Por proyectos en Bolívar y N. de Santander

Premiados por construir paz en las aulas

Docentes y colegios fueron galardonados por impulsar iniciativas que contribuyeron a transformar ambientes educativos hostiles en espacios donde prima el diálogo y brindar acceso a la educación a poblaciones vulnerables.

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De izquierda a derecha: Elvira Mendoza, rectora de la IE Rosedal; Astrid López, docente galardonada, y María Lourdes Elles Paternina y Camilo Andrés Vargas Castillo, representantes de la IE Jorge García Usta. / Óscar Pérez - El Espectador

Tres iniciativas de construcción de la paz desde las aulas fueron galardonadas en la segunda edición del Premio Colombia 2020, un reconocimiento a las mejores prácticas aplicadas para construir una sociedad orientada hacia la vida digna y la convivencia desde los primeros años en el sector escolar. Dos de las propuestas ganadoras se desarrollaron en medio de un contexto complejo de violencia barrial: los niños tienen poco acceso a la educación, hay necesidades básicas insatisfechas y la mayoría de padres y madres no están presentes en la vida escolar de sus hijos porque deben trabajar para comer.

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Los tres ganadores recibieron una beca para estudiar un diplomado sobre paz que ofrece la Universidad Javeriana de Bogotá y que pueden realizar de forma virtual o presencial . Las instituciones galardonadas con el premio podrán hacer un taller de seis horas y para máximo 50 en metodologías de educación para la paz o comunicación asertiva para la solución de conflictos. De está forma, el Premio Colombia 2020 busca promover espacios para la construcción de la paz territorial e impulsar las iniciativas desde la sociedad civil.

Docentes de la paz

La profesora Astrid López Álvarez fue la ganadora de la categoría Iniciativa docente. En el Colegio La Salle sede Santa Clara, en Ocaña (Norte de Santander), creó el proyecto “Ambientes de protección, paz y reconciliación para los estudiantes, a través de la pedagogía de acción-participación”, una iniciativa que comenzó hace seis años y que se enfoca en el fortalecimiento de valores, el autocuidado y el reconocimiento de derechos desde la escuela primaria.

El trabajo de la profesora López comenzó con una investigación sobre por qué los niños de su colegio eran tan agresivos. En ese momento comprobó que el entorno barrial y familiar de los menores estaba lleno de necesidades insatisfechas, poca atención por parte de los padres y problemas de violencia y drogas. Además notó que la mayoría de sus estudiantes eran víctimas del conflicto, especialmente de desplazamiento forzado. Su conclusión fue que los niños estaban resentidos, no se sentían importantes para la sociedad y no tenían el amor de un hogar.

La docente creó una iniciativa orientada a que sus estudiantes conocieran sus cuerpos y los derechos que tenían por ser niños. “Si te conoces, si logras nombrar las partes de tu cuerpo sin tabúes y si te amas y conoces tus derechos, entonces serás capaz de decir que no”, explicó Astrid López, quien por medio de campañas “Yo amo que me traten bien, ¿y tú?” ha logrado que gran parte de la comunidad escolar cambie el mal trato por el respeto.

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El segundo lugar en esta categoría fue para el profesor Eduardo Pérez, docente de la institución educativa (IE) colegio Rafael Uribe Uribe en Cúcuta (Norte de Santander), quien por medio del cómic logró que los estudiantes dejaran en el papel sus dolores, historias y todo lo que les impedía tener buena convivencia. El docente decidió gestionar un proyecto grande en construcción de paz cuando vio la pelea de dos estudiantes que se citaron en un parque cerca del colegio. En ese momento se preguntó por qué había que “resolver” los problemas a los golpes si se podía dialogar.

Pérez entendió que el diálogo era difícil para sus alumnos. Sin embargo, se dio cuenta de que por medio de la escritura y el dibujo lograban expresar sus sentimientos. El proceso comenzó y con el paso del tiempo se descubrió que varios de los jóvenes tenían mucho talento, lo que permitió que sus cómics se difundieran a través de afiches, revistas, calendarios y animaciones digitales que crearon en la institución. El profesor dice que se siente orgullosos de que los 1.700 alumnos participen en alguna fase del proyecto, pues su iniciativa ha permitido que las relaciones interpersonales mejoren, que se creen espacios de reconciliación y que el rendimiento académico haya mejorado.

