A TRES DÍAS DE LA INSTALACIÓN DE LA NUEVA LEGISLATURA

El difícil camino de la FARC al Congreso

Iván Márquez declinó a su curul en el Senado de la República, Jesús Santrich no se podrá posesionar por estar detenido y Bayron Yepes tampoco llegará al Congreso por quebrantos de salud. Un difícil panorama para el naciente partido político de la exguerrilla.

ivan_marquez_congresista_2.jpg

Iván Márquez, exjefe negociador de las Farc en La Habana, no se posesionará como senador. / AFP

A escasos tres días de que el Congreso de la República 2018-2022 se instale, el partido político de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) vive su primera gran crisis. Iván Márquez, quien fue el jefe negociador de la delegación de la guerrilla en La Habana y cabeza de lista a Senado, anunció que no tomará posesión de su curul por considerar que no goza de “garantías jurídicas”, pero además porque afirma que “el Acuerdo de Paz ha sido violado y se debate entre la vida y la muerte”. Su decisión de declinar a la credencial de congresista implica no sólo una fractura en el interior del nuevo partido, sino un movimiento en las listas de Senado y Cámara.

Márquez, de quien siempre se ha dicho que tiene el perfil más político de la dirigencia guerrillera, renunció al Congreso mediante una dura carta pública. “Tres circunstancias se interpusieron insalvables en mi posesión como senador de la República este 20 de julio en desarrollo del Acuerdo de Paz. La primera de ellas es el montaje judicial o entrampamiento urdido por el fiscal general y la DEA, que hoy tiene injustamente tras las rejas a Jesús Santrich y entre la vida y la muerte al proceso de paz. El fiscal hundió el puñal de sus resentimientos en el corazón de la confianza y en el propio corazón de la inmensa mayoría de los guerrilleros”, expresó.

También lea: "La JEP fue maliciosamente transformada": FARC

“La segunda es la impresionante desfiguración de la JEP que hoy hace irreconocible esa jurisdicción comparada con el texto original firmado por las partes en La Habana. No hay antecedentes próximos en el planeta Tierra en el que un Acuerdo de Paz, luego de firmado y celebrado por los plenipotenciarios de las partes, haya sido modificado al antojo de personas interesadas, ajenas a esa construcción”, agrega la carta.

Y concluye: “La tercera circunstancia es que no se ve por ninguna parte la determinación de cumplir con asuntos esenciales del Acuerdo como la reforma política, sin la cual no habría condiciones para el tránsito de la rebelión armada a la política legal. Es inconcebible que cinco años después de aprobado el primer acuerdo parcial sobre tierras, estas no se hayan formalizado o titulado a favor de los campesinos que actualmente las poseen. Sin menospreciar el rol de la incompetencia de ciertos funcionarios del Estado, el ciudadano de a pie percibe también que tiemblan de pavor frente a los latifundistas y despojadores de tierras”.

El excomandante guerrillero dijo sentir que la paz de Colombia “está atrapada en las redes de la traición”; que más grave que el incumplimiento han sido las modificaciones que le han hecho al Acuerdo Final el Congreso, la Corte Constitucional y la injerencia del fiscal Néstor Humberto Martínez. Sin embargo, Márquez fue claro en que seguirá trabajando por la implementación de lo pactado y la reintegración de los excombatientes. Eso sí, su decisión causa un enorme traumatismo en la exguerrilla, quien pierde a uno de líderes más preparados para asumir este momento.

Esta no es la primera vez que Márquez deja tirado el fuero de congresista. Ya había salido elegido representante a la Cámara por la Unión Patriótica (UP) en 1986. Se posesionó el 20 de julio de ese año como parte de los 14 parlamentarios, entre listas propias y alianzas. Pero la violencia se les vino encima. El 30 de agosto del 86, un mes y diez días después de tomar posesión, fue asesinado el primer congresista de la UP: Leonardo Posada Pedraza. Dos días después, el 1° de septiembre, el turno fue para el senador Pedro Nel Jiménez Obando. El 14 diciembre mataron a Octavio Vargas Acosta, otro senador. En cinco meses ya habían asesinado a tres congresistas, sin contar a los líderes regionales. Y vino el golpe fatal el 11 de octubre de 1987, cuando fue acribillado el candidato presidencial, Jaime Pardo Leal.

También lea: La dura realidad política de la FARC

Las elecciones populares de alcaldes se estrenaron el 13 de marzo de 1988, fecha que marcó el inicio de la cadena de masacres del paramilitarismo para diezmar los fortines electorales de la UP. Los “paras” desplegaron su terror en Mejor Esquinas, Honduras, La Negra, El Tomate y Segovia. En este contexto, Iván Márquez, junto con Braulio Herrera, empezaron a denunciar la campaña de exterminio que se conoció como el “baile rojo”, advirtieron de las amenazas en su contra y denunciaron la participación de la Fuerza Pública en ello. Ante la falta de respuesta, Márquez tomó la decisión de regresar al monte y retornar a la vida clandestina y las armas.

Por eso, en parte, no sorprende la decisión que tomó ayer. Lo grave es que se suma a una serie de eventos infortunados para la FARC cuando da sus primeros pasos en la vida política legal y ahora que Jesús Santrich se encuentra preso y vinculado a un proceso de extradición por narcotráfico y no podrá posesionarse como representante a la Cámara, como ya lo advirtió el Gobierno. Todo esto produce un fuerte impacto en la base guerrillera, que ve en estos episodios una suerte de traición e incentiva la desconfianza en la institucionalidad colombiana, lo que, sobra decirlo, deja abiertas las puertas a que muchos regresen a las armas en otra organización.

Y como si fuera poco, Bayron Yepes, quien fue la cabeza de lista de la exguerrilla a la Cámara por Bogotá, tampoco se posesionará por problemas de salud. En su lugar iría Sergio Marín. Es decir, tres de las diez curules de la FARC en el Congreso podrían estar vacías el próximo 20 de julio. El nuevo partido político delibera a puerta cerrada para encontrar una fórmula que les permita enfrentar la situación. Mientras tanto, muchos son los que se preguntan cuál será el mecanismo para que las curules que el Acuerdo le asignó a la FARC por dejar las armas puedan ser ocupadas.

También lea: “Nunca he pensado en someterme a una corte yanqui”: 'Jesús Santrich'