Segunda oportunidad, un corto sobre resiliencia

Parmenio, un reciclador reinsertado busca a Camilo por los desolados lugares del pueblo para entregarle algunas pertenecías que dejó tras huir de un policía. Este lo encuentra triste y deprimido sobre las piedras de un viejo puente, indeciso de tirarse. Parmenio hace reflexionar a Camilo quien deberá decidir si acabar con su vida o no.

Este es un relato de Duvan Gómez Garzón, quien participó en el Festival SmartFilms 2016

La idea de crear el corto Segunda oportunidad surgió de la necesidad de contar lo que veo en noticias sobre el conflicto armado. Aquí en Chía, y en muchos municipios cerca a Bogotá, no nos toca vivir la guerra en carne propia, entonces quería contar el conflicto desde lo que sí me toca ver todos los días: los efectos secundarios. Quería mostrar que una persona que fue guerrillera puede encajar perfectamente en nuestra sociedad. Se merece una segunda oportunidad.

Cuando vi las convocatorias para SmartFilms me entusiasmé porque estudié en el Sena escritura para productos audiovisuales, así que lo vi como una oportunidad. Me junté con otros diez amigos para crear el corto. Yo escribí, dirigí y edité el video.

La persona que interpretó a Parmenio, el personaje reciclador, es un conocido de toda la vida de mi familia. Él en la vida real es reciclador y por eso le propuse participar en el corto. En el rodaje me enteré que él no sabía leer ni escribir. Me tocó pensar nuevas formas de comunicarle la información del libreto. Explicarle los gestos, la intención del plano, los diálogos, todo. Camilo, el joven que se quiere suicidar, es un amigo mío del Sena que siempre le ha interesado el teatro. Él interpetó un papel importante porque Camilo es un personaje muy emocional y necesitaba alguien que estuviera familiarizado con las técnicas del teatro para interpretarlo bien.

Ellos me ayudaron a plasmar la situación contradictoria que quería explicar: un excombatiente que, a pesar de todas las cosas terribles que le han pasado, sigue con ganas de vivir y un joven que se quiere suicidar por problemas, al parecer, muchos menores.

Como era un corto con celulares fue muy barato producir. Costó 400.000 pesos y eso fue gracias a todos los compañeros de estudio que me ayudaron con la producción.  Ahí incluyo a una amiga tenía un Iphone 6 y me lo prestó para poder grabar.  

En el futuro quiero realizar una película que de alguna forma ayude a crear conciencia. Quiero escribir y crear personajes con los que los colombianos nos identifiquemos y así mostrar las problemáticas y las fortalezas de nuestra sociedad.