“Tenemos que dar la vida por la paz y por la verdad”: Francisco de Roux

El presidente de la Comisión de la Verdad llamó a mirar hacia las víctimas de la guerra en Colombia. Invitó a que sin importar quién sea elegido como Presidente, entre Gustavo Petro e Iván Duque, la construcción de paz y la búsqueda de la verdad persistan.

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El padre Francisco de Roux preside la Comisión de la Verdad, creada en el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc./ Mauricio Alvarado.

El presidente de la Comisión de la Verdad, el sacerdote Francisco de Roux, hizo un llamado en medio del foro ‘El diálogo es el camino en sociedades divididas’ a la sociedad colombiana: “Tenemos que dar la vida por la paz y por la verdad, si no no salimos al otro lado”. El religioso se refería a la necesidad de que los colombianos se comprometan con la construcción de paz para poner fin a la guerra de manera definitiva.

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“Somos conscientes de la dificultad enorme que enfrentamos cuando encontramos a un país completamente traumatizado. El golpe del sufrimiento ha sido inmenso, generalizado, presente en todas las clases sociales y en todas las instituciones”, resaltó de Roux, quien está dedicado a presidir la Comisión de la Verdad. Dicho organismo se creó en el acuerdo de paz entre el Gobierno y las Farc para esclarecer lo que sucedió en medio del conflicto armado.

De Roux llamó la atención a la sociedad colombiana. Contó como en algunas ocasiones, durante la guerra, millones de víctimas quedaron solos. No contaron con la solidaridad de los colombianos. "¿Dónde estábamos cuando sucedieron las masacres de La Gabarra (Tibú), o la de Barrancabermeja? Nosotros vivimos una crisis espiritual que tenemos que solucionar", resaltó. La experiencia colombiana la contrastó con la solidaridad que el pueblo ecuatoriano expresó tras el asesinato de tres integrantes de un equipo periodístico a manos de las disidencias de ‘Guacho’: “En Ecuador mataron a tres personas hace dos meses y el pueblo se paró”.

Esas palabras fueron pronunciadas en medio del Encuentro Internacional de Diálogo entre Opuestos en Procesos de Transición, un evento organizado por la Plataforma de Diálogos Improbables y Colombia2020 de El Espectador, en alianza con el Fondo Fiduciario de la Unión Europea para Colombia, la Fundación Ford, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), la Fundación Ideas para la Paz, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

En medio del foro se hablaron sobre temas neurálgicos para la construcción de paz en Colombia. Por ejemplo, la Justicia Especial para la Paz, la reconciliación, el perdón y la verdad. De Roux dijo tener respeto al discurso político, al cual calificó como ejercer la caridad al más alto espacio de los intereses ciudadanos. Sin embargo, resaltó su preocupación de que el interés por ganar el poder de quienes están en la política inevitablemente toca la gratuidad de las grandes obras humanas. “Cuando uno lucha por la paz uno da la vida por ella y no le interesa nada, ni alcanzar el poder, ni tener votos, ni conseguir posiciones”, afirmó.

Sobre la contienda electoral que se vive en estos momentos, de Roux también se pronunció. “Quiero invitarlos a que en esta lucha por la paz y la verdad independientemente quien quede de presidente los colombianos tenemos que rescatarnos como seres humanos”, enfatizó. Complementó que su labor en la Comisión de la Verdad seguirá sin alteraciones: “No somos una comisión para la oposición política, no nos interesa ir contra nadie (ni del Ejército, de los empresarios ni ningún gobierno). Estamos por la verdad y la verdad de las víctimas”.  

De Roux también defendió el papel de la Justicia Especial para la Paz, creada en el acuerdo entre el Gobierno y las Farc. “Hay que ver las limitaciones de la ley penal de la constitución de 1991: 8 millones de víctimas, 82 mil desaparecidos, 3 mil falsos positivos”, expresó. Para alcanzar la paz dijo que se necesita que las leyes miren hacia el ser humano.

El padre concluyó haciendo un llamado urgente por la paz recalcando que “este país no tiene ningún sentido si no alcanzamos la paz de verdad”.