Respetar lo pactado, dice el Alto Comisionado de Paz a la clase política

En el foro “La inclusión y la educación, pilares para la paz”, de Colombia 2020, dijo que el Gobierno no es amigo de las Farc, pero las trata con respeto.

sergio.jpg

Jaramillo dijo que querer hacer trizas los acuerdos de paz cierra espacio a la deliberación democrática.
/ Cristian Garavito - El Espectador

Si algo quedó claro tras el foro “La inclusión y la educación, pilares para la paz”, realizado ayer por El Espectador y su proyecto Colombia 2020, es que, si bien existen serias dificultades en la implementación del Acuerdo de Paz firmado con las Farc que no se pueden menospreciar, se hace necesario mantener la sensatez, el realismo y el optimismo apuntando a construir entre todos una visión compartida de país o, como lo dijo el comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, no hay que desesperarse, hay que actuar con tranquilidad, hay que buscar la luz al final del túnel y pensar que no podemos perder esta oportunidad.

De hecho, el funcionario les hizo un llamado a los próximos candidatos presidenciales y a los partidos para que se haga un pacto de mínimos de respeto en torno a los procesos de paz que ya están en marcha, el de las Farc en implementación y el del Eln en negociación, refiriéndose a la necesidad de abrir la puerta a la inclusión política de las guerrillas, pues, si eso se niega, se estaría negando la posibilidad de la paz. “No hay ningún proceso de paz en el mundo que no parta de la base de que pasen de las armas a la participación política. Y lo que estamos haciendo es cumplir lo pactado”, dijo.

Y en clara alusión al uribismo, reconociendo de paso que uno de los problemas que afronta la implementación de la paz tiene que ver con el inicio de la campaña electoral, cuestionó la estrategia de apelar a la promoción de la política del miedo: “Cuando el director de un partido dice que hay que hacer trizas el Acuerdo de Paz, no solo está apelando a las emociones más bajas, sino que peligrosamente está azuzando la violencia y está cerrando todos los espacios de deliberación. Eso es todo lo contrario al debate democrático de argumentos (…) están cerrando los espacios para escuchar al otro”, enfatizó Jaramillo.

Hablando de obstáculos, es claro que el más inmediato tiene que ver con el vencimiento, el próximo miércoles, de la fecha para la dejación definitiva de las armas por parte de las Farc. Frente a la posibilidad de aplazamiento, Iván Márquez, uno de los jefes de la guerrilla, señaló que “no hay que alarmarse si, por ejemplo, de aquí al miércoles no se da el proceso de dejación. Podremos esperar dos días y no pasa nada. Estamos conversando con el Gobierno para definir este tema”. Y precisamente Jean Arnault, jefe de la Misión Política de la ONU en Colombia, cree que casi siempre el proceso de implementación viene a ser un choque de cara a los tiempos y objetivos, abriendo la puerta a la opción de cambiar las fechas.

“Entendemos perfectamente que tiene valor establecer un plazo perentorio. A lo largo de los últimos meses las partes han querido reiterar que el D+180 representa un plazo simbólico. Aunque habíamos propuesto anteriormente una recalendarización, no nos opusimos a que las partes se motivaran a establecer un plazo, pero no pensamos que nadie tendría que perder el sueño en Colombia si esta fecha no se pudiera cumplir. Las recalendarizaciones tienden a ser un fenómeno muy habitual, porque la implementación presenta siempre dificultades que no se anticipan. Lo fundamental es si las bases del proceso son sólidas y, aunque ha habido muchas imperfecciones, estamos convencidos de que las bases son sólidas”, enfatizó Arnault.