Una región clave en el posconflicto

Caquetá y las raíces de la guerra

Quinta entrega del especial: Zona histórica para las Farc, 16 de sus municipios más uno del Huila integran la circunscripción especial de paz número cinco. Aunque con la desmovilización de la guerrilla ha disminuido la violencia, hay amenazas que persisten.

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Foto en la vereda El Diamante (Caquetá) durante la marcha de las Farc a las zonas veredales donde dejan las armas. /NC Noticias

Históricamente, el departamento del Caquetá ha sido bastión político y militar de las Farc y, por lo tanto, área de disputa con otros actores armados por el control de los cultivos de coca, procesamiento y comercialización de drogas. Las alertas aumentan cuando se cuenta además con una producción petrolera que es caldo de cultivo para otro tipo de conflictos sociales con las comunidades y la fuerte presencia militar por parte del Estado. Un informe de la Fundación Ideas para la Paz (Indepaz) revela que desde 1998 hasta 2006, el Bloque Sur de la guerrilla sostuvo enfrentamientos con grupos paramilitares como el Bloque Sur de los Andaquíes y el Frente Sur Putumayo del Bloque Central Bolívar. Y más recientemente se ha conocido de la presencia de las bandas criminales Águilas Negras y Los Rastrojos en asuntos que las autoridades relacionan con ajustes de cuentas, la mal llamada “limpieza social” y actividades del narcotráfico.

(Vea el especial de circunscripciones especiales de paz)

Un escenario que pinta complejo de cara al proceso de apertura democrática electoral que implica la quinta circunscripción especial de paz, que conforman 16 municipios caqueteños, incluyendo la parte rural de su capital, Florencia, y sumando a Algeciras, en el departamento del Huila. Con un potencial electoral de 295.392 ciudadanos en 702 mesas de votación, se trata de una de las regiones claves para la implementación del Acuerdo Final con las Farc que, de hecho, alberga dos zonas veredales transitorias: en La Montañita y San Vicente del Caguán. Y al mismo tiempo, eje de debate y críticas, pues se trata de una de las zonas donde más existen riesgos de que las organizaciones sociales y ciudadanas, consejos comunitarios y resguardos indígenas, que son las que tienen derecho a aspirar por el cupo de la circunscripción en la Cámara de Representantes, sean usadas como fachada para avalar a candidatos de los partidos tradicionales, de las mismas Farc o incluso de los grupos ilegales.

Una mirada a la reciente participación política en esos 17 municipios, hecha por la Misión de Observación Electoral (MOE), revela que en las elecciones a Congreso y Presidencia, en primera y segunda vueltas en 2014, y las del plebiscito por la paz de octubre de 2016, imperó la abstención, que llegó a niveles superiores al 60 %. No fue así en las elecciones de autoridades locales de 2015, en las que la participación en las urnas estuvo por encima del 55 %. En cuanto a los partidos mayoritarios, para la Cámara, el Liberal ganó en nueve municipios (La Montañita, San Vicente del Caguán, Valparaíso, Milán, Puerto Rico, Solano, Solita, Morelia y El Doncello). El Partido de la U se impuso en Albania y Curillo, el Conservador en Cartagena del Chairá y Belén de los Andaquíes; el MIRA, en Paujil y San José del Fragua; Cambio Radical en Florencia y el Movimiento Por un Huila Mejor ganó en Algeciras.

En nueve de estos municipios (Montañita, San Vicente del Caguán, El Paujil, Cartagena del Chairá, Milán, San José de Fragua, Puerto Rico, Solano y Florencia) hay dificultad extrema para que la gente pueda acceder a los puestos de votación. Asimismo, en Solano el déficit en cedulación es alto. Pero quizás uno de los datos más relevantes es que en la segunda vuelta de la elección presidencial de 2014, en 14 de los municipios que corresponden a esta circunscripción especial de paz ganó el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga. El presidente Juan Manuel Santos solo obtuvo mayorías en La Montañita, Solano y Cartagena del Chairá. Y en el plebiscito, diez municipios se inclinaron por el No, mientras que los otros siete dijeron en su mayoría que Sí. Sin embargo, en las elecciones locales de 2015, esa mayoría uribista no se vio reflejada y solo en San Vicente del Caguán el Centro Democrático se quedó con la Alcaldía.

Sobre la presencia de grupos armados ilegales, antes de la concentración de las Farc, esa guerrilla hacía presencia en por lo menos 11 de los 17 municipios de la circunscripción. Y los datos a 2016 revelan que el riesgo es alto en Florencia y San Vicente del Caguán en cuanto a la presencia de las bandas de crimen organizado. Por otra parte, aunque mucho se ha hablado de que los llamados neoparamilitares y el Eln están copando en algunas regiones los espacios dejados por las Farc, por ahora no se tiene información al respecto en lo que tiene que ver con Caquetá. En cultivos ilícitos, el nivel de densidad es extremo en Curillo, La Montañita y San José de Fragua, y la minería ilegal es amenaza de nivel medio en San José de Fragua.

Otra alarma tiene que ver con la violencia política y social. Las estadísticas recogidas por la MOE hablan de 26 hechos violentos en toda la zona de la circunscripción, entre ellos el asesinato de dos líderes políticos, dos miembros de Juntas de Acción Comunal (JAC) y un líder social. También cuatro atentados y 13 amenazas a concejales, un atentado contra un alcalde, uno contra un integrante de una JAC y dos más contra funcionarios de la administración pública. De todas maneras, cifras muy inferiores a las que se registraban en las épocas más duras del conflicto, incluso, cuando en parte de su territorio el Caquetá albergó la zona de distensión para los diálogos entre el gobierno de Andrés Pastrana y las Farc. Ahora la gente espera que la firma de la paz sea un alivio definitivo y traiga desarrollo, aunque todavía existe escepticismo en torno a si esa representación que se logrará con la circunscripción especial sirva para hacer que sea escuchada.