El renacer de la izquierda en el Legislativo

El día en que las Farc llegaron al Congreso

En Senado: Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Losada, Victoria Sandino y Sandra Ramírez; en Cámara: Marcos Calarcá, Jairo Quitero y Olmedo Ruiz fueron los designados por la exguerrilla para darle rostro a la participación política de la exinsurgencia.

bancada_farc.jpg

De las diez curules designadas para la FARC, sólo siete de ellas fueron ocupadas. / Gustavo Torrijos - El Espectador

El 20 de julio de 2018 pasará a la historia de Colombia como el día en que las Farc llegaron al Congreso de la República. Atrás quedó medio siglo de guerra contra el Estado, una docena de intentos de paz y los más de cuatro años de negociación política en La Habana, que dieron como resultado un Acuerdo Final de Paz, que incluyó un proceso de concentración y la dejación de armas y de adecuación normativa de lo pactado.

Ha pasado año y medio desde la firma del Acuerdo del Teatro Colón, luego del triunfo del No en el plebiscito refrendatorio. Desde entonces, el país ha visto cómo la guerrilla más antigua del continente se concentró en 26 zonas, dejaron las armas e iniciaron su tránsito a la vida civil y política. También se inició un traumático proceso para traducir las 310 páginas del Acuerdo en una docena de reformas constitucionales, cerca de 50 leyes ordinarias y centenas de decretos presidenciales. Este proceso atravesó un fuerte pulso en el que el gobierno Santos se jugó todo su capital político en altisonantes debates en el Congreso.

Vea nuestro especial Del monte al capitolio: los congresistas de la Farc

Finalmente, ayer, toda la tensión de esos episodios quedó atrás. La expresión esencial del Acuerdo de Paz, que el exnegociador del gobierno Humberto de la Calle caracterizó como “el cambio de las balas por los votos” se cristalizó en un sencillo acto: los representantes de las antiguas Farc —ahora convertida en fuerza política— llegaron al Capitolio Nacional para defender sus ideas a través de la palabra y en desuso de la violencia.

Escuche nuestro podcast: De la selva al capitolio, el tránsito político de las Farc​

 

Los encargados de dar el paso definitivo fueron Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Losada, Victoria Sandino y Sandra Ramírez, en Senado; mientras que a la Cámara llegaron Marcos Calarcá, Jairo Quintero y Olmedo Ruiz. De las diez curules que el Acuerdo dispuso para la exguerrilla, sólo siete fueron ocupadas. Las tres curules restantes estaban destinadas para Iván Márquez, exjefe negociador de la insurgencia que se negó a tomar posesión del cargo tras asegurar que no tenía garantías; Jesús Santrich, quien no pudo presentarse al Legislativo por encontrarse detenido y vinculado a un proceso de extradición, y Bayron Yepes, quien por problemas de salud cedió su credencial a Sergio Marín. El principio de la negociación entre el Gobierno y las Farc fue que en esta guerra no había vencedores ni vencidos. Por eso, cada paso tuvo una simbología intrínseca. La dejación de armas de la exguerrilla, ocurrida en junio de 2017, simbolizó un triunfo para el Estado; mientras la llegada de los excomandantes al Congreso es la victoria política de la FARC. Y en esta simbología, el hecho de que sólo llegaran siete de los diez designados de la exinsurgencia al Legislativo es la expresión de las turbulencias que ha enfrentado el naciente partido, que ha visto incumplimientos en temas como la reintegración, el asesinato de varios de sus miembros y la modificación de algunos detalles del Acuerdo. Todo sumado fue el argumento para que Márquez dejara vacía su silla en el Congreso.

Pero no es la primera vez que el excomandante guerrillero deja su credencial botada. En los años 80 salió elegido representante a la Cámara por la Unión Patriótica, pero la avalancha de crímenes contra los militantes de la colectividad, que incluyó el asesinato de sus principales congresistas y dirigentes, motivó que Márquez regresara al monte. Han pasado casi 30 años e Iván Márquez, nuevamente, dejó su curul vacía. Esto sucede, precisamente, al mismo tiempo que se produce el regreso de la Unión Patriótica (UP) a los pasillos del Capitolio Nacional. Regresa 24 años después de aquel 9 de agosto de 1994, cuando las amenazas en contra del último congresista del movimiento, Manuel Cepeda Vargas, se materializaron con su asesinato. Ayer, Aída Avella tomó la investidura de senadora e izó las banderas del movimiento arrasado por la violencia de Estado.

También lea: Jairo Quintero, el veterano de Farc en la guerra del Magdalena Medio

La última vez que la UP hizo presencia en el Legislativo fue a través de Leonardo Posada Pedraza, Pedro Nel Jiménez, Pedro Luis Valencia Giraldo, Octavio Vargas Cuéllar, Bernardo Jaramillo Ossa, Henry Millán González, Jairo Bedoya Hoyos y Octavio Sarmiento Bohórquez, quienes se convirtieron, entre 1986 y 2001, en víctimas del exterminio que sufrió el movimiento político, un fatídico episodio de la historia nacional en el que las cuentas superan los miles de muertos. Por el Congreso también pasó Carlos Enrique Cardona, conocido con su nombre de guerra como Brauilio Herrera, quien ante la matazón en contra de la UP se fue a engrosar las filas de las Farc en la selva y, posteriormente, al exilio.

Así pues, el Congreso 2018-2022 se instaló con un episodio inédito en la historia reciente del país: el renacer de las fuerzas de izquierda en el Capitolio. Unas por el apoyo popular y otras por el Acuerdo de Paz. Pero, además, llegan justo cuando el uribismo regresa al poder con la promesa de reformar lo pactado y para compartir recinto con el expresidente Uribe, declarado enemigo de la exguerrilla y representante de la derecha colombiana.