¿Qué tienen que ver el diálogo y el desarrollo?

En el Encuentro Internacional de Diálogo entre Opuestos en Procesos de Transición, que se realizó en Bogotá el siete de junio, se dieron cita varias personalidades para sentar sus puntos de vista sobre la importancia que tiene dialogar para resolver conflictos alrededor del desarrollo.

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Rubén Darío Lizarralde, María Mercedes Maldonado, Elena Diez y María Lucía Méndez/ Mauricio Alvarado.

Los conflictos por las concepciones que se tienen de desarrollo llegan, incluso, a asesinatos. Así lo demuestra un informe de la organización no gubernamental Front Line Defenders: siete de cada 10 líderes asesinados en el mundo, el año pasado, luchaban por la tierra, el medio ambiente y los derechos de las comunidades indígenas.  La mayoría de ellos ejercían su liderazgo en contextos de actividades de megaproyectos, industrias extractivas y grandes empresas.

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Por eso el dialogo alrededor del desarrollo es clave para la construcción de paz. Ese fue el tema acerca del cual conversaron Rubén Darío Lizarralde, exministro de Agricultura y exdirector de Indupalma; María Mercedes Maldonado, exsecretaria de hábitat de Bogotá y codirectora programática del equipo de campaña de Gustavo Petro; Elena Diez, directora ejecutiva de la experiencia de planeación por escenarios “Visión Guatemala” y María Lucía Méndez, de la Fundación Ideas para la Paz.

Los cuatro se dieron cita en el Encuentro Internacional de Diálogo entre Opuestos en Procesos de Transición, un evento organizado por la Plataforma de Diálogos Improbables y Colombia2020 de El Espectador, en alianza con el Fondo Fiduciario de la Unión Europea para Colombia, la Fundación Ford, la Embajada de Suecia, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), la Fundación Ideas para la Paz, y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

En medio del conversatorio resaltó el tema de la construcción de paz en Colombia. “No sólo estamos hablando de desarrollo, sino que lo estamos abordando en un país que está saliendo del conflicto”, dijo Maldonado. A lo que dijo ella secundó Lizarralde quien afirmó, citando la situación de regiones como Norte de Santander, Chocó y Nariño, que “tenemos conflictos supremamente graves y si no resolvemos eso de qué paz estamos hablando”.

Diez habló de la experiencia guatemalteca. En ese país centroamericano se vivió una guerra de más de 30 años que acabó hace unas dos décadas. A pesar de que ha pasado ese tiempo, en palabras de Diez, “los procesos de reconciliación todavía son difíciles”. Contó que ante eso se tomó la decisión de que se creara una institucionalidad alrededor del dialogo. “Es momento de pensar en restructurar o establecer instituciones de dialogo”, enfatizó para el caso venezolano.

Maldonado y Diez coincidieron en que tras el proceso de paz que se dio en Colombia entre el Gobierno y las Farc “emergerán nuevos actores”. Se referían a organizaciones sociales y políticas que adquirirán un protagonismo que no pudieron tener años atrás porque la guerra los opacó. “Se van a escuchar muchas más voces, muchos más interlocutores. Por eso la planeación desde el territorio se vuelve vital”, enfatizo Diez.

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El papel que los cuatro panelistas le dieron al dialogo es vital. “El dialogo no es una alternativa, sino una obligación. Si no hablamos los conflictos van a derivar en la violencia que incluso puede ser peor a la de hace unos años”, advirtió Méndez. Agregó que “debemos recuperar el concepto de los bienes comunes que tenemos como sociedad y que vamos a proteger. De ahí podemos crear una agenda común”.

“Quiero mostrar que a pesar de que el dialogo, las consultas y el tener cuenta al otro es fundamental no nos podemos quedar ahí porque cuando estamos en un país con tanta riqueza y es el segundo más desigual de América Latina”, afirmó Lizarralde. Complementó su intervención diciendo que el primer reto del país es acabar con la pobreza extrema. También hizo un llamado sobre la importancia de acabar con los cultivos de uso ilícito en país, dijo que se tenía que la sustitución se tenía que hacer de una manera “programada y empresarial”.

Por su parte, Maldonado resaltó temas que dijo que eran ejes de dialogo de la campaña de Petro. El desarrollo territorial, el medio ambiente y el desarrollo de institucionalidad pública, privada y comunitaria. Concordó con Lizarralde en el sentido de la importancia de sustituir los cultivos de uso ilícito, pero recalcó que hay que discutir sobre cómo hacerlo si “profundizar” la erradicación forzada o hacerlo de manera voluntaria.

Méndez resaltó que el dialogo por sí mismo no es un fin “es un cómo, es una vía”, recalcó. Complementó diciendo que “va a ser tan útil como nosotros queramos que sea”. Díez concluyó que el dialogo tiene que ver con el desarrollo en la medida en que “hay que escuchar lo que la gente quiere para acertar en qué es lo que necesita”.

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