10 anécdotas que usted no conocía sobre las dejaciones de armas en Colombia

Este 27 de junio, en Mesetas (Meta), se realiza el acto de desarme final de las Farc, luego de la firma del acuerdo de paz con el Gobierno y tras más de cincuenta años de guerra ¿Qué curiosidades pasaron a la historia de otros procesos de dejación de armas en Colombia? Aquí se las contamos:

1. Tras la entrega de sus armas, los hombres de las llamadas guerrillas del Llano, lideradas por Guadalupe Salcedo, recibieron una bolsa de papel con una libra de frijol, una camisa, un pantalón, un sombrero, una caja de fósforos, un paquete de cigarrillos y unas quimbas (alpargatas).

2. Después de la dejación de armas del M-19, el 9 de marzo de 1990, los 280 fusiles y pistolas fueron fundidos en la siderúrgica de Jumbo, Valle, con el objetivo de hacer una escultura. Pero hoy, 27 años después, el monumento no se ha hecho y los 12 lingotes han trasegado entre Cali y Bogotá.

 

3. Quince días antes de la dejación de armas, en marzo de 1991, los combatientes del EPL estuvieron “quemando munición” en polígonos que funcionaron en las seis zonas de concentración o “campamentos de paz”. También quemaron los uniformes e insignias y otros pertrechos antes del acto formal ante la Internacional Socialista.

4. A pesar de que el PRT decidió arrojar su armamento en tulas al mar Caribe, uno de los jefes guerrilleros decidió hacer un acto simbólico en el campamento de Don Gabriel, en Ovejas, Sucre. Frente a 200 de sus hombres destruyó su arma con un martillo. “Era la forma de mostrar que no nos estábamos rindiendo”, dijeron.

5. Las ceremonias de desarme siempre están llenas de simbolismos. En el caso de la única guerrilla indigenista del país, el Quintín Lame, los combatientes decidieron entregarles las armas a miembros y autoridades de las comunidades indígenas del Consejo Mundial de Pueblos Indios en Caloto, Cauca. El material fue detonado y las armas posteriormente fundidas. 

6. Un hecho trágico marcó la fundición de las 893 armas que entregó el EPL en la siderúrgica de Medellín. Por un descuido, una bala quedó en la recámara de alguna de las armas que desarmadas entraron al horno, con tan mala suerte que la bala salió disparada e impactó a un operario de la siderúrgica. Esa fue la última muerte ocasionada por una del EPL.

6. Luego de la dejación de armas por parte del Quintin Lame, la primera guerrilla indígena de Lationamerica, en Pueblo Nuevo Cauca, el 27 de mayo de 199, el campamento no quedó abandonado. En cambio, el campamento “Luis Ángel Monroy” se transformó en un centro de capacitación que lleva el mismo nombre, destinado a la formación de líderes de las comunidades indígenas y por el cual han pasado durante estos años centenares de jóvenes de diferentes etnias colombianas. 

7. En el desarme del PRT, tras la quema de los uniformes, el Gobierno entregó dos mudas (sudaderas y camisetas) a quienes dejaban las armas para hacer política. Muchos de ellos solo vivían con su uniforme. “Era una situación muy precaria”, recordó Enrique Flores, exmiembro del PRT. "Cuando llegamos a Cartagena nos tocó ir con Fondopaz a comprar un pantalón y una camisa para el evento. Nosotros salimos sin nada, solo con las dos mudas que nos dio el gobierno y que se habían pactado en la negociación”, relató Flores.  Las armas que se dejaron fueron empacadas en tulas verdes, montadas en un helicóptero de la Fuerza Pública y custodiadas por hombres del PRT que harían presencia en el acto conmemorativo que se haría el 26 de enero de 1991 en la bahía de Cartagena.

8. En la dejación de armas del PRT también se alquiló un yate “de esos que van para islas del Rosario” para el acto conmemorativo en el que José Matías Ortiz, el representante del PRT en la Asamblea Nacional Constituyente, arrojaría las armas al Mar Caribe desde un helicóptero. “En el yate estuvieron miembros de la constituyente como Francisco Rojas Birry, Antonio Navarro, Orlando Fals Borda y Eduardo Verano de la Rosa, que sirvieron como veedores del proceso. También estuvo Gustavo Bell”, remembró Florez. Ese día regresaron al campamento y comenzaron los días más tristes, pues debían dejar las casas de los campesinos que los acogieron y que les pedían protección y que no los olvidaran. “La gente lloraba. Nosotros igual.  Había mucha incertidumbre de qué iba a pasar y por errores y falta de capacidad no pudimos protegerlos. Luego llegaron los paramilitares y las Farc, mataron a la gente y a nuestros dirigentes”.

 

10. La orden que impartió el mítico jefe guerrillero Carlos Pizarro el día de la dejación de las armas del M-19 fue: “oficiales de Bolívar, rompan filas y dejad las armas”, hizo que los 900 combatientes concentrados en Santo Domingo, Cauca, lloraran sin parar por varios minutos. Después, el comandante envolvió su revolver 9 mm en la bandera de Colombia.