Galardón a la educación pública

El primer reconocimiento es para la IE Jorge García Usta, en Cartagena (Bolívar), una institución de 1.460 estudiantes que atiende a menores de familias que accedieron al programa de 100.000 viviendas gratis del Ministerio de Vivienda. En los barrios Ciudad del Bicentenario y Villas de Aranjuez gran parte de las habitantes son víctimas de la violencia del conflicto armado y otros de desastres naturales y aún están en proceso de reorganización, por lo que niños, niñas y adolescentes son considerados población vulnerable.

Ante la situación, el colegio creó el proyecto “Formación integral para la paz y la reconciliación” y priorizó su trabajo en la continuidad y el acompañamiento a los hogares, la normalización académica, la mitigación de riesgos y el énfasis en valores. Antes de la implementación de esta iniciativa en la institución se presentaron problemas que rayaban con lo penal. Ahora, con el fortalecimiento del ambiente escolar y académico, han bajado notablemente la deserción y la reprobación escolar.

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La IE Pedro Grau y Arola, en Quibdó (Chocó), se llevó el segundo lugar en esta categoría. Según la rectora Nidia Asprilla, el colegio, ubicado en el norte del municipio, es básicamente un asentamiento de víctimas de desplazamiento forzado, tiene problemas sociales de crimen organizado, microtráfico y drogadicción. Su reto es atender a 5.000 estudiantes en tres jornadas y evitar que los problemas sociales se sobrepongan al proceso educativo.

Desde 2015, época en la que se presentaban alrededor de 20 peleas diarias entre estudiantes, crearon la iniciativa “La participación como elemento de construcción de paz. Programa Félix y Susana”. Hoy los resultados del proceso de transformación son notables. No sólo pasaron del puesto 58 al 17 en las pruebas Saber, sino que han logrado que pasen semanas sin presentarse un pleito y que los estudiantes sean capaces de resolver sus conflictos a través del diálogo. El proyecto también ha promovido que durante el tiempo libre los alumnos asistan a talleres de modistería, metalistería y ebanistería, y granja escolar, o realicen actividades deportivas y de arte.

Premios para los colegios privados

La IE Rosedal, ubicada en el barrio El Ecuador de Cartagena (Bolívar), se llevó el primer puesto en la categoría Iniciativa institución educativa privada con su proyecto ArteSanos de la Paz, que se centró en la identificación de talentos de sus estudiante para mejorar la convivencia y motivar la asistencia a clases. Por medio del arte, se mejoraron las relaciones y la paz se comenzó a ver en un colegio en el que antes los problemas se solucionaban por intermedio de la violencia y al que los estudiantes iban armados.

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Una iniciativa de educación virtual se quedó con el segundo lugar: el Colegio Virtual Moderno, en Girardot (Cundinamarca). Esta institución, preocupada por la falta de acceso de la población rural a la educación, desarrolló con recursos propios una aplicación que tiene un paso a paso para que el estudiante vaya aprobando los cursos. Hay libros digitales, talleres, evaluaciones y autoevaluaciones. Lo más novedoso es que la app puede utilizarse sin conexión a internet y no tiene límite de edad. Desde adultos mayores hasta familias enteras de áreas rurales de 34 municipios de Cundinamarca se han beneficiado con este recurso.

Con el apoyo de la Gobernación de este departamento, el colegio ha atendido a más de 1.200 personas. El 80 % son víctimas del conflicto y campesinos que por su ubicación no podían acceder a la educación. El proceso se complementa con la asistencia de docentes al territorio una vez a la semana. Además se les entrega una tableta electrónica y el grado es totalmente gratis. Esta transformación contribuye a disminuir un poco el tamaño de la brecha entre el campo y las ciudades, dijeron los jueces del premio.