Cartas cruzadas de la FARC dejan al descubierto controversias al interior

Mientras Joaquín Gómez y Bertulfo Álvarez criticaron el manejo que la dirección del partido le ha dado a la actual crisis, “Fabián Ramírez” apareció para negar que haya abandonado el Acuerdo de Paz.

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“Pastor Alape”, “Timochenko”e “Iván Márquez”, algunos de los jefes de las Farc. / Óscar Pérez

El abandono del exjefe negociador de las Farc, Iván Márquez, al proceso de paz, a sus responsabilidades políticas con el naciente partido y a las labores de reincorporación de los excombatientes ha dejado ver una fuerte disputa interna en la exguerrilla, que se ha profundizado con las especulaciones de que varios mandos medios dejaron los espacios de reincorporación para, supuestamente, integrarse a las disidencias. La discusión ha subido de tono en las últimas horas, luego de que se conocieran dos cartas públicas de importantes excomandantes de la organización.

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La primera es un extenso escrito que Joaquín Gómez y Bertulfo Álvarez, dos de los máximos comandantes de la exguerrilla, allegaron al pleno de la colectividad política, que se reunió hace una semana en Bogotá. A través de siete páginas y 44 puntos, ambos esgrimen fuertes críticas, específicamente en contra de Rodrigo Londoño (Timochenko) y Pastor Alape.

Para Gómez y Álvarez, el partido está en un estado de postración que comenzó en la X Conferencia en El Yarí y se consolidó en el congreso fundacional del partido, en septiembre de 2017, cuando se burló la voluntad popular y se desconocieron unos resultados bajo el pretexto de que había ocurrido fraude en las votaciones. “Ahora, la vida pasó su cuenta de cobro; somos una dirección sin credibilidad ni confianza ante la base de los exguerrilleros, corriendo el riesgo, si no rectificamos, de quedar siendo una dirección de puros caciques, pero sin indio a quien mandar”.

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Sobre Timochenko se señala que es un ejemplo de quienes se han dedicado a defender “el orden burgués con un inesperado y sorprendente celo”. Le reclaman, entre otras cosas, su posición frente al caso de Jesús Santrich, recluido en La Picota y pedido en extradición por los Estados Unidos por, presuntamente, participar en el tráfico de más de 10 toneladas de coca a ese país. “Pedía (Timochenko) que al ‘honorable’ senador Uribe se le respetara el debido proceso y ‘el principio de inocencia’, mientras que en el caso Santrich, lo que dijo fue palabras más, palabras menos, que debería demostrar su inocencia, o sea, que se partía del hecho de que era culpable”, dice el documento.

En ese mismo sentido cuestionaron las calidades de Londoño como jefe de la colectividad. “Le vemos serias dificultades, ya que es un jefe con ausencia de liderazgo, es rencoroso y revanchista; no investiga llamando al afectado para que haga sus descargos, sino que toma determinaciones a espaldas de éste, y hasta sanciona, sin que el afectado sepa que está sancionado, y si lo llega a descubrir, es por pura intuición”, escriben los dos dirigentes de la FARC.

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De otro lado, una carta de Fabián Ramírez, excomandante del bloque Sur, acabó con las especulaciones acerca de su supuesto abandono de los Acuerdos de Paz y de su esquema de seguridad para integrarse a las disidencias, que, según informes de inteligencia y de ONG que le siguen el pulso a la implementación, crecen día a día ante la lenta aplicación de lo pactado en La Habana. Ramírez asegura que no ha abandonado sus compromisos, que sigue creyendo en la reconciliación, pero advierte que desconfía de los organismos de seguridad, pues teme que se reactiven las órdenes de captura con fines de extradición en su contra, como ocurrió con Jesús Santrich.

“He conocido por diversos medios de comunicación noticias nada ajustadas a la realidad actual de varios exguerrilleros de la FARC, donde se pone en duda el compromiso que asumimos de construir una paz estable y duradera, dichas noticias han estado acompañadas de unos señalamientos sobre el supuesto abandono de los esquemas de protección asignados por la UNP e incumplimientos a lo acordado en el proceso de paz, que para nadie es un secreto, le ha dado oportunidad al país de replantearse social y económicamente, si existiere voluntad de sus gobernantes”, escribe el excomandante del bloque Sur de las Farc.

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Ramírez niega que haya abandonado su esquema de seguridad y detalla que éste está compuesto actualmente por cuatro hombres y dos camionetas. Eso sí, sostiene, dos de sus escoltas llevan tres meses sin prestarle protección, puesto que se encontraban enfermos. Y aprovechó la carta para solicitar su reintegro y explicar que cuando comenzó el proceso de pedagogía de los Acuerdos de Paz y la participación política en las elecciones pasadas, tenía plena confianza en el Estado y sus organismos de seguridad, pero que la detención de Santrich ha roto esa confianza.

“A raíz del montaje contra el compañero Jesús Santrich y otros camaradas, esa confianza ya no es la misma, debido a esto y por nuestra seguridad personal, optamos por no ser otra víctima más de la orquestada maniobra sucia, bajo un libreto entregado que han colocado a Marlon Marín, para que enlode el nombre de algunos de nuestros compañeros con acusaciones totalmente falsas. Actualmente me encuentro recorriendo los municipios de Florencia, Paujil, Cartagena del Chairá, Puerto Rico y San Vicente del Caguán, todos ubicados en el departamento del Caquetá”, expresa el dirigente de la FARC.

También detalla que tiene la tarea de reagrupar “a cerca de un centenar de exguerrilleros, que estaban rezagados por el incumplimiento gubernamental de reincorporación”. Así como también afirma que ha abandonado las apariciones públicas debido a que se encuentra en un “limbo jurídico y judicial, debido a los últimos informes y titulares periodísticos y planteamientos de personalidades políticas, mal intencionadas, que han acrecentado la desconfianza y temor hacia una posible captura como ha venido pasando con algunos compañeros”.

Finalmente, Fabián Ramírez expresa que teme que se cumpla la solicitud de reactivar las órdenes de captura con fines de extradición en su contra, sin que pueda saber si es por hechos ocurridos antes de la firma del Acuerdo de Paz o debido a un montaje judicial. “El pueblo colombiano debe tener la plena seguridad que seguimos apostándole al proceso de paz y la disposición de juntar esfuerzos en beneficio de todas y todos los colombianos. Con gratitud y respeto. Firme en la reconciliación de Colombia”, concluye.

Así las cosas, una tremenda tormenta se vive en la dirigencia de la exguerrilla. La “deserción” de Iván Márquez de los Acuerdos de Paz ha provocado una división que, aunque es histórica, y de la que ya se hablaba en los diálogos de paz, se había logrado conjurar por cuenta de que al fin y al cabo le estaban apostando a un proyecto común en ese momento: firmar un acuerdo de paz que le pusiera fin a la confrontación armada, pero ahora, en las lides de la lucha política, las diferencias se hacen notorias, pues ya nos los rige un reglamento de guerra sino el principio democrático de la controversia y el debate.