EL DIÁLOGO CONSTRUCTIVO, ESENCIAL PARA LA PAZ

Apoyo europeo para una democracia estable

Con una inversión de 1’700.000 euros de la Unión Europea, el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD) implementará el proyecto “Acción Democrática para la Paz”, con el fin de fortalecer la participación política en Colombia.

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Simone Filippini y Ángela Rodríguez, directoras mundial y en Colombia del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD), respectivamente. Cristian Garavito - El Espectador

Tras la firma del Acuerdo de Paz, el juego político promete cambiar. Participación, representación, pluralismo e inclusión son asuntos claves para permitir el surgimiento de nuevas fuerzas en el escenario. Por esta razón, es esencial que tanto actores de la política como ciudadanos tengan a la mano información y herramientas a la hora de ejercer un rol activo en sus comunidades. Para apoyar la construcción de una democracia estable, diversa y eficaz durante 18 meses, el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD) trabajará en Bogotá y ocho territorios priorizados: Cauca, Caquetá, Tolima, Guaviare, Meta, Cesar, La Guajira y Córdoba, y con acciones de formación a excombatientes en Antioquia.

La paz no se hace con amigos: Simone Filippini

¿Qué papel tiene el NIMD en la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia?

Buscamos contribuir en la edificación de una democracia más incluyente, receptiva y efectiva. Creo que Colombia ha tomado con coraje una decisión muy difícil, por lo que su futuro como país requiere de un liderazgo capaz de pisarse sus propios canales, abrazar el cambio y escuchar las nuevas voces para construir la paz. A fin de cuentas, eso es un prerrequisito para una economía fuerte y oportunidades para todos. Como instituto participamos en la selección de la Misión Electoral Especial y ahora queremos fortalecer una cultura de reconciliación y de apropiación del sistema político, fortaleciendo las capacidades técnicas y críticas de partidos, ciudadanos, campesinos, minorías y líderes sociales en un momento de posconflicto a través del proyecto “Acción Democrática para la Paz”.

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¿Qué garantiza que el impacto del proyecto sea sostenible en el tiempo?

Es claro que no se puede concebir la paz en 18 meses. Nosotros lo sabemos. Pero, por eso mismo, lo que buscamos es dejar una semilla bien plantada para que se dé una transformación. ¿Cómo? Capacitando a los nuevos líderes, fomentando la participación ciudadana, asistiendo técnicamente a los partidos existentes y emergentes, y empoderando al territorio mismo con alianzas entre organizaciones locales que permitan la articulación de diversos actores. Esto permitirá que las regiones más excluidas entren a ser parte de las dinámicas políticas conociendo las reglas del juego.

¿Por qué la cultura de la reconciliación es un eje del proyecto

La paz no se hace con los amigos, se construye con los adversarios. Eso es lo que hay que entender si queremos llegar a un consenso sobre los asuntos importantes. Si Colombia se mantiene sumergida en un mar de polarización y en una atmósfera de controversia, nunca se va a lograr un diálogo constructivo, es decir, la naturaleza de la democracia. 

Vamos a promover liderazgos: Ángela Rodríguez

¿Cuáles son los puntos más críticos para la implementación del proyecto?

La gente no está interesada en la política, cree que es algo malo. Esto tiene que ver con el hecho de que, históricamente, ha sido así en muchos casos para Colombia. En lo que más vamos a profundizar es en demostrarle a las personas que esa política la pueden construir ellas mismas, día a día, no solo mediante el ejercicio del voto, sino en todo lo que tiene que ver con la apropiación de lo público, con los nexos comunitarios, con el uso del sistema para gestionar sus necesidades, con la exigencia de la transparencia. Esa Colombia que de alguna manera está en la periferia, no solamente geográfica sino social y económicamente, es la que necesita mayor asistencia en este sentido.

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¿Cómo van a ser las Escuelas de Formación para la Democracia?

Vamos a identificar y promover los nuevos liderazgos locales en los ocho territorios —100 personas para cada uno—  a través de sesiones de formación y desarrollo de capacidades en el funcionamiento del sistema político, la cooperación y negociación. Esto mismo haremos con un grupo específico de excombatientes de las Farc, con el fin de guiarlos en su camino hacia la política dentro de la legalidad. Aunque inicialmente se pensaban alrededor de las circunscripciones de paz, creemos que se va a expresar en las elecciones locales de 2019. Esas serán las verdaderas elecciones del posconflicto, porque será en ellas que esperamos ver la mayoría de los cambios, pues líderes y comunidades diversas estarán preparadas para tomar la palabra.

¿Cómo perciben las elecciones legislativas del domingo 11 de marzo?

Aunque hubo movimientos en términos de curules, todo estuvo dentro del marco esperado. Evidentemente, el avance del punto dos del Acuerdo, que trata de participación política, es uno de los más retrasados. Lo que se vivió en las elecciones es precisamente el reflejo de las dificultades que diversos actores políticos están generando para la apertura y la renovación del sistema.