La Familia”. Gómez, de 68 años, tiene serios señalamientos en su contra desde 1994, cuando la revista Semana reveló que Gómez habría invertido dineros del narcotráfico en la junta accionaria de Cali Hoteles S. A. En 1991 estuvo preso en la cárcel La Modelo de Bogotá por porte ilegal de armas. Por su parte, el empresario Fabio Simón Younes Arboleda, de 72 años, es el fundador de la empresa Fabio Younes & Asociados. La compañía tiene como objeto la prestación de consultoría en temas jurídicos, aunque Younes, revelaron fuentes cercanas al proceso, nunca obtuvo el cartón que lo convertía en abogado.

La captura de Santrich ha sido el momento más oscuro del Acuerdo de Paz, según lo señalaron miembros del partido de la FARC. A pesar de que el presidente Santos les garantizó que a Santrich se le respetaría el debido proceso, los líderes de este grupo ven amenazados los acuerdos. El propio Santrich también se pronunció desde su lugar de reclusión y aseguró que emprenderá su última batalla, “la de la dignidad”. “No daré un paso atrás en los propósitos que nos hemos trazado desde siempre, y ahora más que nunca voy a avanzar en esta batalla que va por la liberación de nuestros prisioneros, para que se acaten los compromisos que se hicieron con las víctimas en La Habana”, aseguró.

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