Arrancó con un piloto de 25 estudiantes

Soldados heridos en combate podrán cambiar las armas por la tecnología

Cisco, el Sena y el Ministerio de Defensa se aliaron para formar en habilidades tecnológicas a miembros de la Fuerza Pública heridos o afectados por el conflicto armado.

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En el CRI hay espacios para el deporte, el acompañamiento psicológico y la educación.
/ Cristian Garavito

En la Fuerza Pública, se calcula, hay cerca de 12.000 hombres y mujeres que han quedado con alguna discapacidad prestando sus servicios. A otros, como al soldado profesional John Barrera, los atacan enfermedades como la leishmaniasis, que, con la rehabilitación adecuada, les permiten volver a sus labores habituales. Para ellos se abrieron las puertas del Centro de Rehabilitación Inclusiva (CRI), inaugurado hace poco menos de tres meses en Bogotá, con el fin de apoyar el proceso de inclusión laboral, social y familiar de estos miembros de las Fuerzas a través del deporte, el acompañamiento psicológico y la educación.

A Barrera, de 26 años y quien adquirió la enfermedad durante una operación en el departamento de Cauca, siempre le ha gustado la tecnología. Es un interés que ha podido explorar al hacer parte del proyecto piloto que el CRI, el Ministerio de Defensa, la compañía de tecnologías Cisco y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) pusieron en marcha para formar a usuarios del CRI en habilidades tecnológicas básicas. Se trata de capacitaciones que continuarán por tiempo indefinido, con cursos de entre cuatro y seis meses, después del convenio que este viernes formalizaron esas entidades.

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“El profesor Peñaranda ha tenido mucha paciencia en este proceso. Hemos aprendido sobre internet, lo básico, el cableado y cómo funciona”, cuenta Barrera, que entró al Ejército a los 21 años. Carlos Peñaranda, a quien se refiere, es uno de los instructores del Sena que Cisco ha ayudado a formar y que dictan los cursos en las instalaciones del CRI. Según el profesor, la idea es mostrarles a los alumnos que hay formas de ganarse la vida y servir al país diferentes a empuñar un arma.

Barrera, quien volverá a hacer parte de operaciones militares en dos semanas, sueña con seguir la capacitación fuera de Bogotá y, por qué no, entrar a la universidad. “Se puede pensar en un cambio de área, trabajar en ingeniería o en inteligencia en las Fuerzas”, agregó el soldado. De acuerdo con la directora del CRI, Diana Gutiérrez, se están consolidando alianzas con universidades para que los estudiantes efectivamente puedan seguir su formación fuera de Bogotá. El CRI espera recibir sus primeros 200 usuarios a finales de este año y arrancar por completo sus operaciones en enero de 2017.

En la alianza que se cerró el viernes también participa la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones (CCIT), gremio al cual pertenece Cisco. Según Sandra Pascua, vicepresidenta de la CCIT, la idea es que los afiliados no sólo puedan ayudar en la capacitación sino en la posterior vinculación laboral de quienes vuelvan a la vida civil.

La instrucción en el CRI por ahora es muy básica, pero el objetivo, según Christian Onetto, gerente general de Cisco en Colombia, es que haya una evolución que permita formar en conocimientos de redes de telecomunicaciones, seguridad digital y hasta internet de las cosas. Se estima que en el sector de las tecnologías, en Colombia, hay cerca de 25.000 puestos laborales disponibles. Son plazas que, según promete el convenio, algún día podrían ser ocupadas por los miembros de la Fuerza Pública que han resultado heridos en sus labores, la mayoría de ellos jóvenes de entre 20 y 25 años.