Entrevista

“Cese al fuego jalonará el avance de la mesa de Quito”: Juan Camilo Restrepo

Desde Ecuador, el jefe negociador del Gobierno en los diálogos con el Eln explica cómo funcionará la tregua temporal pactada desde hoy y hasta enero con esa guerrilla.

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“Por primera vez en 60 años el país pasará sus fiestas de diciembre en tranquilidad”: Restrepo. / Archivo El Espectador

¿Cuál es el alcance del acuerdo de cese bilateral al fuego con el Eln?

Primero que todo quisiera resaltar la importancia de lo pactado: es el primer acuerdo firmado tendiente a la paz con el Eln en 54 años de vida de esta guerrilla. Eso hay que resaltarlo, porque es un paso inicial, pero muy significativo. Se ha llegado a un cese al fuego temporal y bilateral. Temporal, porque va hasta el 12 de enero de 2018, desde el 1° de octubre de este año, pero se convino que en enero se hará una evaluación, que incluirá los avances de la agenda de negociación. A la luz de estas consideraciones, las partes podrán convenir una prórroga.

En concreto, ¿qué se acordó?

Un cese transitorio, que hay que diferenciarlo con el del fin del conflicto, que fue el que se acordó con las Farc y que incluyó entrega de armas, desmovilización y reincorporación. Este es un paso inicial, la negociación con el Eln está comenzando, pero no es solamente un silenciamiento de los fusiles. Más aún, ese no es su objetivo fundamental. Es ante todo un proceso de desescalamiento del conflicto y de alivio humanitario para la población civil, que es la que más sufre la guerra. Además del cese, hay unos compromisos muy puntuales y solemnes que hemos adquirido las partes.

¿Cuáles son?

Durante el cese al fuego, el Eln se ha comprometido a no secuestrar, ni nacionales ni extranjeros, hecho también inédito en su historia; a no hacer actos de saboteo contra la infraestructura energética y petrolera; a no reclutar menores de 15 años, que es el límite del DIH, y a no sembrar minas antipersonales en áreas donde pueda resultar afectada la población no combatiente.

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¿Y el Gobierno?

Nosotros nos comprometimos a reforzar el sistema de alertas tempranas para proteger de mejor manera a los líderes sociales; a adelantar en este semestre un programa de alivio humanitario a la población carcelaria del Eln, que se calcula en unas 450 personas, en cuestiones de salud, de ubicación, seguridad interna en los patios y de reubicación, si es el caso, para que sean trasladados a los centros carcelarios donde queden más cerca de sus familias. El Gobierno hará también un seguimiento a la correcta aplicación de una ley que se expidió recientemente, por la cual se desjudicializan algunos tipos de protesta social. Y, por último, vamos a dar inicio al proceso de consultas con la ciudadanía, que es el punto número uno de la agenda de diálogos e implica su participación con unas audiencias en Quito.

¿Cómo va a operar en el terreno ese cese bilateral?

De ninguna manera implica una restricción en movilidad a la Fuerza Pública: es libre de moverse en todo el territorio nacional para cumplir su misión constitucional y legal, que es reprimir el delito, ya sea que el crimen lo cometa un grupo irregular o el mismo Eln. Este cese no es para exculpar comportamientos criminales, es para evitar choques armados. Este es un cese al fuego diferente al del Caguán. En ese había 54 mil kilómetros cuadrados en donde no podía entrar el Ejército. Aquí no hay un centímetro del territorio nacional que no pueda ser ocupado por las tropas. A su turno, como es temporal, el Eln no tiene una ubicación geográfica específica. Lo que buscamos es que no haya enfrentamientos militares.

¿Cómo se verificará el cumplimiento de este acuerdo?

Se ha montado un sistema complejo en el que veedores de Naciones Unidas se van a ubicar en 38 localidades en todo el país, que son las que tienen mayor conflictividad con esta guerrilla, para que sean receptoras de información y evitar que se produzcan incidentes. Y también se va a contar con el acompañamiento de la Iglesia católica que, a través de sus obispos y las diócesis, van a hacer veeduría.

¿Exactamente dónde van a estar ubicados esos observadores?

En áreas con mayor presencia del Eln y mayor riesgo de que se presenten incidentes. Por ejemplo, Arauca, Catatumbo, sur de Bolívar, nordeste antioqueño, Chocó, en Cauca-Nariño, entre otros. Los protocolos tienen reglas muy estrictas. Son 11 protocolos, y son tan serios que, por ejemplo, incluimos una cláusula que llamamos “anticonejo”, para evitar que se presente un episodio como el de Pondores con las Farc. El Eln se compromete a no hacer proselitismo de ninguna clase con las comunidades, a no transitar armados por carreteras principales ni secundarias y, en general, a no coaccionar el libre desarrollo de la vida de la población civil.

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¿En qué quedó el tema de la extorsión?

Los cuatro compromisos explícitos son los mencionados. Ahora, una extorsión es un delito, de manera que si en el cese al fuego se judicializa una extorsión realizada por parte de algún miembro del Eln, será sancionada y perseguida por la Fuerza Pública.

¿Qué espera que ocurra en el transcurso de estos tres meses?

Espero que estos 100 días puedan servir para dos cosas, siempre y cuando el Eln cumpla de buena fe estos compromisos: en primer lugar, va a empezar una aclimatación del diálogo de paz. Es una cimentación inicial muy importante; y en segundo, las comunidades verán, por primera vez, un alivio de las condiciones a las que ha estado sometida. Si eso ocurre, es un mensaje inédito en la historia con este conflicto.

¿Y la mesa de Quito?

Seguirá funcionando normalmente. Más aún, vamos a encontrar en el cese al fuego un jalonador del que no se había beneficiado hasta ahora. El mejor ejemplo es que empiezan las consultas populares que estaban frenadas a la espera de que el Eln renunciara al secuestro. A finales de octubre y principios de noviembre se va a invitar a 60 estamentos de la sociedad, escogidos de común acuerdo, para que hagamos un intercambio sobre metodologías de participación de la sociedad. Es el pórtico del punto uno de la agenda de negociación. El cese jalonará el avance de la mesa de diálogos.