Encuesta Colombia, las Américas y el Mundo

¿Qué piensan los colombianos sobre la participación internacional en el proceso de paz?

Este informe revela sentimientos encontrados frente a la injerencia externa en asuntos relacionados con los derechos humanos, la justicia y el mantenimiento de la paz, y el favoritismo hacia Estados Unidos.

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El presidente Juan Manuel Santos con Barack Obama durante la visita de febrero a EE. UU.
EFE

En la medida en que se acerca el fin del proceso de negociación entre el gobierno colombiano y las Farc, y el país se prepara para refrendar (o no) los acuerdos de La Habana, la necesidad de conocer más a fondo las percepciones de los colombianos en todo lo relacionado con el posconflicto se vuelve imperante.

La encuesta Colombia, las Américas y el Mundo, sobre opinión pública, política exterior y relaciones internacionales, realizada por la Universidad de los Andes con el apoyo del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la Universidad Icesi y la Fundación Konrad Adenauer, llena un vacío de información sensible en la actual coyuntura y permite apreciar la lectura que la población nacional ha hecho de la internacionalización de la paz y la participación de los actores extranjeros en ella.

Entre sus hallazgos más significativos se destacan la legitimidad variable de diferentes contrapartes internacionales, sentimientos encontrados frente a la injerencia externa en asuntos relacionados con los derechos humanos, la justicia y el mantenimiento de la paz, y el favoritismo hacia Estados Unidos.

El rol de los actores internacionales

Desde el 2010, Colombia, las Américas y el Mundo ha explorado la percepción de los colombianos frente a la participación internacional en la búsqueda de una solución negociada al conflicto armado. Ese año, la mayoría se mostraba favorable a dicho escenario hipotético, y en 2012, cuando las conversaciones habían iniciado, se avaló positivamente ese acompañamiento. Sin embargo, no todo actor se percibe igual. El rol de Cuba y Venezuela goza de poca aceptación entre la opinión pública, 23 % y 18 %, respectivamente en 2015.

Además del impacto negativo sobre la opinión pública de quienes asocian estos países con la amenaza “castrochavista” en Colombia, las tensiones políticas con Venezuela han influido considerablemente. Mientras tanto, Noruega (39 %), cuya tradición diplomática de neutralidad y solidaridad con distintos contextos de conflicto armado y construcción de paz es reconocida mundialmente, es calificada mucho más desfavorablemente que Chile (45 %) o Estados Unidos (64 %).

La encuesta también indagó sobre el posconflicto y el acompañamiento internacional en distintas tareas relacionadas con la construcción de paz. Aquí el 57% de los encuestados consideran que la ONU y Estados Unidos son muy importantes para garantizar el cumplimiento de los acuerdos, seguidos por la Corte Penal Internacional (52%). Pese a que Alemania aún no ha tenido un papel formal en las negociaciones, 38% de los colombianos también estiman que su participación puede ser positiva, hecho que se suma a la favorabilidad de la que goza este país en general. Siguen España y Noruega.

Jurisdicciones internacionales

En términos generales, los colombianos están divididos con respecto a la aceptación de la autoridad de los tribunales internacionales en casos de derechos humanos, pese a que consideran que dicho problema es de fundamental importancia y aprueban las intervenciones de la ONU cuando se presentan violaciones masivas. Mientras que la mitad está de acuerdo con que un político o funcionario del Gobierno acusado de un crimen contra la humanidad sea juzgado fuera de Colombia, versus un 41 % que está en contra, un 44 % acepta la jurisdicción internacional en casos de crímenes cometidos por un ciudadano privado, cifra levemente menor que quienes se oponen (46 %).

Dicha polarización, que puede entenderse a la luz de la controversia pública que el debate sobre justicia transicional y paz ha generado en el contexto nacional, disminuye cuando se trata de un guerrillero acusado del mismo tipo de crimen. Solamente el 30% de los colombianos está de acuerdo con que éste sea perdonado, y no juzgado en Colombia ni por una corte internacional, con tal de lograr la paz, mientras que el 60% se opone. Esto resalta las dificultades que puede seguir enfrentando el acuerdo negociado entre el gobierno colombiano y las Farc sin una comunicación más efectiva de sus contenidos.

Por otro lado, la participación de Colombia en otras misiones de paz de la ONU mediante el envío de soldados o policías es rechazada por casi la mitad de los colombianos, versus tan sólo un tercio que la aprueba. Sin embargo, la “diplomacia de la seguridad” es un pilar de la política exterior del gobierno de Juan Manuel Santos, que ha suscrito acuerdos en este sentido con la OTAN, la Unión Europea y las Naciones Unidas, estando también en el centro de la estrategia de las Fuerzas Armadas para el posconflicto. Ello resalta otro tema en el que la pedagogía oficial ha sido deficiente.

EE. UU., seguridad y paz

En línea con la estrecha relación que existe entre Colombia y Estados Unidos, este último goza de vasta (y atípica para el contexto latinoamericano) aceptación entre la opinión pública en temas diversos como la seguridad, las negociaciones de paz y el posconflicto.

En general, los colombianos tienen una imagen altamente positiva del país y de su presidente, Barack Obama. A su vez, describen la relación bilateral como de amigos (53%) o socios (42%); tan sólo el 3% de la población la lee en clave negativa. Entre los sentimientos que se proclaman hacia Estados Unidos, se incluyen la admiración (68%) y en mucha menor medida la indiferencia (21%) y el desprecio (10%).

En lo concerniente a la lucha contra las drogas ilícitas, desde 2010 un promedio de 71% de los colombianos aprueban la asistencia estadounidense y un porcentaje ligeramente menor ve positivamente dicha ayuda, aún si Estados Unidos pide supervisar la utilización de los recursos que ofrece al país.

Sin embargo, en caso de que Washington exigiera como contraprestación el envío de agentes estadounidenses para que operen en Colombia, la aceptación de los encuestados desciende a un promedio de 39%. De forma similar a los polémicos casos de los marines en Juanchaco en 1994 y el acuerdo bilateral de 2009 sobre el uso de bases militares colombianas, esto sugiere que la violación de la soberanía sigue siendo controversial.

Aun así, la encuesta permite apreciar que el sentimiento soberanista que manifiestan los colombianos en algunos temas no riñe con la confianza que depositan en actores como Estados Unidos y la ONU en todo lo relacionado con la paz y el posconflicto. Al menos desde la perspectiva de la opinión pública, ello sugiere que el papel asignado a éstos podrá ser fundamental para la refrendación.

*Ficha técnica: El tamaño de muestra fue de 1.500 encuestas, correspondientes a 1.500 hogares. Este tamaño se fijó teniendo en cuenta un error de muestreo menor al 5 % y un nivel de confianza en las estimaciones del 95 %. Los datos se levantaron entre marzo 30 y mayo 29 de 2015. Si quiere conocer todo el informe escriba a [email protected].